El tren subterráneo difundió campaña para encontrarlo
Su dueña, una niña de 7 años, pasó varios días angustiada por su ausencia.
Cuatro días después la intensa búsqueda dio resultados. Dino apareció cerca de la estación Irarrázaval, y Julieta, su dueña, una niña de 7 años, volvió a sonreír.
Carla Leal, mamá de la pequeña, cuenta que los días sábados la rutina de ambas es larga. En la mañana van a terapia psicológica en Maipú, luego a una clase de baile en Irarrázaval, después pasan al Museo de Bellas Artes y por último, la niña la acompaña a dar clases de danza en Los Dominicos.
«Estando en Los Dominicos nos dimos cuenta de que no estaba. Inmediatamente pedimos ayuda en Metro, y ellos nos acogieron y comenzaron a compartir la foto de Dino por toda la línea 1. Fuimos al terminal de Plaza Maipú de la Línea 5. Ahí también nos ayudaron a buscar. Tomaron mis datos para avisarme si aparecía o no», recuerda.
Mamá e hija recorrieron los lugares por donde habían pasado, pero no encontraron al peluche. «A las 20:30 horas mi hija no quería volver a la casa, lloramos mucho y se durmió muy tarde».
¿Por qué es tan importante Dino?
«Cuando Juli tenía 2 años lo vio en una farmacia, lo tomó y no lo soltó más. Es un guatero de semillas, su peso la ayuda a estar reconfortada. Lo abraza, conversa con él, y yo puedo llegar a ella mediante Dino, cuando no quiere hacer algo o tiene que enfrentar algún desafío».
Carla reconoce que fueron días de mucha angustia, pero no perdieron la esperanza. La campaña se hizo viral y varias personas ayudaron en la búsqueda, hasta que una amiga de Carla fue con la foto de Dino a preguntar en el metro Irarrázaval y tuvo buenas noticias. «Estaba en una panadería afuera de la estación. Al principio la vendedora dijo que lo había visto, pero no lo encontraban, y luego vieron que estaba guardado tras el mostrador».
¿Supo cómo llegó ahí?
«Nosotras pasamos a esa panadería a comprar galletas, pero no recordábamos haberlo sacarlo de la mochila. Sólo sé que en la panadería lo guardaron por si alguien iba por él. Siento que eso fue lo más bonito, la energía positiva de la gente que nos ayudó».
«Carla se contactó con nosotros a través de nuestra cuenta de Instagram (@metrodesantiago) Sin dudarlo, activamos nuestros canales digitales, y la solidaridad de nuestra comunidad hizo el resto. Nos enorgullece ser parte de esta historia y reafirmamos nuestro compromiso de acercar a las personas y contribuir a una mejor calidad de vida en nuestra ciudad», dijo Metro.


