Aurolinda Olivares, conductora profesional, mueve camiones nuevos por todo Chile
Trabaja para una empresa que traslada vehículos de carga importados desde Brasil.
Aurolinda Olivares Castillo (43) es oriunda de la localidad de Río Blanco, en la comuna de Los Andes. «Es el último pueblo antes de cruzar a Argentina», aclara. Su lugar de nacimiento, considerado un puerto terrestre, la marcó: desde pequeña veía pasar camiones y siempre le fascinaron. «Los contaba, me encantaba sentir su ruido y les vendíamos productos a los conductores, especialmente en invierno, cuando no teníamos mucho más que hacer», recuerda.
Actualmente vive en Calle Larga y se dedica a trasladar los camiones que llegan desde Brasil. También es parte de la Agrupación de Camioneras Chilenas, que comparten a través de redes sociales información sobre las rutas y se prestan ayuda en situaciones complicadas. «Con las últimas lluvias, una compañera que arrendaba una casa en Cabildo sufrió la inundación de su vivienda porque se salió el canal, e hicimos una colecta para ayudarla. También se organizaron cuando se me quemó la casa en 2024», valora.
Olivares obtuvo su licencia profesional en 2016, tras separarse y entrar al programa social Mujeres Jefas de Hogar. «Luego de terminar la capacitación de emprendimiento y finanzas nos entregaron $300.000 para invertir. Mis compañeras se compraron hornos para hacer pan o pizzas, o máquinas de coser para iniciar sus negocios», cuenta.
«Pero cuando me preguntaron, les dije que los destinaría a una licencia profesional; me respondieron ah, quiere manejar colectivos, y les respondí no, quiero la A4, busco conducir camiones. Ellos no sabían si el dinero se podía destinar para eso. Yo conocía el valor del curso y me alcanzaba justo. Me insistieron en que los $300.000 eran para invertir y les contrargumenté que los invertiría en mí. Me mantuve firme, lo aceptaron e incluso además me pagaron la aprobación de las licencias A2 y A4, ya que la B la tenía desde 2009», recuerda. «Y el 2022, 15 mujeres nos certificamos en automatización con un programa de Scania».
En paralelo a su trabajo, hoy Aurolinda estudia en forma virtual la carrera de Técnico de Procesos Mineros. «Estoy entusiasmada, porque vi presencialmente todos esos procesos trasladando trabajadores de la minería. Ahora estoy entendiendo la producción. No quiero dejar de conducir camiones, porque me apasionan», aclara.
¿Cuál fue su primer trabajo como conductora?
«En Mercotrans, la empresa en la que me desempeño ahora, que presta servicios a Scania. Estuve desde 2017 hasta 2018. Cuando fui a pedir trabajo, el encargado me respondió que no estaba recibiendo antecedentes para cargos administrativos. No sé qué cara le puse, pero le respondí que quería manejar camiones. ¿Maneja camiones?, preguntó. Tengo la licencia y puedo aprender, respondí y les gustó mi actitud. En Scania me capacitaron para revisar bien los camiones nuevos que llegan y sus actualizaciones tecnológicas. Me fui como conductora contratista a Codelco Andina y volví a Mercotrans en marzo. Actualmente movemos los camiones que llegan a Chile por Argentina desde Brasil. Scania Brasil contrata a un grupo de camioneros que trae 10 o 20 unidades y nosotros las recibimos en patios de acopio ubicados en distintos puntos de la capital, luego los revisamos».
¿Los trasladan siempre a las mismas ciudades?
«No, por todo Chile. Por ejemplo, el otro día fuimos a dejar 40 camiones tolva a una minera en Copiapó. En Mercotrans también trabajé para mineras».
¿Qué tipo de tecnología utilizan en la ruta?
«Cuando comencé aprendí a ocupar la caja Fuller (caja de cambios manual de alta capacidad, usada en vehículos de carga y transporte de pasajeros), que tiene desde 16 hasta 32 cambios, y un shift en la palanca de cambios o el volante. Actualmente los camiones ya no tienen este tipo de cajas: la gran mayoría son automáticos o semiautomáticos; es decir, se pueden conducir en modo automático o manual. Incluso los cambios son diferentes; por ejemplo, el camión tolva que llevé a Copiapó tiene el comando en el volante por el lado derecho. Ahora todo es electrónico. Además, traen retardadores de velocidad como asistentes de freno, junto con el clásico freno de mano para dejar inmóvil el vehículo cuando ya está detenido».
Los asistentes de frenos ayudan, por ejemplo, en pendientes.
«Sí, en una pendiente se acciona el asistente de freno para que no se produzca el típico movimiento que genera un balanceo y evitar que el camión se voltee, especialmente si se transportan líquidos. El retardador evita colocar toda la carga sobre el tambor, ya que va reteniendo el camión. Cuando se traslada un estanque de 30.000 litros de combustibles, por dentro del estanque hay subdivisiones que se llaman rompeolas para que todo el peso de la carga no se dirija a la cabina. Hoy todos los camiones lo traen».
¿Se ayuda con las cámaras para estacionarse?
«Son bien buenas, pese a que todos nos acostumbramos a estacionarnos al ojo. Con las cámaras de 360° tienes la visión total del camión por todos los costados. Tienen sensores de aproximación que frenan el vehículo y avisan si viene otro».
¿Suenan muy fuerte las advertencias de las alarmas?
«Son bien molestosas, siempre les ponen la voz de una mujer y reclamo por ello. Dicen mire hacia adelante, use cinturón de seguridad o fije su mirada en el camino. Incluso un sensor mide el mentón y detecta el uso del celular. Cuando voy tomando agua o me como un maní mientras conduzco lo detecta como si estuviera fumando; si bostezo mucho también lo identifica. Tenemos cámaras encima todo el día. Scania tiene un sensor que incluso detiene el vehículo, aunque el conductor no haya puesto el pie en el freno. Si uno hace las cosas bien, no suenan las alarmas. Hay que conducir bien porque, además de prevenir accidentes, se evita el desgaste del camión, que puede redundar en días sin trabajar».
¿Cómo controlan las cámaras?
«Tenemos un sistema que se llama Button (botón de descarga o transferencia de datos del tacógrafo), que se asocia al RUT del conductor en cada turno. Se activa cuando el chofer acerca su dispositivo, que es del tamaño de una pila de reloj y va en el juego de llaves del camión. Un imán hace la conexión: el dispositivo reconoce quién está manejando y registra los momentos en que deja de emitir señal porque, por ejemplo, se detuvo a almorzar, ya que no podemos conducir más de cinco horas continuas. Muestra la velocidad y lo puede extraer solo Carabineros o el dueño del camión».
«Incluso un sensor nos mide el mentón y detecta el uso del celular», Aurolinda Olivares.


