Diecinueve años tardó la segunda entrega de este peliculón farandulero.
Recordemos lo ocurrido en la primera parte de esta película, exhibida en junio del 2007 en las salas de todo Chile.
Un joven príncipe, mitad león y mitad humano, y que nació con sus extremidades inferiores negras, llamado Mauricio, secuestra por unas horas a una blonda adolescente, habitante del reino de Infidelidia, la hermosa Coté, a la sazón pareja de Jimeneo, guerrero que aspiraba a ser algún día como Mauricio. Ambos habían paseado por Europa sus dotes para el arte de la guerra futbolística.
Una niña que con los años se convertiría en una temible hechicera, Daniela, delata la furtiva acción de Mauricio, pero Coté le resta importancia, diciendo que fue una tontera, la misma que habría experimentado con ‘tres mil hombres más'. Queda en el misterio si la cifra fue una forma de decir o un dato real.
Al reunir a sus súbditos el rey León acuña la famosa frase ‘un caballero no tiene memoria', tomada como consigna en adelante por los ejércitos machistas desplegados por toda la comarca, que comenzaron a asolar a la vecina Sororonia.
Diecinueve años después el director, Suro Solarmodóval, nos sorprende, haciendo debutar como protagonista a la estrella española Gala Caldirola, que interpreta a la princesa Nucca de Cristal.
Gala figura como la enamorada de Jimeneo, el que, buscando emular a su ídolo, el rey León, la engaña con… su ex Coté, provocando que la víctima de esta nueva aventura emprenda una travesía de regreso desde el Medio Oriente cuyas lágrimas hacen subir el nivel del mar de la Tierra varios metros, causando inundaciones en todo el planeta.
Además aparecen en escena el duque de Lolosauris, Gonzalo, padre de Coté, y la Negra Díaz, princesa caída en desgracia por una maldición de su ex, Manolito el travieso, que hizo que no se le entienda mucho lo que habla.
Asimismo, cobran una inusitada relevancia personajes que habían estado en la primera parte de esta fantástica producción, como Gisella, ex del rey León, que en esta secuela se transforma en la peor enemiga de quien alguna vez fuera su esposo.
Gisella amenaza con revelar un oscuro secreto de Pinillus, que por ese nombre conocían al rey los temibles sinestadianos, multitudinaria tribu célebre por pintarse de azul para sus batallas y por doblegar a sus rivales sin más armas que sus poderosos cánticos.
Esta segunda parte, que me amenaza con convertirse en un clásico instantáneo del séptimo arte, sorprende al superar en emoción y creatividad de los guionistas a la primera. Óscar a mejor película extranjera ahora.


