El matrimonio estuvo separado por cuatro años; él abandonó GH para estar con ella
Ella cuenta que en esta nueva etapa aprendieron a ceder más. Hicimos borrón y cuenta nueva, comenta Iván.
Cuando se conocieron Titi Magrini rondaba los 18 años e Iván Cabrera 24. Eran jóvenes y con el arrojo de esos tiempos se fueron a vivir juntos de inmediato. Pasaron los años, vinieron tres hijos y en 2018 la pareja decidió separarse. Hace un año volvieron a retomar su matrimonio al punto que el bailarín no quería pasar un día más separado de ella y renunció a ‘Gran hermano'.
Ese sentimiento quedó en evidencia en el capítulo del martes cuando en el reality de Chilevisión realizaron la dinámica de ‘el congelado' y supone que cuando entra un ser querido a la casa estudio todos se tienen que quedar quietos; cuando tu ser amado te abraza no puedes moverte. Ese día le tocó entrar a Titi y entre mimos y te amos, Cabrera cedió y eligió dejar ‘Gran hermano', de la mano de Magrini.
Desde ese momento no se han separado más excepto este jueves cuando el ex ‘Yingo' fue al canal para dar entrevistas. Cerca de las 17 horas el par figuraba en un restaurante, aprovechando el tiempo perdido.
De la separación de cuatro años, Magrini asimila ahora que ‘no fue por infidelidad quiero aclarar. Yo en ese momento estaba muy pendiente de mis cosas, estaba con el tema de mi peluquería, no estaba tanto tiempo en mi casa y empezamos a tener roces tontos de convivencia. Eran muchos y estaban a la orden del día. Eran por puras cosas cotidianas y como ambos tenemos un carácter fuerte nos costaba ceder'.
Durante el tiempo que estuvieron separados Titi tuvo una relación e Iván también (con Gala Caldirola). ‘Al principio obvio que no nos llevábamos muy bien, como en toda separación. Los dos muy enojados, pero con el tiempo nos empezamos a llevar mejor'.
¿En qué minuto se comienzan a reencontrar, Titi?
‘No sé en qué minuto lo empecé a ver con otros ojos. Él me tiraba señales y un día me llamó y me dijo: Magrini, aprovecha de pasarlo súper, te queda poco tiempo porque nosotros vamos a volver. Después cuando nos encontrábamos en el gimnasio me volvía a decir y yo me mataba de la risa'.
¿Usted lo amaba en ese punto?
‘Yo lo seguía amando como el papá de mis hijos y siempre lo quise, pero lo dejé de amar como mi pareja'.
¿Cuándo se abrió a la posibilidad de volver?
‘Un día publiqué en mi Instagram que había trabajado todo el día y no había alcanzado a almorzar y tenía hambre. Él se ofreció a dejarme comida. Él es muy detallista, sabe cómo hacerlo perfectamente porque es un galán'.
¿Cómo ha sido esta vuelta?
‘Al principio costó volver a encajar ya que ambos estuvimos viviendo solos, tuvimos parejas. Lo hicimos con mucho amor, nosotros volvimos a reencantarnos. Yo no soy la misma Titi de 18 años y él tampoco el chico de 24. Hoy tengo 34 y él 41 y creo que la terapias sicológicas que hicimos cada uno por su lado cuando estuvimos separados nos ayudó mucho en esta vuelta. Siento que sacamos las mejor versión mientras no estuvimos juntos y después nos juntamos y nos elegimos otra vez'.
¿Han cambiado algunas cosas para que funcione? ‘
Yo creo que el punto es que él y yo estamos mucho más maduros que antes. Tenemos y acordamos tener mucha más comunicación. También aprendimos a ceder más, por ejemplo ahora en cosas más chicas si él dice que es blanco, es blanco, ya no la peleo diciendo que es negro. Una va eligiendo sus batallas cotidianas. Hoy en nuestra vuelta nos amamos y nos respetamos mucho más que en nuestra primera etapa'.
Un final feliz.
‘Yo creo en los finales felices. Yo me volví a enamorar de Iván y nuestros hijos están felices'.
Para Iván las claves del logro de rearmar la familia tienen que ver con que ‘principalmente estando lejos del conflicto te empiezas a acordar más de las cosas buenas y de las malas. Como segundo e importante es el hecho de trabajar en conjunto para nuestros hijos te hace tener una cercanía distinta. Cuando pasa el tiempo te alejas y vas viendo la madurez que la otra persona va adquiriendo'.
Y agrega que al ‘volver uno tiene que ser sólido y categórico en el sentido de disculpar todo lo pasado y todo lo vivido. Hicimos un borrón y cuenta nueva. Se puede si hay amor. Lo otro eso de las batallas diarias, ahora no me importa no tener la razón frente a la mujer que amo, es momento de disfrutar de las tranquilidad y de lo lindo del amor'.


