Ex ministro de la Corte Suprema Lamberto Cisternas comenta remoción del juez Daniel Urrutia
Cuando se habla de un cuaderno de remoción sehabla no solo del último hecho, sino de la vida funcionaria, dice el ex magistrado.
Sin entregar los argumentos, sin entregar los detalles de la votación, incluso sin revelar su identidad, aunque todo el mundo entendió de inmediato a quién se refería, el pleno de la Corte Suprema confirmó la remoción del juez Daniel Urrutia por haber viajado fuera del país con licencia médica.
Ha habido varios magistrados destituidos por esta misma razón, pero el juez Urrutia monopoliza toda la atención porque él mismo se ha encargado de convertirse, de alguna manera u otra, en centro de atención.
Recurrió a tribunales internacionales por una sanción que recibió de la Corte de Apelaciones de La Serena, fue inhabilitado en la preparación del juicio al cabo Zamora por decir en Twitter que había que disolver Carabineros, apoyó públicamente la opción del Apruebo en la consulta constitucional. De esas polémicas y de otras más se libró, pero cayó por un viaje a Costa Rica el 2020 y otro a Ecuador el 2022 estando con licencia médica.
Para Lamberto Cisternas, ex ministro de la Corte Suprema, la remoción del juez Urrutia «no fue una sorpresa; era una posibilidad cierta».
¿Por qué?
«Porque cuando se habla de un cuaderno de remoción se habla de un examen, no solo de la última infracción o el último hecho, sino del conjunto de la vida funcionaria de la persona. Eso es una cosa muy importante. El cuaderno de remoción significa una mirada a todo el conjunto. Entonces son la hoja de vida, lo que dice el informe del tribunal al que pertenece el funcionario, y lo que se dice en las alegaciones».
¿Quiere decir que las polémicas del juez Urrutia pudieron haber sido consideradas por los jueces para tomar la decisión de destituirlo?
«Más que poder, deben hacerlo. Porque le insisto, ésta es una mirada al conjunto. Es decir, a todas las actividades, a todas las actuaciones. Ha habido sumarios y otras medidas disciplinarias anteriores y ha expresado diversas opiniones, colocándose incluso en contra de la propia corte que era su superior. Es la suma. Y en esa suma, cada uno de los ministros hicieron una suma y resta, hasta terminar con una convicción».
¿Qué tan bien o mal es visto dentro del Poder Judicial el estilo del juez Urrutia?
«Lo que más se le recomienda a un juez es la prudencia, en el sentido de que no debe expresar opiniones religiosas, opiniones económicas ni opiniones políticas. Tampoco hacer demasiado uso de las redes sociales, subir fotos, etcétera. Todo este conjunto de cosas hace salir al juez del entorno que la comunidad quiere. La comunidad quiere un juez austero, sin perjuicio de que sea claro, categórico, severo, si hay que serlo. Eso no está en discusión. Lo que está en discusión es lo otro».
¿Pero en qué medida puede perjudicar su labor diaria en tribunales el hecho de expresar opiniones libremente?
«Yo creo que puede afectar, porque uno es esclavo de sus palabras y no de su silencio. Pero también tiene que ver con el mayor o menor respeto que la comunidad tiene. Porque si yo me enfrento a un juez que expresa opiniones en contra de tal sistema político, en contra de tal sistema económico, etcétera, y si mi asunto por el cual recurro a la justicia tiene con algo que ver con cualquiera de estos aspectos, ya no lo siento tan independiente. Y además, se le está dando a la persona que está en el tribunal o juicio la posibilidad de cuestionar al juez».
¿Qué opinión tenía usted del estilo del juez Urrutia cuando integraba la Corte Suprema y qué opinaba el resto de los ministros?
«Yo tengo una excelente opinión de los jueces en general y del juez Urrutia en particular, por los tratos que tuve con él, que fueron bastante ocasionales. Y la opinión que había entre los ministros es que era un muy juez distinto a los demás. Había los que están muy de acuerdo con su estilo, que suelen ser muy pocos, los que están muy en desacuerdo, que también suelen ser pocos, y los que tienen opiniones intermedias, que es de observación».
¿Esta decisión no es una especie de mensaje de advertencia de la Corte Suprema al resto de los jueces para que no sigan el estilo del juez Urrutia?
«De alguna manera podría tomarse así, naturalmente, porque es un pronunciamiento que se emite en el tribunal pleno, aunque hubo también jueces que votaron por mantenerlo. No es una reprobación total a esa manera de ser, pero sí que es un estilo disonante».
Los cuestionamientos
2004-2005: Tras un diplomado en Derechos Humanos, envió a la Corte Suprema su tesis cuestionando el papel del Poder Judicial en la dictadura militar. La C.A. de La Serena le aplicó una censura por escrito.
Agosto de 2020: La Corte Interamericana de Derechos Humanos dictaminó que el Estado de Chile vulneró la libertad de expresión, las garantías judiciales y el principio de legalidad de Urrutia al sancionarlo por su tesis de 2005. Ordenó anular la sanción y compensarlo.
Marzo de 2020: Revocó la prisión preventiva de 13 imputados de la «primera línea» del estallido social, cambiándola a arresto domiciliario por el riesgo de Covid-19 en las cárceles. Luego, la C.A. de Santiago anuló la resolución y se abrió un sumario en su contra.
2021: Ante la Convención Constitucional, pidió refundar el Poder Judicial de forma democrática y plurinacional.
2024: Autorizó visitas íntimas y videollamadas a internos del Tren de Aragua recluidos en el Recinto Penitenciario Especial de Alta Seguridad, provocando la impugnación de Gendarmería y amenazas en su contra.