Expertos en envejecimiento ayudan a elegir tecnología para reforzar la autonomía
Pulseras inteligentes y sistemas automatizados alertan emergencias apenas ocurren.
Cada vez más personas mayores pasan buena parte del día solas en sus casas: en un país bien conectado, existen nuevas herramientas para prevenir accidentes, mantener la autonomía y entregar mayor tranquilidad tanto a quienes envejecen como a sus familias y cuidadores.
César Maturana, ingeniero en prevención de riesgos y docente de Higiene y Seguridad de Duoc UC, recalca que la tecnología es una gran aliada, pero la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz. El especialista, quien realiza evaluaciones de seguridad en establecimientos de larga estadía para personas mayores (Eleam), plantea que el objetivo debe ser adaptar el entorno para que la gente de más edad pueda desenvolverse de forma segura durante el mayor tiempo posible.
«El propósito no es limitar su autonomía, sino crear un ambiente que les permita vivir con seguridad y conservar su independencia», resume. En esa línea, su primera recomendación es realizar una evaluación completa de la vivienda, identificando riesgos como pisos resbaladizos, alfombras sueltas, cables expuestos, escalones sin pasamanos y una iluminación deficiente.
«Muchas personas mayores no perciben estos riesgos porque llevan años viviendo en la misma casa y se acostumbran a ellos. Sin embargo, son factores que aumentan significativamente la probabilidad de una caída», advierte.
Alerta inmediata
Maturana recalca que la mayoría de los accidentes ocurre dentro del hogar; en muchos casos, las medidas para evitarlos son simples y de bajo costo: entre las herramientas más útiles figuran los botones de emergencia y los relojes inteligentes con función SOS, que permiten pedir ayuda de inmediato y enviar una alerta a familiares o cuidadores.
Para Maturana, la clave está en privilegiar la facilidad de uso por sobre la sofisticación tecnológica: «No sirve tener un dispositivo muy avanzado si la persona no sabe usarlo o le resulta incómodo. Lo importante es que sea simple, intuitivo y que lo lleve siempre consigo».
El doctor Óscar Calderón, director de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, coincide en que el mayor desafío es lograr que las personas mayores usen estos dispositivos de manera permanente. Por eso aconseja optar por equipos cómodos y discretos. «Puede ser una pulsera similar a un reloj, un collar liviano o un clip para el cinturón. Lo importante es que no sea voluminoso y que la persona se sienta cómoda al usarlo», recalca. También recomienda que el dispositivo sea resistente al agua, ya que una parte importante de las caídas ocurre en el baño.
Añade que los modelos más completos incorporan detección automática de caídas, además del botón manual de emergencia. «Muchas personas no alcanzan a presionar el botón después de una caída. Por eso es importante que el equipo pueda reconocer el accidente y enviar la alerta de forma automática», afirma. Además, recomienda que cuenten con GPS para mantener cobertura fuera del hogar, batería de larga duración y sistemas que avisen cuando el nivel de carga sea bajo.
Sensores y más
En este contexto, los nuevos sistemas de sensores también cumplen un rol relevante. Calderón explica que hoy existen tres grandes categorías. La primera corresponde a los wearables, como relojes o parches equipados con acelerómetros y giroscopios, capaces de identificar cambios bruscos de movimiento.
La segunda incluye sensores instalados en paredes o techos, que usan radar o luz infrarroja para detectar caídas sin recurrir a cámaras, lo que resguarda la privacidad. La tercera opción son las alfombras de presión, que suelen ubicarse junto a la cama o en el baño.
Según el especialista, los equipos más avanzados alcanzan niveles de detección cercanos al 90%, aunque advierte que en algunos pueden generar falsas alarmas.
Maturana destaca el valor de estos dispositivos para quienes viven solos o tienen problemas de equilibrio. «Hay personas mayores que permanecen horas en el suelo después de una caída porque no tienen cómo pedir ayuda. Estos sistemas reducen ese riesgo al avisar de inmediato a familiares o cuidadores», destaca.
La tecnología también puede facilitar tareas cotidianas, especialmente a través de sistemas de acceso. Para quienes padecen artritis, pérdida de fuerza o dificultades de memoria, Calderón recomienda reemplazar las perillas tradicionales por manillas tipo palanca, que requieren menos esfuerzo para abrir una puerta. También aconseja instalar cerraduras con lector de huella dactilar, tarjetas de proximidad o teclados con números grandes e iluminados, alternativas que reducen la necesidad de manipular llaves pequeñas o recordar códigos complejos.
En casos de deterioro cognitivo leve, sugiere combinar distintos métodos de acceso. «La idea es que exista una alternativa si la persona olvida un código o pierde una tarjeta. También es recomendable que la puerta se bloquee automáticamente al cerrarse, para evitar que quede abierta por descuido», explica.
Otra medida sencilla consiste en mejorar la iluminación del hogar. Maturana recomienda instalar luces con sensores de movimiento en pasillos, dormitorios y baños, además de sistemas con batería de respaldo ante cortes de electricidad. «Una buena iluminación reduce de forma importante el riesgo de caídas durante la noche, porque evita que la persona tenga que desplazarse a oscuras para buscar un interruptor», afirma.
«Muchas personas mayores no perciben riesgos porque llevan años viviendo en la misma casa y se acostumbran», César Maturana


