Desde gritos hasta insultos no verbales de los participantes se ha comido la producción de ese reality.
Me pregunto: ¿Qué le pasó a «Gran hermano»? ¿Dónde quedó su sentido de autoridad y don de mando? Los jugadores y jugadoras de esta temporada de la versión local están cometiendo demasiadas insolencias contra la voz en off, la conductora y la producción de ese reality, atentando finalmente contra el prestigio de esa marca reality.
No se crea que soy muy sensible y que me he espantado por un hablar golpeado o un ceño fruncido. Estoy hablando de inconductas de grueso calibre, como el dedo medio que le levantó a la cámara en su momento el ya eliminado Diego Bazaes. El insulto iba dirigido al programa, a modo de protesta por una situación que consideró injusta.
Esta semana asistimos a la descontrolada pataleta de Alexandra Méndez («Chama»), todo por haber sido despertada por una alarma que el reality puso para los cautivos. Pateó la puerta del confesionario, una vez dentro de ese cuarto se sacó el micrófono y lo tiró, para rematar gritándole a la voz de «GH» cuando la llamaba a calmarse (y no cualquier palabrita, sino algunas bien categóricas, como «¡demente!»).
La única sanción fue ser enviada de manera directa a la placa de eliminación y sin posibilidad de salvación. Ya que Chama, junto con Michelle Carvalho y Camila Andrade, está en el grupo de los supuestamente favoritos y por ende con menos posibilidades de ser votados para irse, seguramente va a zafar este domingo y por eso no le hizo ni cosquillas el supuesto castigo. Salvo, claro, que este berrinche le signifique perder una cantidad de apoyo televidente suficiente como para ser liberada de este mediático encierro.
Otro frente de malcrianza se abre cuando la conductora, Diana Bolocco, interactúa en vivo con los habitantes de la casa estudio, a través de una pantalla. Aprovechándose de que no hay edición alguna en ese momento, abundan actitudes apáticas como cuando la anfitriona les pide ahondar en alguna respuesta o explayarse sobre algún comentario que han hecho. Muchos simplemente optan por no acceder al requerimiento de Diana.
Es asombrosa la tibieza con la que está actuando «GH» al desaplicar sus protocolos y reglamentos disciplinarios. Mucho de esto tiene su origen en la primera temporada, en la que fueron perpetradas agresiones a animales y disparadas descargas de desodorante ambiental a la cara de una jugadora en total impunidad.


