Los insectos llevan dos años instalados en un ducto de aguas lluvias, entre los pisos 3 y 10
Este jueves comenzará un complejo operativo de rescate en altura para trasladarlas a una parcela en Lampa.
Manchas negras formadas por cientos de abejas sobre los balcones, ventanales que por momentos quedan cubiertos por una cortina de ellas y vecinos que deben cerrar puertas y ventanas cada vez que reciben una alerta por WhatsApp. Así han vivido durante los últimos dos años los residentes del edificio Doña Eliana, ubicado en la comuna de Macul, donde una gran colmena de abejas se instaló al interior del revestimiento de un ducto de evacuación de aguas lluvias, ubicado en el ala sur.El edificio tiene 19 pisos y, según la administración, la colonia podría extenderse desde el tercero hasta el décimo, aunque también se han observado abejas saliendo por la parte superior del inmueble, por lo que podría ser más grande.
«Al principio veíamos unas pocas abejas, pero cada mes eran más. Desde mi terraza empecé a verlas entrar y salir del revestimiento, un especie de cajón. Ahí nos dimos cuenta de que teníamos un gran panal», cuenta Ingrid González, presidenta del comité de administración.
La situación empeora con el calor. «Este año ha sido explosivo. Hay fines de semana en que sale una nube de abejas alrededor del edificio y todo el mundo arranca. Estamos viviendo en verano en función de las abejas», relata.
Los conserjes tienen un sistema de alerta por WhatsApp para pedir a los residentes que cierren ventanas y eviten circular por el sector. En la piscina, agrega González, ya se han registrado picaduras a niños y adultos.
Luis Cárcamo, conserje, recuerda uno de los episodios más impresionantes. «El año pasado, un departamento del cuarto piso tenía todo el ventanal de la terraza cubierto. Era una cortina de abejas, se veía todo negro. Saqué la manguera de incendio y les rocié agua para que se dispersaran».
Felipe López, vecino del segundo piso, también ha modificado sus hábitos. «Se metían por la ventana de la ducha y tenemos que mantener cerrado el ventanal del dormitorio principal. En verano es un infierno para quienes no tenemos aire acondicionado. Al final no puedes ocupar todos los espacios de tu departamento», lamenta.
Rescate en altura
González asegura que buscaron ayuda durante dos años. «Llamamos al SAG, a Bomberos, a la municipalidad y a varios apicultores. El problema no era solamente el panal, sino su ubicación. Ninguno trabajaba en altura», explica.
Finalmente encontraron a Fabián Rosales Olivares, apicultor natural de Apihenko, quien este jueves iniciará un operativo de dos días junto a un especialista en trabajos verticales. Descenderán con equipos de escalada y retirarán por secciones el revestimiento para acceder a las abejas.
«He sacado abejas de muchos lugares, pero esto para mí es nuevo. La idea es trasladarlas causando el menor daño posible», explica Rosales, quien sospecha que podría haber más de una colonia, debido a los distintos enjambres que han salido del lugar. Las abejas rescatadas serán llevadas a una parcela en Lampa.
La doctora Mariella Neira, académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, especialista en apicultura, explica que después de dos años ya no se trata de un enjambre pasajero. «Cuando llevan tanto tiempo, ya no tienen la connotación de enjambre. Eso ya es una colmena», señala. Las abejas han construido panales, tienen crías y una familia establecida.
Neira explica que las abejas buscan refugios protegidos de depredadores, como avispas, hormigas y arañas, además de las condiciones climáticas adversas. Advierte que la apicultura atraviesa una situación crítica por las alteraciones del clima. «Las abejas están absolutamente desorientadas por lo que está pasando. Hay un día de sol y después viene una tempestad eléctrica», señala. Explica que las lluvias fuera de temporada pueden arrastrar el néctar de las flores y dejarlas sin alimento disponible.
Respecto del rescate, agrega que una colmena puede albergar unas 10.000 abejas en condiciones normales, por lo que la cifra de mil estimada por la administración podría quedarse corta.
«Cuando el acceso es muy difícil, se utilizan aspiradoras especiales que succionan suavemente a las abejas adultas. Después se trasladan y deben pasar por un tratamiento sanitario y un período de aislamiento para evitar transmitir enfermedades a otras colonias. Si el rescate se realiza muy temprano, cuando gran parte de las abejas permanece dentro, podría recuperarse hasta un 80%». Neira también advierte que encontrar a la reina durante el procedimiento puede ser difícil.


