Experto enseña a armar un kit barato para vigilar el hogar a distancia

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La tecnología sirve cuando está bien ajustada; si no, pasa a ser ruido

Guía con dispositivos desde $10.000: ampolletas, cámaras, sensores y cerraduras digitales.

La seguridad del hogar es hoy una categoría más del retail, con equipos para vigilar la casa desde el celular que parten en poco más de $10.000 (ver tabla). Camilo Garrido Briones, investigador del Centro de Investigación en Ciberseguridad (CICS) de la Universidad Mayor, ayuda a cotizar antes de pasar por caja. «La clave no es tener de todo, sino tener lo justo, bien configurado y con criterios mínimos de seguridad», plantea.
Su primer consejo es pensar en el sistema completo antes de cada compra: «La mejor seguridad no depende de un solo dispositivo, sino de varias capas funcionando juntas: iluminación, cerraduras, cámaras, sensores, alertas y sentido común». El segundo apunta a las alertas del celular: «Si la cámara avisa por cualquier sombra, por cada auto que pasa o por cualquier movimiento menor, al final uno termina ignorando las notificaciones. La tecnología sirve cuando está bien ajustada. Si no, pasa a ser ruido».
El tercero tiene que ver con el presupuesto: «Mi recomendación sería comprar menos dispositivos, pero elegirlos mejor. Es preferible tener una buena cámara, bien ubicada, de una marca confiable y correctamente configurada, antes que llenar la casa de equipos baratos».
Una ampolleta inteligente cuesta cerca de $10.000 y se puede programar para simular que hay alguien. ¿Eso disuade a un ladrón o es un mito?
«Sirve, pero hay que ponerlo en su justa medida. Una luz programada puede ayudar como elemento de disuasión, sobre todo frente a delitos oportunistas. Si la luz se prende todos los días exactamente a la misma hora y siempre en el mismo lugar, termina pareciendo artificial. Lo ideal es variar los horarios».
En cámaras wifi hay modelos desde $15.000, como algunas Tapo o Xiaomi, hasta equipos sobre $200.000. ¿Qué hay que mirar antes de comprar?
«Lo que menos me obsesiona es la resolución. Lo que más valoro es la seguridad del dispositivo: si recibe actualizaciones, si la aplicación es confiable, si ofrece doble factor de autenticación. También es clave saber dónde quedan guardadas las grabaciones. Una cámara barata puede cumplir perfectamente su función, pero no debería ser una caja negra conectada a internet».
 
Los timbres con cámara parten cerca de los $50.000. ¿Sirven cuando hay reja y antejardín de por medio?
 
«En Chile hay que mirar muy bien la arquitectura de la casa antes de instalarlos. Funcionan donde la puerta principal da directamente a la calle, como en Estados Unidos. Si el timbre queda instalado en la puerta interior, probablemente va a grabar tarde, desde un mal ángulo o cuando la persona ya pasó el primer punto de acceso».
¿Vale la pena cambiar la cerradura tradicional por una digital?
 
«Pueden ser cómodas, sobre todo para controlar accesos, evitar llaves físicas o entregar códigos temporales. Antes de instalar una hay que revisar si tiene llave física de respaldo, batería de emergencia y alerta de batería baja. En seguridad, la comodidad sin respaldo puede ser un problema».
¿Qué se puede instalar sin ayuda y cuál es el error más común?
«Ampolletas inteligentes, enchufes, sensores simples, cámaras interiores. Conviene pagar a un técnico cuando hay que cablear, instalar cámaras exteriores en altura o perforar muros. El error más común es dejar todo con la configuración de fábrica: claves débiles, aplicaciones sin revisar y cámaras apuntando a lugares sensibles. La instalación no termina cuando el dispositivo prende; ahí recién empieza la parte importante».
Si alguien tiene $100.000 para partir de cero, ¿cómo reparte esa plata?
«¿Partiría por lo simple: una cámara de una marca conocida, uno o dos sensores de apertura o movimiento, y quizás una ampolleta inteligente o enchufe para simular presencia. No trataría de automatizar toda la casa de una vez».
El ecosistema
Además de cada aparato individual hay un segundo nivel: la aplicación que junta todo en una sola pantalla. En Android la más extendida es Google Home, que integra equipos de decenas de marcas gracias al estándar Matter; Samsung empuja lo mismo con SmartThings y Amazon con Alexa.
En el iPhone el equivalente se llama Casa. Martín Calderón, periodista especializado en tecnología, aclara cómo opera: «Apple no fabrica ningún tipo de sensor propio para el hogar. Lo que tiene es un ecosistema que se llama HomeKit. Otras marcas ponen los fierros y Apple pone el software, las notificaciones, la privacidad».

Ahí está su ventaja frente al resto, apunta: con cámaras compatibles, «el video se cifra directamente en tu hogar antes de que se suba a la nube; ni siquiera Apple puede acceder a esas grabaciones». Suma una protección en caso de robo del teléfono: «Si el sistema detecta que estás en un lugar poco habitual, exige tu rostro o huella para hacer cambios sensibles, como cambiar la contraseña del ID».

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