Las olas arrastraron hasta a los leones del circo
«El griterío era infernal, fue como estar en la película 2012. La gente salió semidesnuda corriendo por el cerro, rezando, los adultos se golpeaban el pecho», recuerda Margarita Marabolí.
Ella y su familia habían llegado el miércoles desde Talca hasta Punta Duao, en Iloca. Eran cinco personas que querían disfrutar los últimos días de sus vacaciones.
El sismo los pilló conversando en una cabaña. «Partió despacito y no lo pescamos mucho, porque estamos acostumbrados a los temblores, pero cuando se puso más fuerte y se cortó la luz corrimos hacia el cerro», cuenta su esposo Jorge Castro.
Tras el fuerte temblor llegaron las violentas olas de gran altura, que dejaron buses enterrados en casas, cabañas sacadas de cuajo y más del 80 por ciento del poblado en el piso.
La estación de Bomberos y el retén de Carabineros desaparecieron en menos de 15 minutos, mientras la gente huía hacia los cerros.
Ayer, todavía meciéndose con las persistentes réplicas, Leticia Maldonado, de 35 años, se encontró con su casa destruida. «No sé para qué estoy viva, cómo voy a vivir ahora», se lamentaba entre sollozos.
En medio del caos se encontraba el circo Las Montini. «Estábamos durmiendo y cuando comenzó el temblor salí a ver el mar, inmediatamente lo vi recogiéndose y diaviso», relata Fernando Monsalve, dueño del espectáculo.
En el escape hacia zonas altas no pudieron llevarse los tigres ni los nueve leones que estaban enjaulados. Monsalve los dio por perdidos hasta que escuchó un rugido dos horas después.
Al retirarse el agua descubrió la carpa mojada y, 200 metros hacia el sur, las jaulas con los leones adentro, aun vivos. «Doy gracias a Dios que los recuperé», lanzó Monsalve.
«No sé para qué estoy viva, cómo voy a vivir ahora», se lamenta Leticia Maldonado.
–Alcalde de Dichato, un pueblo destruido
«Si esto no es tsunami, entonces qué es»
Una hora después del terremoto, tres olas cubrieron Dichato, en la costa de la Octava Región. Algunos alcanzaron a escapar a los cerros.
«Fácilmente penetró mil metros. El mar arrasó con todo. Son cerca de 9 cuadras y desaparecieron poblaciones completas. Los restoranes del borde costero, el gimnasio. El daño fue impresionante. Si esto no es tsunami, entonces no sé qué es», dijo consternado el alcalde Eduardo Aguilera, a Radio Cooperativa.
«Las casas están en el mar y las embarcaciones en el pueblo. Todo está destruido». Detalló que ya han encontrado 6 cuerpos, pero que desconocen la cantidad de desaparecidos. Calculó que hay más de 400 viviendas destruidas.
Sara Garrido, dirigenta de los pescadores de caleta Coliumo, contó que vio cómo el agua arrasó con unas 40 casas del sector. Del destino de muchos de sus amigos y vecinos nada sabían porque ellos no han podido bajar desde los cerros donde se refugiaron. Las embarcaciones de los hombres de mar quedaron muy lejos de la playa y algunas fueron a dar al cauce de un río seco ubicado tierra adentro.


