La senadora del PNL Vanessa Kaiser argumenta por qué rechaza el Estado de Excepción propuesto por el gobierno
Nosotros somos muy honestos, aquí no estamos jugando con la República, dice.
Diversos sondeos de opinión sobre la intensa agenda de seguridad desplegada por el gobierno muestran un amplio apoyo ciudadano a la mayoría de las reformas impulsadas por el Presidente José Antonio Kast. Pese a ello, su avance no se ve fácil en el Parlamento, debido a los reparos de sectores de Chile Vamos y del Partido Nacional Libertario que no ven con buenos ojos reformar la Constitución para crear un nuevo Estado de Excepción ante amenazas graves e inminentes del crimen organizado y el terrorismo. «No resuelve los problemas de los chilenos», planteó la senadora del PNL Vanessa Kaiser, en una entrevista dada a «Radio T13».
Para entender su postura, amerita explicar que la reforma constitucional enfrenta una dura resistencia por parte del Partido Nacional Libertario. No les convence la creación de un nuevo Estado de Excepción Constitucional que otorgaría facultades extraordinarias al Presidente para restringir libertades públicas y libertades personales por 240 días, sin el consentimiento inicial del Congreso. Desde la perspectiva libertaria, esta medida representa un peligroso avance hacia el autoritarismo, una concentración excesiva de poder estatal y una amenaza directa a los derechos ciudadanos individuales. dicen que si no se realizan modificaciones profundas, van a rechazar la propuesta.
Así lo ha planteado el líder Libertario Johannes Kaiser, y su hermana senadora, entre otros personeros de dicha colectividad cuyos votos son fundamentales en la Cámara para que el proyecto avance al Senado. «Lo que se propone, a mi juicio, no va a cambiar absolutamente nada la realidad de lo que padecemos en delincuencia y crimen organizado. No nos olvidemos que bajo el gobierno anterior se legislaron más de 70 leyes para abordar estos temas y estamos donde mismo», planteó la senadora. En este entrevista detalla su postura frente al avance de la agenda de seguridad.
«Mire, es complicado entender por qué el gobierno apunta a un nuevo Estado de Excepción, con amplios poderes para suspender los derechos fundamentales de los ciudadanos, cuando ni siquiera en el sur ha sido capaz de resolver problemas. O sea, ayer acabamos de renovar por septuagésima vez el Estado de Excepción en La Araucanía y en Biobío y no se ve luz al final del túnel. Entonces, ¿para qué quieren más facultades? ¿Para qué quieren una prórroga? En este caso podríamos llegar hasta 240 días, simplemente, bajo un estado en que tenemos todos nuestros derechos suspendidos», advierte.
¿Cuáles son los riesgos que usted ve en crear un estado constitucional por amenaza criminal?
«El riesgo es que en malas manos, en manos de una persona antidemocrática, que sabemos que hay fuerzas antidemocráticas en Chile, esto se transforma en la institucionalización de un cambio de régimen hacia el totalitarismo. Y no tendríamos ni siquiera el poder de invocar la Constitución, como se hizo bajo el régimen de Salvador Allende, que se le declaró inconstitucional por parte del Poder Legislativo y por parte del Poder Judicial porque violaba la Constitución flagrantemente. Porque aquí lo que estamos haciendo es constitucionalizar un régimen que podría eternizarse y dejarnos viviendo ya no en democracia, sino que bajo el totalitarismo».
¿Qué herramientas legales en específico sí estaría dispuesto a apoyar el Partido Nacional Libertario para combatir el crimen organizado?
«Está bien hablar de la seguridad pública, está bien hablar de un estatuto penitenciario diferenciado, por 15 años de acceder a una condena sustitutiva en el caso de crímenes del crimen organizado, los registros de organizaciones criminales, la calificación de dichas organizaciones, todo eso está bien. Pero la pregunta es: ¿tiene que ser el poder político el que califique a una organización de organización criminal? Y de nuevo vamos a la misma pregunta. Entonces, imaginemos esas herramientas de un Estado de Excepción en manos de un presidente de vocación totalitaria es riesgoso».
¿Entonces por dónde se debe partir para mejorar la seguridad ciudadana?
«El problema que nosotros tenemos es con la reforma procesal penal, que instaló el derecho garantista en Chile. Entonces, cada vez que Gendarmería quiere preocuparse de establecer estas diferencias de régimen según la peligrosidad del criminal, vienen los tribunales garantista a defender derechos que están garantizados. Hoy día lo que está operando en parte importante de tribunales es la defensa de los derechos de los criminales y no la defensa de sus víctimas. Tenemos que partir por cambiar la reforma procesal penal que se hizo y puso demasiado las fichas en garantía hasta los criminales. Ese es el problema que nosotros tenemos acá».
La senadora manifiesta que sin reformar a Carabineros, no hay reforma de seguridad que sea efectiva. He insiste en un tema defendido por los Libertarios: los indultos a funcionarios policiales condenados en el marco del estallido social. «Los indultos generales son fundamentales porque este es un problema de seguridad pública. Nosotros queremos que Carabineros pueda actuar, no podemos tener el miedo del lado de Carabineros. Si el general Yáñez lo dijo acá en el Congreso: los carabineros prefieren que les peguen antes que sacar su arma de servicio. Entonces, ¿en qué planeta está la élite política? O sea, ¿quién va a ir a hacer la pega en seguridad? Hay que fortalecer a Carabineros».
«Y hay que darle más recursos a la ANI, fortalecer la inteligencia y contrainteligencia desmantelada en el gobierno de Bachelet, hay que hacer reformas al Poder Judicial también. La Fiscalía, los fiscales tienen que ser acusables constitucionalmente. Hay que fortalecer la soberanía del país frente a la intromisión de organismos extranjeros, porque no sacamos nada con fallar acá y decretarle la inocencia de agentes del Estado, dado determinadas circunstancias, si es que viene la Corte Penal Internacional nos revoca la sentencia que se dio por tribunales de justicia chilenos», remata.
¿Su postura y la del PNL es para marcar diferencias en la derecha?
«Para nada. Nosotros somos muy honestos, aquí no estamos jugando con la República».


