Es de clase IX, fabricado para travesías transoceánicas
Investigadores aseguran que los restos -que están a 28 metros de profundidad y a 4 kilómetros de la ciudad de Necochea fueron intervenidos para entorpecer su recuperación.
Hallazgos
Aunque la presencia alemana en Sudamérica es un tema muy estudiado, no había antecedentes históricos sobre la existencia de una embarcación de esta naturaleza frente a las playas atlánticas de Arenas Verdes y Costa Bonita.
A través de un sonar y de imágenes obtenidas por un vehículo sumergible controlado remotamente, se distinguen elementos como la escotilla, un tanque de aire comprimido, agujeros ovales del casco exterior, bitas de amarre, parte de la torreta y periscopio de ataque.
U-Boot clase IX
«El submarino encontrado es un U-Boot clase IX», confirma Abel Basti, investigador y escritor que hace dos años alertó sobre la posibilidad de que el submarino estaba allí, según recortes de prensa de mediados del siglo pasado y versiones que han sido traspasadas entre generaciones de la zona. Fue Basti quien gestionó la incorporación del hallazgo a las cartas náuticas -bajo el rótulo de «casco a pique»-, que son confeccionadas por el Servicio de Hidrografía Naval trasandino.
Largas distancias
Las primeras incursiones no fueron determinantes en cuanto a la naturaleza de la embarcación hundida. La incertidumbre fue disipada por peritajes de la Liga Naval Italiana que concluyeron que se trataba de un submarino alemán. El modelo mencionado fue construido para la marina germana durante la Segunda Guerra Mundial. Su diseño estaba pensado para cubrir largas distancias y realizar operaciones transoceánicas. Eso explica el armamento disponible por las tripulaciones, incluyendo seis tubos lanzatorpedos.
Misterio
De 80 metros de eslora y 10 de manga, el submarino permanece sepultado por arena del fondo marino y su deterioro alude a un desenlace premeditado que está relacionado con los tripulantes y el viaje realizado desde Europa cuando sucumbía el tercer Reich.
«Fue destrozado mediante el uso de explosivos para borrar evidencias. Además de que el submarino fue volado con explosivos, se tiró chatarra en el naufragio para confundir a los investigadores», aclara Abel Basti, desde Bariloche.
¿A qué atribuye la diseminación de restos ajenos?
«Es una acción de encubrimiento. Esto es reciente. Hay un poco de conmoción en Necochea al saberse que se ha arrojado chatarra sobre el submarino».
¿Esto detiene la búsqueda?
«No podemos seguir trabajando porque el área ha sido contaminada y se trata de un delito federal».
¿Hay sospechas sobre quiénes fueron?
«Lo debe determinar la justicia. Son toneladas de chatarra».
Basti recalca que como esta hay más embarcaciones hundidas secretamente por los nazis en Sudamérica. «Incluyendo Chile. No podría darle los datos, pero están relacionadas a dos que tenían base en Tierra del Fuego», asegura.
Desconocimiento
No es extraño el desconocimiento que se tenía de este submarino. «Es perfectamente viable que se encuentren barcos hundidos de los cuales no se tenía registro, más aún si están vinculados a un contexto bélico», apunta Eduardo Rivera, curador del Museo Marítimo Nacional. Para el contexto de la Segunda Guerra Mundial, añade, «las operaciones con submarinos incluyeron patrullas en diversas partes del mundo, y muchos de ellos se perdieron sin un registro preciso de su paradero».
Final de la guerra
Rivera asume que si se trata efectivamente de «un submarino alemán hundido durante las fases finales del conflicto, su hallazgo es relevante por cuanto permite documentar de mejor manera este interesante capítulo en la historia de la guerra en el mar, y de identificarse la nave, también es fundamental para conocer el destino de sus tripulantes, para cuyos descendientes, de todos modos es significativo».


