La periodista revela sus hábitos tecnológicos y apps favoritas
Debemos quitar la lógica de que la IA viene a reemplazarnos, comenta.
Periodista, empresaria, experta en IA y con el algoritmo de Spotify como su mayor obsesión. María Elena Dressel lleva más de dos décadas en los medios chilenos y hoy suma otro rol: referente en el debate sobre inteligencia artificial ética en el país.
¿Cuál es la primera aplicación que revisa al despertar y cuál es la última que mira antes de dormir?
«Instagram y WhatsApp».
¿Qué aplicaciones son hoy imprescindibles en su vida cotidiana y para qué utiliza cada una?
«Me encantaría no tener ninguna imprescindible, jajajá. Pero estas son las que más uso hoy: Instagram, antes que nada, para compartir contenidos, encontrar información y para saber de mis amigos; luego uso Gemini, la IA de Google, como asistente para una serie de actividades cotidianas relacionadas con mi trabajo como periodista y también para mi empresa de comunicación estratégica, iicon Partners; finalmente, en LinkedIn escribo columnas de opinión, además de mantenerme conectada con los líderes y las empresas con las que trabajo habitualmente».
¿Cuánto ha cambiado su forma de trabajar como periodista con el smartphone?
«El smartphone es imprescindible, sin duda. Alcancé a trabajar antes del boom de los celulares inteligentes y, sinceramente, creo que todo lo podríamos hacer sin celular. Sin embargo, después de la pandemia el trabajo híbrido se tomó nuestras agendas. Los periodistas siempre hemos tenido mucho trabajo en terreno, y con el celular nuestras actividades se han hecho mucho más eficientes».
¿Qué herramientas de IA utiliza y qué tareas ya le delegó? ¿Hay alguna plataforma que le haya sorprendido o que sienta que realmente cambió su manera de trabajar?
«He probado muchas herramientas de IA, ya que es uno de los temas que hablamos habitualmente en mi programa de radio, Concierto Valor (7 a 9 AM en radio Concierto). Claude (de Anthropic) es sin duda la que tiene mejor performance para todos los trabajos administrativos, investigaciones y levantamiento de información. ChatGPT (de OpenAI) no es de mis opciones habituales. Gemini, en cambio, es un compañero con el que hablo habitualmente. Nada de temas personales, eso sí: sólo pensamientos, ideas y resolución de temas cotidianos para mi trabajo».
¿Para qué cosas todavía prefiere confiar en su propio criterio?
«Siempre confío en mi criterio, antes y después de usar la IA. Los contextos más completos y específicos ayudan mucho a conseguir mejores resultados (los llamados prompts o la instrucción que se le da a una IA). Pero siempre reviso los resultados. Jamás se me ocurriría compartir un documento sin editarlo y revisarlo acuciosamente antes. Hay que entender que definitivamente la IA llegó para quedarse. Hay que abrazarla como una súper herramienta facilitadora de nuestras actividades y quitar la lógica de que viene a reemplazarnos. Por ahora, aún no. Y sólo el tiempo me podrá desmentir, jajajá».
¿Tiene alguna regla personal para desconectarse del teléfono y las redes sociales? ¿La cumple?
«Sí, fines de semana y vacaciones el teléfono se usa poco y de manera muy selectiva. Si quiero sacar fotos y grabar videos, lo uso y luego lo guardo, porque no edito contenidos cuando estoy en mis días de descanso. Además, tengo un gran equipo en mi empresa que deja todo hecho y programado durante la semana. Otra regla de oro: en la mesa, a la hora de comer, sin celular. Siempre».
¿Qué tendencia tecnológica le entusiasma más actualmente y cuál le genera más dudas?
«Mi única preocupación está en las pocas manos que hoy son dueñas de la tecnología exponencial. Tal cómo lo planteaba el Papa en su encíclica, los Estados, la academia y cada uno de nosotros como ciudadanos debemos empoderarnos y tener el conocimiento necesario para generar contrapeso, o al menos una buena cuota de cuestionamientos a aquellos que se toman el poder queriendo pasar por encima de las personas a través del uso de tecnología. Y el algoritmo que más me obsesiona es el de Spotify. Le amo».
¿Cuál ha sido su mejor y su peor compra tecnológica?
«Ufff, muchas. Audífonos para viajar Bosé. Cambiarme a Android y a Samsung en el celular con baterías y memoria infinita, además de ser muy resistentes a los golpes. Mi computador Mac, inseparable e insuperable. Mi auto, que tiene mucha tecnología para la conducción. Y luces LED Philips inteligentes. ¿Lo peor? Varios parlantes que me han decepcionado. Y no diré marcas, jajajá. Llegará mi momento de poner un gran sistema de sonido en mi casa, esa es una deuda pendiente».
Mirando los próximos cinco años, ¿qué tecnología cree que va a cambiar de verdad nuestra vida cotidiana?
«Los agentes de IA contextuales y la computación invisible. Dado el avance de la IA en los próximos cinco años, los agentes serán autónomos y estarán integrados a todos nuestros gadgets. Ya lo anunció Sam Altman, el CEO de OpenAI, hace algunos días: van a coordinar agendas, resolver trámites, gestionar finanzas personales, optimizar cadenas de trabajo y analizar nuestros datos de salud en tiempo real sin que tengamos que pedirlo paso a paso».
¿Y cuál tecnología está sobrevalorada?
«La inmersión en el Metaverso y la realidad virtual. Se ha invertido mucho; en algunas industrias ha servido, pero no ha logrado masificarse. También los robots humanoides domésticos, que están súper de moda y han tenido mucha demanda, especialmente entre quienes pueden pagarlos. Pero aunque los avances en robótica y visores son impresionantes a nivel de ingeniería, la promesa de que transformarán la vida diaria de las personas antes del 2031 choca con barreras de costo, fricción física, seguridad y confianza en dichas tecnologías».
«Mi única preocupación está en las pocas manos que hoy son dueñas de la tecnología exponencial», María Elena Dressel.


