El ex ministro Francisco Vidal y sus experiencias como ciudadano de a pie
Los que extrañan su estilo frontal pronto lo verán en Mega, y lo podrán escuchar en Cooperativa. El ex vocero entró a la prensa.
Hacía 10 años que Francisco Vidal, ex ministro de varias carteras en los gobiernos de Lagos y Bachelet, no tomaba una siesta.
Aún medio dormido tras dos horas de profundo sueño, cuenta que ahora su rutina es muy distinta. Cuando terminó con Lagos, el lunes siguiente ya tenía dos trabajos y seguía con la adrenalina a full, lo que lo llevó a sufrir una crisis de estrés.
«Después de 10 años y de mis estupideces con las obsesiones por el trabajo, nunca me tomé todas mis vacaciones, hay un efecto acumulación», asegura.
-¿Cómo le ha cambiado la rutina?
-No ha cambiado, porque el cuerpo lo tengo acostumbrado a despertar casi automáticamente a las 6.10 am. Sólo que antes leía los diarios y partía a la oficina.
-¿Su señora qué dice?
-Tiene una contradicción, estoy más tiempo en la casa, pero lo malo es que jodo más, pero a mí me encanta estar más en la casa que en la playa.
-¿Extraña el poder?
-Fue tal el nivel de agotamiento que hay una sensación de (aspira aire) de que te sacaste una mochila de 30 kilos. Además que soy el único ministro que salió dos veces del Congreso, con el presidente Lagos y con la presidenta Bachelet, y uno aprende.
-¿Como vivió ese momento?
-Llegas al Congreso en los autos oficiales y cuando sales, no tienes nada. Como ministro de Defensa tenía dos autos de Carabineros, escolta, auto para mi, y salí en mi propio vehículo.
Esa experiencia de que partes con la pompa y vuelves como ciudadano, ya la había vivido. Le comentaba a mis colegas: espérese un poquito cuando tengamos que salir , porque uno baja las escalinatas del Congreso, las puertas se cierran y todo queda atrás.
-¿Y qué le comentaron después los ministros?
-Yo los notaba un poquito deprimidos, jajajá. Pero en los dos meses que hay entre la segunda vuelta y el cambio de mando, uno va se va preparando sicológicamente.
-¿Cuál fue la diferencia esta vez?
-Cuando salí con el presidente Lagos, la que quedaba adentro era nuestra presidenta Bachelet. Ahora, el que quedaba no era nuestro presidente sino el elegido por la mayoría de los chilenos. Además marcado por los temblores y el nerviosismo de la ceremonia.
-¿Ha vuelto a sentir la crisis de estrés que tuvo luego de la era Lagos?
-No, esa experiencia me sirvió ahora para prepararme. Antes tenía trabajo a los dos días del cambio de mando. Ahora voy a los programas que me invitan, tomé vacaciones, pagué las cuentas y por primera vez fui a buscar a mis nietos al jardín, algo que no había hecho nunca.
-Como cualquier ciudadano.
-Nunca había ido a Servipag y aquí en el Jumbo había uno, así que hice la cola. Luego de muchos años, hoy entré al Parque Arauco y no sabía cómo estacionarme porque hay un sistema con una tarjeta, tuve que preguntar a los guardias. Aunque cuando era ministro usaba mi auto los fines de semana, de modo que no es mi caso el viejo chiste que dice que uno se da cuenta que ya no es ministro porque se sube en la parte de atrás del auto y no anda, porque no hay chofer, jajaja.
-¿Usted tiene restricción con el cigarrillo, no?
-Por la presión alta tengo dos restricciones: el sobrepeso y el cigarrillo, y estimé combatir primero el sobrepeso.
-¿Va al gimnasio?
-Nada, cerrar la boca nomás, nada de yoga ni yoko ono, nada, y he bajado como ocho kilos. Fumo dos cajas de Kent One y este mentolado (Mall Pall), que es una excepción.
-¿Cómo distribuye ahora su tiempo?
-Voy a los programas que me invitan, concedo entrevistas, pago cuentas. Pero todo con la lógica del descanso, porque como me programé, no tengo la angustia. Mi cálculo es volver a la universidad después de Semana Santa.
«Ahora tendré el micrófono en la mano»
Mientras habla, se escuchan fuertemente los latidos de Adela, su perrita de 7 años, saludando a su esposa, María Inés Maturana «Mane», que llega del trabajo.
-«Hola Papi», lo saluda y entra veloz a la casa.
-«Hola Negra, estoy trabajando», responde Vidal.
-¿Cómo se ha sentido de panelista en radio Cooperativa?
– Raro, tuve mi primera experiencia el martes pasado y raro porque debo ir aprendiendo, siempre he estado acostumbrado a que Cecilia (Rovaretti) me entrevistara, que es un rol distinto. Espero este martes ir aprendiendo cómo se comparte un café con otros.
– Además será panelista en «El Tridente» de Mega
-Me invitaron a ser parte de un panel de conversación y dije que sí, pero no tengo detalles de cómo será el programa, es una decisión del canal. Sí sé que será con Sergio Melnick y Marco Enríquez-Ominami, ambos grandes y duros argumentadores, no habrá posiciones ambiguas.
-¿Es verdad que hará despachos en directo y notas en terreno?
-No tengo ningún detalle, ni siquiera sabía el nombre del programa. Pero si tengo que hacer despachos en vivo no habría problema, si es como estar en el Patio de los Naranjos, la única diferencia es que el micrófono en vez de tenerlo al frente, lo tendría en la mano.
-¿Cómo se preparó para la tele?
-No tengo ninguna preparación específica, sólo la experiencia de las dos vocerías, que es práctica.
-¿Piensa ser un nuevo Villegas o Paulsen?
-Noo, esto es complementario, lo que más me interesa es volver a hacer clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado. En actualidad nacional e historia de Chile contemporánea, tengo mucho que contar a los alumnos.
La oreja bien puesta
-¿Costos y ganancias de su estilo directo?
-No hay términos medios conmigo, pero la ganancia es que me siento tranquilo, digo lo que pienso, pero también he cometido muchos errores porque soy demasiado brutal, aunque con los años he tratado de ser más cuidadoso para no herir a las personas.
-¿Cómo le ha parecido el desempeño de Ena Von Baer?
-La he visto poco, pero tiene otro diseño, ella habla sólo en el ex Salón Azul, y yo en los patios.
-La comparan con usted.
-Nadie capta de verdad lo que implica ser la voz del Gobierno o del Presidente, desde afuera nadie dimensiona lo que eso significa y el constante y legítimo asedio periodístico, en las vocerías te preguntan de todo.
-¿Todo eso se discute antes con el Presidente?
-Aprendí a tener la oreja muy bien puesta a las opiniones de los presidentes en privado, en público, a sus intervenciones, entrevistas, los comités, porque me permitía transmitir lo que piensan sobre determinados temas. Con ese sistema de escuchar bien, aunque estés en desacuerdo, debes ponerte en el rol de vocero, con el estilo de uno, pero con el contenido del Presidente.
-¿Alguna vez metió la pata?
-Muchas veces, son demasiadas y tiene que ver con la mala interpretación de las señales. La Presidenta me decía que yo a veces era demasiado elocuente, o demasiado apasionado.
-¿Debuta como asesor del comandante en jefe del Ejército?
-No, lo que ocurre es que el comandante en Jefe tiene varias estructuras que dependen de él y uno es el Consejo Académico Consultivo sobre historia e investigaciones militares. El general Fuentealba me invitó junto con nueve personas más, pero no seré asesor.
-¿Participará activamente de la oposición?
-No, si alguien me pregunta daré mi opinión pero no tengo en mi mente dedicarme al activismo político.


