La cirugía busca retirar un tumor maligno de su hígado
Es la única posibilidad cierta de poder sanarme, porque las quimios son paliativas, confidencia.
Entre reposo y trámites ha pasado estos días la diputada Mercedes Bulnes, quien se está sometiendo a un tratamiento contra un cáncer detectado hace tres meses. «Tengo que ir al Hospital del Salvador para hablar con el anestesista, porque seguramente me van a operar en los próximos días. Ya terminé mis cuatro quimioterapias y ahora es la oportunidad para que puedan operarme del hígado, pero es una operación bien riesgosa y tiene un éxito relativo», cuenta la congresista independiente, perteneciente a la bancada del Frente Amplio.
La intervención quirúrgica, añade, «tiene un porcentaje de éxito importante, pero no cien por ciento ni mucho menos. Eso me dijeron los médicos especialistas. Es la única posibilidad cierta de poder sanarme, porque las quimios son paliativas. Si todo el mundo sabe cómo es el cáncer. Aquí hay que tener un principio de realismo que puede ser doloroso, pero es real. Es como decir ‘voy a participar y haré todo para ganar', pero no necesariamente voy a ganar».
¿La quimioterapia la prepara mejor para lo que viene?
«La quimioterapia es para atacar el cáncer y disminuir el tumor. Uno se cansa mucho. Los síntomas más corrientes no los tengo porque el cansancio es raro. A mí me tocan las cosas raras, soy asintomática. Depende del organismo y la genética. Si fracasa la operación voy a seguir con quimio para detener el avance, porque es un cáncer muy agresivo. La operación consiste en sacar lo más posible el tumor que está en el hígado».
No suena simple. ¿Cómo se ha mentalizado?
«Siempre he sido una mujer de fe, soy religiosa, católica practicante, y tengo muy presente que uno debe aceptar. Mi familia igual. Tengo un matrimonio de muchísimos años con Roberto Celedón; ambos tenemos una misma posición frente a la vida y frente al término de la vida porque es parte de lo que sabemos desde que nacimos».
¿Cuán acompañada se ha sentido en este proceso?
«He recibido mucho afecto, no solo de mi familia y de mis cercanos, incluso de mucha gente que no conozco, que me ha escrito o me ha llamado para expresar que estoy en sus oraciones. Eso colabora mucho, sentir que lo que uno ha hecho en la vida ha logrado que personas que no conoces te aprecien. Eso da el sentido de que no lo he hecho tan mal, independiente de que nadie lo hace tan bien como quisiera. Por lo menos no soy una bestia».
La parlamentaria asegura que esta «ha sido una experiencia bien bonita, porque más allá del costo, el sistema público en el tema oncológico es muy bueno y es muy parejo, siguiendo la suerte de todos los chilenos con esta enfermedad. Me dan la hora, voy a quimioterapia, me reciben y hay dos espacios con siete sillones cada uno para el tratamiento ambulatorio, junto a personas de todos lados y todas las edades».
¿Se establecen lazos de amistad?
«Es raro que la gente converse, porque como me están poniendo suero y químicos, al final me da sueño y me quedo dormida. Yo me llevo un libro y un bordado. He alcanzado a bordar diez puntos y nunca he logrado leer una página. Me llevo una novela, algo liviano, y no he logrado avanzar nada. Si me dejan quieta en una parte, obvio que da sueño. Es irremediable. Además que la familia de mi padre tiene la característica que se queda dormida en cualquier lado, entonces está en la genética, soy buena para quedarme dormida cuando me quedo quieta. La mayoría de los pacientes duerme a pata suelta y no se escuchan ronquidos, eso sí».
¿La operación tiene plazo?
«Tiene que ser antes de fin de mes, yo tengo licencia hasta el 26 y me la van a prolongar. Obviamente la fecha de la operación depende de si haya pabellón y de si el médico tiene disponibilidad. No puedo estar resfriada. Ahora estaba disfónica, ya se me pasó. Tengo que cuidarme con mascarilla si es necesario».
De todas formas, ¿ha trabajado algo en este tiempo?
«He tratado de trabajar, estudiando los temas que se discuten en el Congreso, pero el martes quise ir porque independiente de la licencia puedo ir y votar. Quise ir a la comisión de ética porque es la única en la que no puedo ser reemplazada y no hay pareos. Por reglamento, los miembros se designan por bancada y el cambio de un miembro es permanente; si no hay unanimidad de los comités parlamentarios para hacer el cambio, se tiene que votar en sala por un quórum alto. En mi reemplazo no hubo acuerdo y en sala la derecha votó en contra de mi reemplazo y no se alcanzó el quórum. Ahora, en la comisión son ocho personas y las votaciones quedan en empate. Atribuyo esta votación en contra a que quieren que la comisión no cumpla su función».
«Si fracasa la operación voy a seguir con quimio para detener el avance, porque es un cáncer muy agresivo», Mercedes Bulnes.


