Para la fiscalía, la compra de Azul Azul por parte de su ex presidente fue una toma de control fraudulenta
Abogado José Joaquín Laso, ex director de la U, explica el escenario actual del club en el caso Sartor.
Este jueves comenzó la formalización de once ex ejecutivos de la compañía Sartor, entre ellos, el ex presidente de Azul Azul, Michael Clark, por los delitos de administración desleal, negociación incompatible, entrega de información falsa al mercado, estafa, lavado de activos y fraude a la Omisión de Oferta Pública de Adquisición de Acciones (OPA).
La jueza Paulina Moya, del Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, informó que las audiencias podrían extenderse hasta siete días. La investigación de la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente apunta a que los ejecutivos crearon un esquema mediante el cual «se defraudó a inversionistas, personas jurídicas y naturales, mediante la entrega de información falsa tanto a los aportantes como al mercado en general, pues se aparentaba una correcta administración de los respectivos Fondos», en palabras del fiscal Juan Pablo Araya.
En el centro del caso se encuentra la propiedad de Azul Azul. Según la minuta de la fiscalía, los fondos utilizados para la adquisición del 63% de las acciones de la U por parte de Michael Clark en diciembre de 2024 «tenían su origen en la comisión de delitos de administración desleal, razón por la cual su origen se mantuvo oculto». Y acusa a Clark de efectuar «un sostenido aprovechamiento del control que mantenía respecto de esta sociedad anónima deportiva, obteniendo los beneficios económicos a los cuales no tenía derecho». Para el Ministerio Público, la llegada de Clark a la propiedad de la concesionaria constituyó una «toma de control fraudulenta de Azul Azul S.A. por parte del imputado».
El miércoles por la tarde, un día antes de su formalización, Clark anunció la resciliación de dicha compra. Es decir, la deshizo. El abogado corporativo José Joaquín Laso, ex director de Azul Azul, explica lo que podría ocurrir con el directorio del club, que fue nombrado en su mayoría por el ahora ex dueño Michael Clark. «El liquidador de Sartor (Eduardo Godoy Hales), podría citar a una junta de accionistas inmediata, revocar al actual directorio y nombrar nuevos integrantes. Pero para eso habría que ver bien quién tiene la representación de la junta de acreedores. Porque sería discutible que todos los que prestaron plata para la compra, como Patricio Kiblisky o Victoriano Cerda, estén en la junta de acreedores. Algo así me molestaría mucho», dice Laso.
¿Qué legitimidad podría tener un directorio que fue nombrado por alguien cuya compra se revocó?
«Ellos se pueden mantener, porque fueron nombrados por una persona que, al momento de la junta de accionistas, tenía el poder de representación de las acciones. Y además, por ley, ellos se desligan de quién los nombra, y pasan a ser directores de la sociedad completa. Ahora la legitimidad que puedan tener, yo creo que la perdieron hace rato. No desde el minuto en que Clark deshizo la compraventa, sino que desde el momento en que realizó la compra de Azul Azul con plata mal habida, y que ahora se sabe que ni siquiera la pagó. Dicho eso también, sería una irresponsabilidad completa que los siete directores de Clark renunciaran ahora, porque dejarían la sociedad acéfala, ni siquiera podrían tener una reunión de directorio».
¿Qué opinión le merece la formalización de Clark?
«Lo conocí cuando entró a Azul Azul como director y el presidente era Cristian Aubert. Siempre me pareció que no sabe nada de fútbol, que no le interesaba la U y que llegaba a las reuniones de directorio con un libreto aprendido. Nunca le creí nada ni le creo nada, a mí me parece que él y todos están mintiendo, y espero que toda la verdad salga a la luz, por el bien del club por supuesto, del mundo financiero pero sobre todo, por la enorme cantidad de personas afectadas».


