La goleada del sábado en Rancagua por fin es un resultado a la altura de la historia del club: de visita y en la fecha 20 para quedar con la primera opción al título, con cuatro puntos de ventaja sobre el segundo.
Hace ocho años un 8-1 de Universidad de Chile contra OHiggins generó las más altas expectativas de las que se tengan recuerdo entre los azules desde los días felices de la Copa Sudamericana en 2011. Un perfecto día de verano de 2016, luminoso y cálido, especial para el fútbol que se puede practicar casi de memoria en un equipo inspirado. «Apareció la trituradora de Beccacece», titulaba ese lunes Las Últimas Noticias, en sincero reconocimiento a la extraordinaria faena y la promesa de espectáculo sometidas a escrutinio público por la escuadra de Sebastián Beccacece, aquel domingo 24 de enero de 2016.
Cualquiera que tenga una mínima noción de ilusionismo debe saber, por cierto, que todo lo que aparece por arte de magia puede desaparecer de la misma manera: la Trituradora, ya con mayúsculas para el goce aprovechado de adversarios y meros comentaristas de resultados, no volvió a ganar en los siguientes cuatro partidos y terminó décima en aquel campeonato. Lo más cerca que estuvo Beccacece de triturar algo como entrenador de la U fue el refrigerador del sponsor de bebidas energéticas que figuraba junto a la banca azul en un clásico que perdieron contra la UC en agosto, justo antes de ser despedido con una jugosa indemnización de 800 millones de pesos en el bolsillo. Siendo generosos, también trituró la caja chica de la U ese año.
Pero ahora tenemos que hablar de un 4-0 de la U contra OHiggins que vuelve a elevar los ánimos y las apuestas en favor de una camiseta que recién este año empieza a dejar atrás una seguidilla de maltratos patrocinados por la incompetencia administrativa de Azul Azul. La goleada del sábado en Rancagua por fin es un resultado a la altura de la historia del club: de visita y en la fecha 20 para quedar con la primera opción al título, con cuatro puntos de ventaja sobre el segundo.
¿Mufa? Vayan a hablarles de supersticiones baratas a quienes vieron jugar a Leonel Sánchez, el Tanque Campos, Checho Navarro, Fifo Eyzaguirre y los demás genios del Ballet Azul. O a los multicampeones de la U de Jorge Sampaoli, entre los que Marcelo Díaz y Charles Aránguiz, de nuevo vigentes, siempre supieron lo que había que hacer ante las obligaciones de un club grande como la U.
Hay que hablar de Díaz y Aránguiz, claro. Sobre todo de Charles, el Príncipe, que volvió hace dos partidos y se puso a jugar junto al Chelo Díaz como si nada hubiera cambiado desde los días de Sampaoli. Aránguiz no necesitó readaptación ni echar mano a la carta de la puesta a punto para hacerse cargo de su liderazgo futbolístico. Ahora el mediocampo de la U con estos cracks es equilibrio puro, esfuerzo táctico y organización privilegiada. Menos desplante físico y derroche de energía, más presencia y cobertura de espacios claves para generar fútbol asociado y pases a compañeros que entran libres de marca para hacer daño. En Rancagua se notó en la llegada profunda de los laterales a territorio rival: la fiesta del desborde por banda de Marcelo Morales y Fabián Hormazábal. Es lo que pasa cuando el mediocampo trabaja para el resto. Hay valor agregado en tener jugadores como Díaz y Aránguiz en un equipo: vuelven mejores futbolistas a los que juegan junto a ellos.
Luego hay que pensar en la famosa teoría del caos. Lo que parece irrefutable hoy puede dejar de serlo mañana, a veces sin explicación evidente. En el fútbol lo sabemos de sobra, especialmente a la hora de elegir definiciones para equipos o jugadores que deben revalidar sus credenciales cada semana. El triunfo de ayer, por bonito o legítimo que sea, siempre puede ser el último. Lo cual no implica que la mejor salida sea callar ante el trabajo bien logrado y el despliegue honesto de los méritos competitivos. Si algo hay que triturar, quizás sea eso: la incapacidad de reconocer lo que funciona bien antes de que se vuelva una verdad oficial, incluso cuando el margen de error es intimidante.


