Con toda calma, delincuentes robaron una sede de Brinks
Ex policías critican la falta de preparación de la empresa de transporte de valores para enfrentar la situación.
Pasado el mediodía de este viernes la ciudad de Rancagua se encontraba en una especie de estado de guerra. Sus principales arterias estaban sembradas de miguelitos y bloqueadas con una decena vehículos incendiados, mientras Carabineros se enfrentaban a balazos a la banda de 13 delincuentes que acababa de asaltar la sede de la empresa de transporte de valores Brinks en la capital regional.
El robo, que por su elevado nivel de complejidad y planificación, alcanzó ribetes cinematográficos, fue registrado tanto por transeúntes como por los propios trabajadores de la compañía, quienes simplemente no daban crédito a los que veían.
En uno de los registros del atraco se ve a personas dentro del recinto que comentan que seguramente se trataba de un simulacro, porque actuaban muy tranquilos, sin disparar y con total coordinación lanzaban bolsas con billetes desde el patio de la empresa hacia afuera. Casi como algo coreográfico.
Esa idea de que el atraco parecía un simulacro no tiene que ver, según los especialistas en seguridad, solo con la parsimonia de los asaltantes. También, creen, tiene que ver con el hecho de que esas personas no estaban preparadas para algo así.
«No actuaron de acuerdo a los protocolos que deben existir para estos casos», opina por ejemplo Ralph Wladdimiro, ex GOPE y presidente del Grupo VIP Seguridad.
Si hubieran sido preparadas, no habrían creído que era un ensayo, opina el ex oficial.
Lo mismo piensa Trevor Oyarzún, ex jefe nacional de Delitos Contra la Propiedad de la PDI, quien va más allá. «El desconcierto con que reaccionaron solo evidencia que no hay ninguna preparación, porque no es posible que miren cómo encapuchados tiran bolsas con dinero para la calle y no estén seguros de que se trata de un robo», comenta.
Si hubiera habido preparación en materia de simulacros, no habría habido dudas, afirma.
En su opinión, «la confusión solo denota que no hay ensayos frente a la posibilidad de un asalto a la bóveda, algo que la ley exige».
Otra pregunta que queda pendiente es qué pasó con los dispositivos de vigilancia que deben tener estos recintos. Mientras Wladdimiro cuestiona la capacitación de los operadores de las cámaras, que tenían la misión de alertar sobre la presencia de los delincuentes antes de que saltaran el muro perimetral, Oyarzún sostiene que de acuerdo a la experiencia, «en todas estas operaciones delictuales hay información privilegiada salida de la empresa afectada. Hay que poner atención ahí».
Planificación
Otra cosa que llama la atención, es el alto nivel de planificación de la banda, que se enfocó en preparar no solo el escenario del robo, sino también del escape, lo que no sirvió de nada. En menos de dos horas ya habían sido detenidos siete de los 13 delincuentes, todos chilenos, más de la mitad de la banda.
La ministra de Interior, Carolina Tohá, destacó que «hubo una reacción muy rápida de los equipos policiales, particularmente los carabineros territoriales y otros servicios que están en la ciudad, que han actuado desde el primer momento».



