Gestos obscenos del goleador de Colo Colo en la mira: ¿ a qué se debe su conducta?
Una sicóloga deportiva, el ex árbitro Iván Guerrero y el ex jugador Gabriel Coca Mendoza analizaron la acción del goleador albo.
Javier Correa se transformó en el actor principal del clásico entre Colo Colo y Universidad de Chile. Anotó el gol del triunfo y protagonizó una de las imágenes más comentadas. Mientras el fotógrafo de su club les pedía mirar a la cámara para una imagen grupal, frente a la galería norte del Estadio Nacional, el goleador de los albos cerró la secuencia con tres movimientos pélvicos en ánimo ofensivo-celebratorio.
Los jugadores de la U que permanecían en la cancha no se dieron por enterados del gesto obsceno en ese momento. ‘No lo vi y creo que si lo hubiésemos visto lo habríamos sacado correteando para afuera', al respecto Igor Lichnovsky.
El árbitro Juan Lara tampoco se percató del asunto y este lunes tampoco lo consignó en su informe, aunque todavía es posible que el Tribunal de Disciplina de la ANFP intervenga de oficio. Eventualmente podría ser castigado, según el Código de Procedimientos y Penalidades: ‘Insultar o provocar a un rival, a los integrantes de los cuerpos técnicos y al público en general, dentro del recinto donde se efectúe el partido, de uno a tres juegos'.
Correa viene saliendo de una sanción de tres fechas por criticar groseramente al árbitro Nicolás Gamboa tras un duelo contra Huachipato. Y en su regreso a la competencia, hace una semana tras el empate con O'Higgins, volvió a coquetear con el peligro en una nueva crítica al arbitraje: ‘Les duele vernos acá y vernos bien, entonces nos tratan de desestabilizar de alguna forma'.
¿De dónde viene esa odiosidad que n el caso de un jugador de fútbol funciona al borde del autosabotaje?
‘javier Correa es un jugador emocionalmente muy competitivo, no le basta sólo con ganar. Necesita que el adversario sienta la derrota y ahí surgen los gestos de provocación. Hay que sumar a esa dinámica interna el hecho de que venía de construir una narrativa en que a Colo Colo siempre le cobran en contra, la posterior punición por hablar del arbitraje, no haberle hecho goles a la U, muchos factores que incrementan el nivel de activación emocional y consecuentemente hace subir la adrenalina, la hostilidad y la necesidad de demostrar superioridad', explica Renata Almada, comunicadora y sicóloga deportiva.
‘En atletas como él, los gestos obscenos y las provocaciones funcionan como una vía de descarga de rabia acumulada y frustración. Es como si pudiera decir: me cuestionaron, me castigaron, dijeron cosas de mí y ahora soy yo quien está ganando acá en su casa. La provocación termina siendo la expresión visible de la reivindicación construida alrededor de la creencia de que a él y a su equipo les toca luchar contra alguien que está en contra de ellos', agrega.
¿Y lo hace a pesar de crearse problemas?
‘Cuando uno se pregunta por qué lo hace, a sabiendas de que eso puede generar una nueva punición, hay que entender que la misma mentalidad que es capaz de convertir la rabia en combustible competitivo es la que también puede hacer que se cruce la línea de lo aceptable. El cerebro de un jugador que opera bajo esa impronta, cuando está en un ambiente de extrema activación emocional, prioriza la recompensa inmediata: sensación de victoria, reivindicación y superioridad por sobre el costo futuro, que en ese caso podría haber sido una pelea o una sanción'.
‘En mis veinte años de referato me tocó muy pocas veces ver cosas como las de Correa y, generalmente, quienes las hacen son los tontos y desubicados de los equipos. Es raro que gente que ha sido sancionada por situaciones parecidas funcione así. Cuando pierden los reclamos son contra el árbitro, que todos los están persiguiendo, pero cuando ganan a su contendor más cercano, bueno, los inteligentes no hacen tonteras, se tragan la rabia y la pena y se terminó. Los que ganan se van para la casa contentos y felices, pero los tontos siguen haciendo estupideces', añade Iván Guerrero, ex árbitro FIFA.
Gabriel ‘Coca' Mendoza tiene otra mirada y le baja el perfil al episodio: ‘Este festejo es parte de la euforia y del folclore del fútbol. Imagínate que en la final del Mundial se agarraron a combos, suspendidos por no sé cuántas fechas, plata, de todo, de un equipo perdedor. Este clásico fue especial, donde le sacamos mucha diferencia al archirrival, dejándolo en el suelo, por lo que esto es parte del fútbol. Ni siquiera hubo afán de perjudicar o de burlarse de un equipo. Son cosas del momento y suelen pasar. Si no existieran el fútbol sería muy fome. Para mí es parte del folclore'.


