Hay ofertas para garzonear, hacer fletes, pasear perros, maestrear o cambiar neumáticos.
El único requisito para trabajar es estar matriculado en una universidad o instituto.
«Quienes necesitan un servicio publican en nuestra plataforma y establecen el precio que están dispuestos a pagar; los estudiantes interesados se postulan según sus horarios, habilidades y el monto ofrecido. La plataforma se encarga de hacer el match con el más adecuado entre los postulantes, revisando cuidadosamente su información personal, carrera y certificados para garantizar que el servicio sea seguro y de alta calidad», detalla Alan.
¿Qué categorías de empleo hay?
«Tienen acceso a una amplia gama de tareas: armar muebles, trabajar de garzones, ayudar en eventos, transportar paquetes, hacer fletes o cuidar y pasear perros. También hay muchas solicitudes de servicios relacionados con sus estudios, como crear logos, ayudar con planos de AutoCAD, dar clases particulares de Excel, hacer gasfitería sencilla o mantenimiento de aparatos o mecánica. Cuando el trabajo es completado y aprobado, el dinero se transfiere automáticamente a su cuenta corriente».
¿Hay algún requisito o perfil específico que cumplir?
«Deben estar matriculados en universidades o instituciones técnicas y tener las habilidades necesarias para las tareas a las que se postulan. Validamos sus competencias para asegurarnos que el servicio sea de alta calidad. La seguridad es clave: enviamos a quienes solicitan tareas toda la información relevante del estudiante seleccionado, como certificados, datos personales y portafolios. Así aseguramos confianza y calidad en cada servicio».
Maestro chasquilla
Javier Rosas (21), estudiante de ingeniería en mantenimiento industrial de Inacap, comenzó a ocupar la plataforma a fines de junio. Tiene un montón de categorías, destaca: fletes y mudanzas, tecnología y computación, instalación de aparatos, gasfitería y electricidad, limpieza, clases particulares, salud y cuidado de adultos, eventos, diseño y arquitectura, por ejemplo.
«En mi caso, postulo a labores de maestro chasquilla, gasfitería y cosas vinculadas con tecnología», cuenta. «La primera pega que hice fue arreglar una impresora; también he arreglado lavaplatos, lavamanos y coloqué silicona en una ducha. He instalado cuadros y recuperado lámparas. En tecnología me dedico a solucionar problemas de impresoras, revisar aspiradoras y hacerles mantenimiento».
¿Cuánto gana al mes?
«Lo suficiente para costear mi vida cotidiana, como pagar pasajes. También intento apoyar en algo a mi familia. Por cada trabajo gano unos $20.000 y no me demoro más allá de 4 o 5 horas. Hasta ahora, realizando unos 6 u 8 trabajos por mes he generado $150.000: está bien para lo que me demoro. Para cualquier universitario es un monto bastante bueno».
¿Cómo lo compatibiliza con los estudios?
«Una característica de esta plataforma es la flexibilidad de horarios. Yo estudio vespertino y me organizo para trabajar durante el día. En caso de cualquier emergencia, si no puedo ir hablo con la persona que requirió el servicio para elegir un horario que sea mejor para los dos».
¿Cómo se gestiona el pago?
«A través de la plataforma. La persona que pidió el servicio debe informales a los organizadores y yo también: luego me pagan durante el mismo día en mi cuenta corriente».
¿Cómo se enteró de este portal?
«Lo vi en unos reels que publicó la plataforma en sus redes sociales y me llamó la atención. Como estaba sin pega, decidí registrarme».
Las hace todas
Gonzalo Pizzarro (24), estudiante de Ingeniería Comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, lleva un mes y medio prestando servicios a través de Tasky: «Me cayó como anillo al dedo. Mis papás tienen muchos gastos -arriendos, cuentas y la misma universidad- y esta plataforma me permite ayudarlos un poco. He prestado servicios como lavar autos, pasear perros, incluso aseo profundo. También hice un asesoramiento en finanzas básicas y en temas de programación», detalla.
¿Cómo le va?
«El sueldo es súper variable. Por el aseo profundo me pagaron $50.000, mientras que paseando perros gano $5.000. Una vez estaba en una ventana de la universidad y vi que alguien pagaba $10.000 por cambiarle las ruedas del auto. Fui y me demoré solo 10 minutos. En mis tiempos libres me meto a la plataforma y veo si hay algo disponible».


