Fernanda Messenet creció en Limache y cumple su sueño de dedicarse a la producción de moda
Es un caballero, nos acompañó y contuvo a todas las chicas cuando se sintieron mal. Fue un siete, comenta ella.
Inscrita en el reality «La isla de las tentaciones», el programa que exhibe la plataforma Prime Video con cuatro parejas chilenas y argentinas, la limachina Fernanda Messenet (26 años) padeció sentimientos encontrados. Cuenta que fue una experiencia preciosa, pero a los pocos minutos asegura que lloró desconsoladamente más de una vez al verse apartada de la pareja con que ingresó, Felipe Pereira.
«Una de las noches sufrí una crisis de ansiedad», recuerda la participante que se quedó en una isla mexicana por cerca de un mes, con la presencia de mujeres y hombres que coqueteaban en todas las direcciones. Ante el problema recibió la ayuda de Benjamín Vicuña, el coanimador del reality. «Él se acercó, me preguntó si estaba bien y me tranquilizó. Es un caballero, nos acompañó y contuvo a todas las chicas cuando se sintieron mal. Fue un siete con todas», afirma Messenet, una influencer que cuenta con 38 mil seguidores en el Instagram @fermessenet.
Por asuntos de contrato con la producción de «La isla de las tentaciones», no puede decir mucho de lo ocurrido en el programa. Tampoco si sigue con Felipe, pero habla con tanto cariño de él que resulta difícil creer que hayan cortado sus lazos. «Fuimos los mejores amigos por seis años y luego se fue dando nuestra relación», explica. Eso sí, salió con grandes amigas de su experiencia en el reality, como las argentinas Selena Vitale y Yuli Cagna. De hecho, con la primera de ellas paseó por Buenos Aires hace unos pocos días.
Chapuzones fríos
Fernanda está a punto de cumplir 27 años. Actualmente trabaja como productora de moda, una profesión que soñó realizar desde la infancia en Limache, cuando vivía en la modesta casa de sus abuelos junto a su madre, tíos y primos. Unas ocho personas en condiciones difíciles y bajo el amparo del abuelo, un profesor normalista. «Fue una época preciosa, con una familia a la que quiero mucho. Mi madre me tuvo cuando ella tenía apenas 18 años. No noté una falta de recursos familiares porque crecí con mucho amor. Recuerdo que todos juntos escuchábamos música y cantábamos», cuenta.
En esos días tenía una muñeca Barbie. Para vestirla usaba cualquier trozo de ropa vieja y con ayuda de su abuela, aprendió a confeccionar los primeros vestidos, en miniatura para la muñeca.
Con los años se instaló con su mamá en Viña del Mar y estudió ingeniería en administración de empresas, carrera en la que aún tiene un par de ramos pendientes. «Me lancé como asesora de moda en Santiago y me fue bien», comenta.
Pero de sus años en Viña quedó con el gusto de ver el mar. «Soy de la playa y donde esté extraño los atardeceres. Sin importar la fecha, tengo por costumbre ir a Viña y una vez al mes lanzarme al mar», cuenta Fernanda.
¿También en el frío invierno?
«También, aunque me muera de frío. Me gusta ir a la playa que queda en (la calle) 8 Norte, junto al muelle Vergara. Como me gusta tanto el mar tengo muchas salidas de playa y bikinis».
«Me lancé como asesora de moda en Santiago y me fue bien», Fernanda Messenet.


