Padecía miopía y astigmatismo
Lo regular es operar un ojo y posterior mente el otro, pero el ex Gran hermano decidió salir del cacho inmediatamente. Ahora, su mamá lo cuida en la recuperación.
Era un sueño que tenía desde que estaba cursando la enseñanza básica. Este viernes Jorge Aldoney cumplía su cuarto día operado, tras haberse realizado una cirugía refractiva lasik en Clínica Oftalmológica Averclaro. «Estaba chato de levantarme y tener que ponerme los lentes al tiro. Y lo dije en el reality, apenas salga me voy a operar», cuenta el exparticipante de «Gran Hermano». Y añade que desde octavo básico que utiliza lentes de contacto, así que «estoy recontento. Es algo que se hace una pura vez y dura 10 años. Vale harto la pena. Andar sin lentes permite cambiar la perspectiva de todo».
Aldoney padecía miopía y astigmatismo, por lo que «estaba mal, no veía ni de lejos ni de cerca. Quizás tenía poco aumento, pero no veía desde ningún lado» .
El exMíster Chile asegura que se sometió a la intervención sin miedo. Describe que fue todo muy rápido y que decidió operar sus dos ojos al mismo tiempo para «salir del cacho de inmediato», aclara. «La operación no duele absolutamente nada. No es la tecnología de antes. Ahora el láser opera directamente y la cirugía en sí es mirar un punto verde durante 30 segundos cada uno. Ahora, el postoperatorio ya es más jodido, porque te dejan puesto un lente de contacto como protección, con los cuales hay que estar siete días y dormir con ellos. Y la gente que no está acostumbrada a usarlos, lo va a pasar mal», describe.
En estos días, dice, la sensibilidad de sus ojos está a full y siente un poco de ardor, pero «tienes que ser súper constante con las gotitas que te dan, porque tienes que echarte tres tipos de gotas en un rango de como seis horas, estar todo el tiempo lubricando el ojo. Tienes que tener a alguien que te dé comida, que te cocine. Sí, el postoperatorio hay que planificarlo sí o sí», añade Aldoney, que de paso suma que tiene que mantenerse los primeros días en un cuarto oscuro, no exponerse a la luz y, básicamente, no hacer nada.
¿Quién lo ayuda, Jorge?
«Mi mamá, ella está en mi casa ayudándome en esto. A veces hay que ser humilde y pedir ayuda».
Ahora, ¿cómo ve? ¿Cómo se siente?
«Estoy en el proceso. Lo que pasa es que el primer día del postoperatorio es súper complicado. El segundo un poco menos y el tercero ya se va haciendo más amistosa la cosa y, como estoy en el cuarto, ya puedo abrir los ojos, puedo salir, pero siempre tengo que estar con lentes de sol. A los siete días me sacan los lentes de contacto y ahí ya es como más libre».


