Cristóbal Miranda fue bestialmente golpeado en evento en Talcahuano
La familia acusa a Marco Antonio Bofi Carrasco y Matías Bofi Fernández de homicidio culposo.
«Esto debe servir de precedente para evitar más muertes en fiestas colectivas y para establecer con claridad las responsabilidades de quienes organizan esta clase de eventos».
Caroline Olivares es la madre de Cristóbal Miranda, de 20 años, quien fue asesinado brutalmente el pasado 1 de enero en una fiesta de Año Nuevo, en Talcahuano.
Este lunes, junto al abogado Remberto Valdés, dio a conocer nuevos detalles del caso: una querella admitida por el Juzgado de Garantía de Talcahuano, en contra de Marco Antonio Bofi Carrasco y Matías Bofi Fernández, productores del evento, por el delito de homicidio culposo.
«El no actuar de la productora influyó en las posibilidades de salvar la vida de mi hijo. Por eso es tan importante que reciban una condena. Creo que esto marcará un hito judicial porque sí hay responsabilidad directa. Cristóbal podría estar vivo», enfatizó Caroline.
Lion Dubai
Cuenta el abogado Remberto Valdés que Cristóbal y su hermano Vicente asistieron a la fiesta de Año Nuevo Lion Dubai, realizada en el Centro de Eventos Espacio Marina, y organizada por la productora de Marco Antonio Bofi y su hijo Matías. Allí, en la madrugada, un grupo de hombres de una edad similar golpeó a Cristóbal por la espalda y luego lo pateó en el piso hasta dejarlo en coma. Murió a los tres días. El grupo que propinó la bestial golpiza se hacía llamar Tokyo Manji -en alusión a una pandilla de motoqueros del manga y anime Tokyo Revengers- y según la acusación había conspirado contra los hermanos Miranda a través de mensajes de Instagram.
«La querella que presentamos es en contra del representante legal de la persona jurídica que realizó la fiesta y en contra de su hijo. Ambos son responsables de la promoción y venta de una fiesta que ofreció cosas que no cumplió», detalla Valdés.
¿Qué ofrecía la productora?
«Seguridad con inteligencia artificial; no sabemos realmente qué significa eso. Además, vendió un servicio cuando el evento ni siquiera había sido aprobado: se autorizó apenas un día antes. Tampoco contaba con guardias de seguridad acreditados, ni con ambulancia o servicio de asistencia. Hubo personas que actuaban como guardias que no tenían más de 20 años, e incluso una menor de edad a cargo de una barra. Los Bofi no cumplieron con sus obligaciones, por lo que consideramos que son coautores de homicidio culposo».
La mamá de Cristóbal, Caroline, dijo que busca marcar un precedente con esto.
«Exactamente. No puede ser que una fiesta masiva de esta clase se realice de forma tan negligente e irresponsable, donde personas sean atacadas dentro del mismo recinto sin ser auxiliadas, o que no reciban atención médica oportuna ni sean trasladadas a un centro de salud».
¿Considera que varias productoras operan sin cumplir las normas?
«Sí, lo hemos visto. Convocan o venden entradas para espectáculos masivos sin tener la autorización de la autoridad estatal. Recordemos lo que pasó en el Estadio Nacional con el recital K-pop o lo de la carpa que se cayó en las Termas de Chillán el sábado. Hay una falta de responsabilidad recurrente de los productores. Y en este caso concreto, esa irresponsabilidad le costó la vida a un joven de 20 años. Eso no puede quedar impune desde el punto de vista penal».
Caroline, mamá de Cristóbal, agrega que este jueves, a las 11 horas, se realizará la presentación de la Fundación Cristóbal Miranda Olivares, en el Gobierno Regional del Biobío, ubicado en Prat 525, Concepción. La fundación buscará contribuir a eliminar la violencia en la juventud.
«La fiesta no contaba con guardias de seguridad acreditados, ni con ambulancia o servicio de asistencia», Remberto Valdés, abogado de la familia


