Aunque Daniela Aránguiz asegura serlo, si alguien merece ese título esa es Francisca García-Huidobro.
Por estos días Daniela Aránguiz (mi colega columnista) anda diciendo que ella es ‘la reina de la farándula'. Lo dijo al pasar, en medio de un tema que estaban analizando en ‘Sígueme' (TV+), mi placer culpable televisivo número 76. A mi entender esto de los títulos, y sobre todo cuando son autodesignados, es una materia bastante delicada. Por lo tanto, con la autoridad que me dan los años y las ganas de hacerlo, paso a dirimir qué rostro televisivo femenino se hace merecedor de tan importante y ampuloso apelativo.
Primero establezcamos qué vamos a entender por ‘reina de la farándula'. Hay tres modalidades o criterios de selección. A saber:
1. Aquella mujer que está permanentemente envuelta en polémicas.
2. La glamorosa funcionaria televisiva que ha forjado alrededor de sí un aura de misterio y distinción.
3. Dama cuyo aporte resulta sistemáticamente desequilibrante en los programas y estelares en los que participa, marcando un cambio absoluto el escenario dependiendo de su presencia o ausencia.
La primera postulante a este cetro es, por supuesto, la más puntual, la que se invitó sola, Daniela Aránguiz.
También inscribamos como candidata a Raquel Argandoña, ahora que ha revalidado sus credenciales de polemista y promotora de escandalillos como su nada sorora teoría de cómo Yamila Reyna ganó pantalla en su momento o su cruce reciente con Daniella Campos.
La misma ex de Iván Zamorano es otra de las aspirantes al trono. Ha vuelto a hacer ruido, hasta más que en sus inicios.
Pamela Díaz es otra que bien baila en esta pista de cachamales y chirlitos, casi siempre entre mujeres. La han tratado hasta de ‘matona de cárcel', lo que la hace perder puntos.
Me quedan tres que podrían probarse la corona. Una es Mariela Sotomayor, que en ‘¿Ganar o servir?' y fuera de ese reality ha demostrado que tiene muy bien ganado su mote de ‘la lengua del pueblo'. Dan fe de ello sus impactantes aniñadas con otras telerreclusas.
Faloon Larraguibel es otra carta que se ha potenciado últimamente como protagonista de ásperos dimes y diretes. Su especialidad es el as bajo la manga, decir que tiene una información que si llega a hacerse pública el aludido no se casa. Tranquilo, Karol. No creo que lo diga.
Dejo para el final y unjo a la vez como reina de la farándula a Francisca García-Huidobro, que vuelve en gloria y majestad a la pantalla con un proyecto de este corte a Mega. Es tan sólida y tan a años luz está de las demás que aún sin aparecer en el televisor el brillo de su ausencia las opaca. He dicho.


