Vehículo fue enviado a mantención y luego olvidaron abastecerlo
El superintendente de los Bomberos de Pichirropulli (pequeña loma pelada, en mapudungún), Región de Los Ríos, dio de baja a cuatro voluntarios que, luego de acudir a un llamado de emergencia por un incendio y desplegar sus mangueras, se dieron cuenta de que el carrobomba nunca fue cargado con agua.
Las llamas consumieron por completo la vivienda de la familia de un funcionario de Gendarmería, en la comuna de Paillaco (aguas tranquilas, en mapudungún), el fin de semana pasado.
La escena de los bomberos sin agua fue captada y subida a redes sociales, debido a que varias personas los criticaron a viva voz por la situación.
Luis Rigoberto Poblete Salgado (76), superintendente de los Bomberos de Pichirropulli, se reunió la tarde de este martes con el vicepresidente nacional de la institución, Luis Carmach, quien viajó a esa ciudad para indagar los detalles de lo ocurrido.
El oficial Poblete explica que los bomberos locales tienen dos carrobombas para cubrir las emergencias y, por estos días, enviaron los vehículos para una revisión anual, debido a que contaban con los recursos y a que se acerca la primavera-verano, época de mayor afluencia turística en la zona y de mayor riesgo de incendios.
Agrega que se envía uno primero a los talleres para tener el otro de reserva y luego a este, cuando se recupera el otro. Para esa revisión, a las máquinas se les botan los cinco mil litros de agua que guardan para combatir el fuego por si en el chequeo se necesita levantarlas.
«Se le sacó agua al carro, lo trajeron el jueves al cuartel y no se le echó agua de nuevo», describe Poblete.
«Pero cuando tienen que pasar las desgracias, pasan, toca la emergencia, sale el chofer que estaba a cargo, se va, llegan, tiran mangueras y todo y no había agua», cuenta. «Me quedó la pura embarrada, el pueblo se me tiró encima, esa casa estaba toda en llamas y nosotros sin poder hacer nada, con un solo carro y sin agua», se desahoga el ex funcionario de ferrocarriles.
En la emergencia se les pidió apoyo a los voluntarios de Paillaco.
El superintendente dice que es «una falla garrafal», que involucra a un capitán, con casi cinco años en Bomberos; a un teniente, con 7 años de servicio; al ayudante del capitán, con 4 años; y a un voluntario con 2 años en la institución, quien no participó en la situación, pero la autoridad bomberil lo acusa de haberlo insultado.
«Es una negligencia total de la persona encargada de las máquinas», sentencia como fundamento de las medidas que adoptó. «Acá no hay que tapar nada, hay que decir las cosas como son, el error está», asegura.
¿Pero qué cree realmente que sucedió?b
«Negligencia no más. Falla humana. Si los humanos también tenemos fallas. Yo tuve que informar a la junta regional de Bomberos y ellos informaron a la junta nacional.
Unas sanciones que le duelen igual, porque dice que conoce a los voluntarios hace muchos años, cuando eran pequeños. «Cuando yo era director, ellos llegaron a la compañía, son vecinos de acá, chicos que los conozco por años, desde niños», aclara.
El procedimiento de Bomberos indica que a los sancionados les queda una opción de defenderse y exponer sus puntos de vista, cuando próximamente se reúna el consejo de disciplina y tome una decisión definitiva, la que será remitida al propio superintendente.
En vista de ese último recurso, los cuatro afectados por la situación han optado por guardar silencio y sus identidades no han sido reveladas.


