Sujeto que engañaba a mujeres para sacarles dinero dio entrevista a The Times
Es lo que ha hecho desde adolescente, es su naturaleza, no va a cambiar, dijo una de sus víctimas.
Las docenas de mujeres que fueron estafadas a través de Tinder por Simon, protagonista del documental de Netflix llamado «El estafador de Tinder», no deben estar muy contentas con las declaraciones que hizo el falso galán al diario «The Times». En la entrevista señala no arrepentirse de haber protagonizado el documental que expuso sus estafas a nivel mundial. «Fue lo mejor que me ha pasado. Llámenme como quieran, me da igual, pero al final me estoy forrando», dijo.
Simon contactaba a sus víctimas por la aplicación y se presentaba como el hijo y heredero del magnate israelí de diamantes Lev Leviev, dueño de la empresa LLD Diamonds. Las deslumbraba con lujo: primeras citas en hoteles cinco estrellas, viajes en jet privado, autos de alta gama y regalos caros, para hacer creíble su fortuna. Luego construía una relación romántica rápida e intensa, para generar confianza y vínculo emocional con cada mujer. Conseguido esto, daba el primer paso en la estafa. Fingía estar en peligro y, después de semanas o meses, les decía que tenía «enemigos» poderosos por sus negocios de diamantes y que su vida corría riesgo, al punto de enviarles fotos y videos de su guardaespaldas supuestamente herido en un ataque. Pedía dinero «de emergencia», contaba que debía cancelar sus tarjetas de crédito para no ser rastreado, por lo que necesitaba que ellas usaran sus propias tarjetas o sacaran préstamos a su nombre para ayudarlo, prometiendo devolverles todo. Obviamente, nunca pagaba. Las mujeres terminaban con deudas enormes, mientras él usaba ese dinero para mantener su estilo de vida de lujo y así seguir atrayendo a nuevas víctimas, en una especie de esquema Ponzi, pero sentimental.
Se estima que estafó a mujeres en Noruega, Finlandia y Suecia por un total de unos 10 millones de dólares entre 2017 y 2019. El documental de Netflix (2022) sigue a tres de sus víctimas -Cecilie Fjellhøy, Pernilla Sjoholm y Ayleen Charlotte-, aunque la propia productora del documental, Bernadette Higgins, ha señalado que existen «decenas y decenas más» de víctimas que no llegaron a aparecer en el filme. Las tres protagonistas finalmente compararon sus historias, se dieron cuenta de que habían sido engañadas por el mismo hombre y decidieron exponerlo públicamente junto a periodistas noruegos, lo que llevó a su primer arresto. El hombre dijo que, gracias al documental, se estaba enriqueciendo, señaló «The Daily Mail». Durante una entrevista con «The Times», le preguntaron a Simon, cuyo nombre real es Shimon Hayut, qué sentía por las mujeres a las que engañó. Con escasa empatía, contestó: «Me alegra ver que les va bien. Están ganando dinero. Yo también».
Simon ha estado en la cárcel en tres ocasiones por cargos ligados a la estafa. En Finlandia en 2015, donde fue condenado a dos años y en Israel, con 15 meses, pero solo cumplió cinco. La temporada más reciente fue en Georgia en 2025, cuando fue detenido en el aeropuerto de Batumi por una notificación roja de Interpol solicitada por Alemania, que lo acusaba de estafar 38.000 libras a una mujer de Berlín. Allí pasó dos meses recluido en la prisión de Kutaisi mientras esperaba su extradición, hasta que el caso se resolvió con un acuerdo de culpabilidad que le dio una condena de un año, esta vez suspendida.
Al enterarse de su liberación por «The Mail on Sunday», Pernilla Sjoholm, de 39 años, quien afirma haber sido estafada por 39.000 libras esterlinas ($48,9 millones), declaró que no sabía que Simon había quedado en libertad. «No me informaron, porque mi caso no formaba parte del caso alemán, así que, por supuesto, esto es un shock», dijo.
«Me decepciona que no vaya a pasar más años en prisión», señaló.
«Espero que se emprendan más acciones legales en su contra, y que los países donde se han presentado denuncias avancen en la investigación. Lo que mucha gente desconoce es que también está acusado de cometer no solo fraude sentimental, sino también delitos contra empresas y personas. Esto es lo que ha hecho desde adolescente, es su naturaleza, no va a cambiar. Solo la ley puede cambiarlo», agregó.


