La niñez del portero en el cuadro popular
Claudio Bravo estuvo dos veces a punto de dejar Colo Colo cuando todavía era un niño, lo que pudo cambiar la historia del arquero chileno y de la Roja.
«Tenía 14 años, más o menos, y perdimos un partido súper importante con la U de Chile, un torneo Nike. Jugamos la final y el que ganaba iba a jugar a Manchester, Inglaterra. Íbamos a cero y como al último minuto, vino un tiro de esquina bien cerrado de la U y, Claudio, como era bajito porque se desarrolló más tarde, saltó, se le soltó la pelota y un chico de la U hizo el gol. El presidente de cadetes quería echarlo, pero lo mantuvimos y eso, en vez de bajonearlo, lo fortaleció», cuenta Julio Rodríguez, desde Portland, Oregon, Estados Unidos, donde comanda una empresa de pinturas de viviendas.
Rodríguez conoce a Bravo desde los doce años, cuando llegó a la escuela de fútbol, donde alguna vez también fue capitán. Cuenta que a esa edad no tenía muchos fundamentos, pero aprendía rápido, no era pelusón y era muy competitivo.
A los 16, otra final perdida, ahora ante Universidad Católica, le significó un reto grande del entrenador de entonces, Jorge Toro. «Lo quería echar, pero Claudio, como tenía personalidad fuerte, agarró sus cosas y le dijo: No tiene para qué echarme, me voy solito. Yo estaba en el primer equipo, con Fernando Morena, y Luis Muñoz, que era el coordinador, me contó. Le pedí a Luis que lo fuera a buscar y lo trajo. Quería irse a la Católica. Y como no podía estar en las inferiores, porque no se podían ver con don Jorge, le pedí permiso a Fernando Morena para que entrenara con el primer equipo, con Claudio Arbiza, Marcelo Ramírez, Felipe Núñez y Eduardo Lobos. Todos medían de un metro ochenta para arriba y él todavía andaba en el metro 72, pero ahí fue aprendiendo», cuenta Rodríguez.
«Me da un poco de pena que se retire, porque me gustaba verlo jugar. Es de los arqueros que llamaba la atención por el juego que tiene. En Barcelona fue su mejor época, en el City con Guardiola tuvo altos y bajos, pero son dos ligas muy importantes. Por ese lado es como triste, pero también estoy feliz por él, porque se va a dedicar a disfrutar su familia. Me parece que está tomando una buena decisión», dice el preparador de arqueros.


