Mientras estudiaba, fue tutora de una fundación que ayuda a escolares rezagados
Su formación en la UC, dice Javiera Pino, le entregó herramientas para el certamen. Hoy soy una mujer más integral.
A mediados del año pasado Javiera Pino (25) recibió su título de ingeniera comercial en la Universidad Católica. Pero en lugar de comenzar de inmediato su vida profesional, decidió prepararse para Miss Universo Chile, sueño que tenía desde niña. «Sabía que quería competir y me comentaron que lo ideal era dedicar un año completo a prepararse. Por eso decidí enfocarme este año en esa meta. Ese fue el camino que elegí», cuenta.
Hoy esa decisión la tiene entre las semifinalistas de Miss Universo Chile. Este domingo 26 disputará la semifinal; si avanza, competirá en la final del 2 de agosto. La ganadora representará a Chile en la 75ª edición de Miss Universo, que este año se realizará en San Juan, Puerto Rico.
¿Siente que su título profesional le da un plus?
«Siempre digo que mi carrera me dio herramientas que hoy me permiten ser una mujer más integral; también me aportó una mirada distinta sobre el mundo, con conocimientos de economía y administración. Increíblemente, muchas de esas habilidades sirven en este concurso: el marketing, el manejo de redes sociales, la forma de conectar con las personas y la manera de comunicar las ideas».
Pareciera ser un certamen exigente.
«Aquí no es simplemente pararse y verse linda: te exige desarrollarte en muchas áreas. Hay que prepararse en pasarela, oratoria, contar con un proyecto social, saber conectar con el público y expresarse con claridad. Lo entretenido es que reúne múltiples disciplinas. Tengo compañeras que son enfermeras, doctoras y profesionales de distintas áreas».
¿Cómo se prepara?
«En este tipo de competencias es fundamental contar con alguien que te acompañe de forma presencial. Un profesional puede corregir aspectos como los tiempos, la pisada, la mirada o el movimiento de las manos. Son elementos que cuando uno entra en este mundo parecen evidentes, pero requieren mucho trabajo para que se vean naturales. Todo eso demanda muchísima práctica y una gran disciplina».
Labor social
Mientras estudiaba Ingeniería Comercial, Pino participó durante un semestre de 2024 como voluntaria en la Fundación Conectado Aprendo. Allí apoyó a una escolar en el reforzamiento de matemáticas, especialmente en multiplicaciones y divisiones, con dos clases semanales. La experiencia fue tan significativa que hoy la aspirante a miss es embajadora de la institución.
El programa, explica, parte con un taller destinado a fortalecer la confianza y la autoestima de los estudiantes: «En las primeras ocho sesiones se busca generar un vínculo entre el tutor y el niño. Como todo es online, es importante construir esa confianza para que el estudiante se sienta cómodo, disfrute las clases y tenga la libertad de decir cuando algo no entiende».
La fundación asigna un estudiante a cada voluntario según sus necesidades, ya sea en Lenguaje o Matemáticas, y entrega todo el material necesario para desarrollar las 16 sesiones del programa. «Primero se construye la relación con el niño y, después, se trabaja en los contenidos académicos».
¿Siempre le gustaron las matemáticas?
«La verdad, sí. En el colegio me iba bastante bien y cuando tomé electivos opté por matemática».
¿Cómo proyecta su carrera?
«Me gustaría desarrollarme en el área que siempre me interesó dentro de la ingeniería comercial: la administración, especialmente el marketing. Me atrae todo lo relacionado con las redes sociales y la conexión con las personas. Pero también descubrí otro mundo gracias al concurso: el entretenimiento. La televisión siempre me ha encantado; desde muy chica me gusta estar frente a las cámaras, así que tampoco me cierro por completo a esa posibilidad».
Aprender conectados
Francisca Lewin, directora ejecutiva de Conectado Aprendo, explica que la meta de su organización es reducir las brechas de aprendizaje y enfrentar el rezago escolar en Chile, realidad que afecta a miles de estudiantes que no logran desarrollar habilidades básicas en Matemática y Lenguaje. «Desarrollamos un modelo de acompañamiento online y personalizado que permite llegar a estudiantes de cualquier lugar de Chile. Solo necesitan un dispositivo con acceso a internet para acceder a tutorías de calidad que fortalecen sus aprendizajes», explica.
El programa funciona a través de tutorías 100% online, donde voluntarios -entre ellos estudiantes universitarios y chilenos que viven en el extranjero- dedican dos horas semanales a acompañar a un estudiante. Uno de los principales atributos del programa es que las tutorías se realizan en vivo y de manera personalizada, lo que permite adaptar el aprendizaje a las necesidades de cada niño», destaca Lewin.
A la fecha, Conectado Aprendo ha formado cerca de 10.000 duplas entre tutores y estudiantes en más de 500 establecimientos educacionales. Según la directora ejecutiva, tras unas 16 sesiones los alumnos alcanzan avances equivalentes a cerca de ocho meses de aprendizaje escolar tradicional. «Nuestro desafío es seguir ampliando este impacto, incorporando nuevos establecimientos y más voluntarios para llegar a todos los niños, niñas y adolescentes que necesiten apoyo para reducir las brechas de aprendizaje y superar el rezago escolar en Chile», proyecta.
Mäs info en conectadoaprendo.cl (https://s.lun.com/con376)


