En Conchalí inauguraron la primera planta de producción de este material
Se hace a partir del almidón de lascáscaras de papas y restos de maíz.
Como una manera de enfrentar este creciente problema ambiental, hace siete años en la empresa Topcolor, dedicada hace más de 40 años a la fabricación de tintes para plásticos, decidieron buscar una solución y desarrollaron un sustituto más ecológico para este material.
Así, de la mano del ingeniero civil industrial Marco Echeverría nació Not Plastic, una resina compostable y de características tan similares al plástico que a simple vista no hay diferencias.
«La ventaja de este producto es que a diferencia del plástico fabricado a partir del petróleo, que tarda entre uno y diez siglos en degradarse, a Not Plastic solo le toma seis meses en condiciones industriales y un año en un compost casero, tras lo que se puede usar para enriquecer el suelo», cuenta el investigador UC, quien además desarrolló la primera planta en Latinoamérica capaz de producir resina compostable a partir de basura de la industria alimentaria.
«En Brasil existen plantas similares, pero ellas no producen su resina a partir de cáscaras de papas y restos de maíz, sino que usan cosechas de maíz plantadas especialmente con este fin, lo que implica ocupar parte de la producción de alimentos para fines industriales», lamentó este martes el ingeniero, durante la inauguración de la planta en Conchalí.
El proceso
Según explica Echeverría, el primer paso para producir resina compostable, es extraer el almidón de los desechos, «lo que se consigue hirviendo los residuos y secando el producto resultante». Una vez conseguido el almidón en polvo, se mete a una extrusadora, una máquina similar a una batidora gigante, donde se somete a 200°C, para conseguir pequeños pellets. «Esos gránulos, que son muy parecidos a los de plástico, se usan en Chile para fabricar bolsas», cuenta el científico.
José Miguel Benavente, vicepresidente ejecutivo de CORFO, entidad que apoyó con parte de la financiación del proyecto, aseguró que «hoy la mayoría de las empresas en Chile buscan innovar y mejorar estándares, para mejorar la calidad de vida de las personas con productos y servicios cada vez más respetuosos con el medioambiente, por lo que es clave apoyarlas a dar el salto».


