La intérprete de La perla escuchó cantar a Francisca Sepúlveda desde su hotel y bajó a felicitarla
La joven, que en redes sociales es conocidacomo @ziskka, interpreta covers desdehace ocho años en las calles de Lastarria.
A sus 18 años, Francisca Sepúlveda dejó Talca, ciudad donde nació, para estudiar actuación en Santiago. En 2018 comenzó a cantar en las calles del barrio Lastarria «para juntar plata para vivir» y tiempo después dejó sus estudios de actuación por diversos motivos. Hoy, a sus 27 años, labora como cantante en diferentes eventos y sigue interpretando covers junto a su parlante en las mismas calles de Santiago Centro mientras graba su primer EP. Además, este domingo recibió los elogios de una de sus artistas favoritas, Rosalía.
La cantante española está en Chile realizando conciertos en el Movistar Arena -el miércoles es el cuarto y último de la gira en que presenta su disco «Lux»- y se aloja en un hotel en Lastarria. Así fue como Francisca Sepúlveda, cuyo nombre artístico y en redes sociales es @ziskka, decidió cantar abajo del hotel a eso de las 19 horas del domingo.
Al primer tema que interpretó del disco «Lux», la intérprete salió al balcón de su habitación y aplaudió a la chilena. Luego, cuando Sepúlveda cantaba «Sauvignon blanc», ya cerca de las 19.30, Rosalía apareció en la calle y conversó con Francisca.
«Cuando bajó, Rosalía comentó que quería ver a la chica que estaba cantando y que se escuchaba precioso. Me dio las gracias, me dijo que siguiera haciendo música, que me va a ir muy bien, fue demasiado tierna, muy humana y muy cercana. Me hizo sentir que de verdad valoró lo que yo estaba haciendo. De alguna forma, me hizo sentir valorada. Fue un revoltijo de sentimientos todo esto. Yo le dije que la admiraba mucho, que en agosto sale mi nueva canción, y ella me abrazó, me tomó las manitos, la cara. Estoy demasiado feliz. Creo que nuestra conversación duró alrededor de un minuto».
Según presume la cantante chilena, Rosalía tuvo la intención de cantar con ella, pero como se formó mucho alboroto con los fans presentes en el lugar, solo dialogaron. De hecho, los guardias de la española llamaron a Francisca y la acercaron a la cantante que ha paseado por diversos lugares de la capital. «Una amiga me regaló la entrada para ir al concierto del miércoles, ha sido una locura», añade Ziska sobre el show (aún hay tickets disponibles en Ticketmaster).
«Yo tenía la esperanza de que Rosalía saliera al balcón. Con eso yo quedaba feliz y, si ya salía a saludarme, era una locura. Otra parte de mí pensaba: eso jamás va a pasar. Los fans, que estaban ahí desde las 11 de la mañana, me agradecieron mucho porque cuando yo llegué, Rosalía salió a aplaudirme y recién ahí pudieron verla. Y cuando bajó, muchos pudieron pedirle su autógrafo», añade.
Salvo por el tiempo en que la pandemia la mantuvo encerrada, Ziska se ha mantenido firme cantando en Lastarria y desde febrero de este año aumentó su número de presentaciones. «A mí me encanta la actuación, pero la música es realmente una pasión. Por eso me dedico a cantar y no he podido estudiar canto, pero no lo descarto. Me encantaría tomar clases y perfeccionarme. Yo cuido demasiado mi voz y todos los días hago ejercicios vocales. Cada vez que trabajo un evento, tengo mi ritual, que es calentar, elongar y tomar té de manzanilla con miel, jengibre y limón. Valoro mucho lo que tengo».
Imagino que es toda una experiencia cantar en la calle.
«Sí, es todo un tema y a mí me encanta hacerlo en Lastarria. Nunca he cantado en otro lugar, salvo cuando llegué de Talca y canté en el Paseo Ahumada porque era lo único que conocía como persona de provincia. En Lastarria me siento súper cómoda porque, en particular conmigo, han tenido un recibimiento tan lindo. Ha sido una cruzada de amor y eso me mantiene de pie, me hace sentir muy querida y valorada como artista porque la gente escucha mis covers, pero también están muy interesados en la música que yo estoy por sacar. Y bueno, cantar en la calle me ayuda mucho monetariamente. Gracias a eso puedo grabar y la gente aporta a mi proyecto a través de crowdfunding. De verdad, no puedo estar más agradecida. Y nunca me ha pasado nada malo cantando en la calle. Hasta el personal de seguridad es tierno conmigo y me cuidan harto, jajajá».


