Mientras escribía su libro Volver a nacer, la comediante llegó a la conclusión de que no tengo nada que perdonarle
Su progenitor se alejó cuando ella era niña. Le abrí la puerta de mi casa. Se lanzó a mis brazos y me dio un abrazo apretado y fuerte, relata la mujer.
Para escribir «Volver a nacer» (editorial Forja), el libro en que cuenta sobre su vida, Pamela Leiva (43) quiso narrar gran parte de su historia personal.
Hace pocos días ocurrió el lanzamiento en Palermo Teatro Bar, y la comediante ahí describió: «Me daba mucho nervio hacer este libro. Pensaba ¿qué voy estar yo contando mi vida? Pero para entender mi historia con la obesidad había que hablar de cosas de la infancia, tenía que contar cómo había sido mi vida».
Añadió: «Porque, como yo no soy doctor, sólo podía hablar desde mi experiencia, y para que la gente entendiera, había que contarlo todo desde el principio. Y después me dio mucho nervio, el día que se lanzó la preventa del libro estaba arrepentida por los nervios porque hay cosas muy personales que están contadas ahí. Es un acto como de desnudarse».
Las reflexiones sobre el pasado, puestas en papel con la ayuda de la periodista Yael Benadava, implicó relatar un asunto doloroso: la truncada relación con su padre, Humberto.
En 2023, al programa «De tú a tú», la humorista sinceró que su padre se alejó de su vida en su infancia. «No fue un hombre agresivo ni déspota, pero en cuanto a responsabilidades era un desastre. Era re bueno para dejarme plantada en el colegio. Me pasaba que yo decía ¿Cómo a mi papá no le importa nada mío? Nunca me ha pedido perdón», contó, agregando que él se negó a apoyarla cuando le pidió ayuda para ingresar a la educación superior.
En «Podemos hablar», un año después, ella agregó: «Lo que más recuerdo es mucha soledad, me cuestionaba por qué no estaba mi papá. Sentía que yo tenía algo mal para que él no me quisiera». También dijo que una vez lo vio besando a otra mujer y supo de otra familia. «Es una persona pasiva, muy mentirosa. Nunca ha enfrentado una verdad», siguió ella en ese programa.
Ahora, Pamela Leiva se siente en otra etapa respecto y confiesa: «Yo estaba muy enojada con mi papá. Después del Festival de Viña (donde triunfó en 2023) me bajé y me acordaba con rabia de cosas que pasaron. Pero cuando empiezo a tener que relatar pasajes de mi vida para el libro (ya a la venta), casi en orden cronológico, me sirvió y me di cuenta del avance y que, más allá de que mi papá en algún momento fue como un villano dentro de mi historia, también todo eso me sirvió para ser quien soy yo».
La humorista afirma que «hoy yo me siento muy contenta con la mujer que me he convertido, con sus defectos, obviamente, porque nadie es perfecto y no me siento un ejemplo, por lo tanto no tengo nada que reclamarle a mi papá».
Leiva añade que su padre «también tiene su versión de la historia, él también tiene sus cosas y estoy tan tranquila. No tengo nada por lo que estar enojada, no tengo nada que perdonar, es parte de la vida, es parte de la historia, mi historia es así. Ahora tengo paz con él y con mis orígenes».
Mencionó que si él la llamaba por teléfono, usted no le contestaba.
«Sí, lo tenía bloqueado. Él se metía a mis lives por redes sociales y me escribía hija, desbloquéame… Hace más de un año yo lo busqué, le hablé y tuvimos ese espacio para conversar, para hablar. Nos juntamos, me acuerdo que cuando le abrí la puerta de mi casa, mi papá no es una persona muy expresiva, no es muy de piel, pero le abrí la puerta y él se lanzó a mis brazos y me dio un abrazo apretado y fuerte, y llegó con un regalo. Fue muy bonito, me di cuenta que él también estaba triste por no estar cerca mío y lo único que tenemos es el presente. Empezamos a reconstruir una historia desde hoy, desde ese momento».
¿Cómo es la relación actual que tienen?
«Cordial, hablamos y a veces pasan un par de semanas que no lo hacemos, y le escribo. Papito, no sabía de ti ¿cómo está? y él también me escribe. Estamos reconstruyendo sin querer forzar nada, sin tampoco aparentar lo que no somos, simplemente conectándonos desde lo que somos hoy».
Su padre no estuvo en el lanzamiento del libro, y Pamela sincera: «Se me olvidó invitarlo. No lo hice porque él no estuvo antes conmigo, no hay odio. En este proceso de reencontrarnos, él fue alguien que no participaba en mi vida entonces en este momento importante se me olvidó que lo tengo que invitar».
Leonel Vargas, pololo de Leiva, y quien es su dentista, también ha tenido como paciente a Humberto. «Yo llevé a mi papá (a la consulta) antes de enojarme con él, así que (su pareja) aportó en que esta reconciliación fuera más efectiva. Me decía oye, vino tu papá, me habló», relata la comediante.


