Isabelle Caro posó con 25 kilos para una impactante campaña
Mostró su consumido cuerpo para sensibilizar al mundo sobre los estragos de la enfermedad que sufría desde los 13 años. Hace poco había subido de peso.
Su cuerpo estaba prácticamente devastado por la implacable anorexia. La ex modelo francesa Isabelle Caro se describía a sí misma como «una artista, una apasionada del teatro y sobre todo, una enamorada de la vida, de su belleza y de la riqueza que nos ofrece la naturaleza». Tenía ganas de vivir, pero también veía con claridad que no era fácil: «Cada día se me presenta como una lucha permanente», decía en su blog, donde siempre aparecía sonriente, exhibiendo sus ojos claros y su tez pecosa.Finalmente «Anna, la anorexia», como ella misma bautizó a su trastorno alimentario, le pasó la cuenta. El 17 de noviembre, a los 28 años, Isabelle murió, aunque la información se conoció recién ayer cuando su amigo, el cantante suizo Vincent Bigler, lo confirmó al sitio web 20minutes.ch. Las causas del fallecimiento no han sido confirmadas, aunque el mismo Bigler declaró que había estado hospitalizada por una complicación pulmonar y que se encontraba muy fatigada.
Isabelle Caro se dio a conocer en 2007 al mostrar su delgado cuerpo desnudo ante el objetivo del fotógrafo Oliviero Toscani para advertir de las consecuencias de la anorexia, una enfermedad que ella padecía desde los 13 años y que la había sumido en el coma en 2006, cuando llegó a pesar solo 25 kilos.
A través de la campaña «No anorexia», intentó despertar las conciencias sobre el mal que padecen muchas modelos. «Esta foto sin colorete ni maquillaje no me agrega valor. El mensaje es fuerte: tengo soriasis, el pecho caído y un cuerpo de persona mayor», declaró esa vez. Toscani, el gráfico, era más crudo. En una entrevista dada a LUN por esos días disparó: «Pude usar a cualquier chica anoréxica, esta niña francesa era solo una modelo. Yo quiero impactar, eso busco. No soy un misionero».
Los hábitos de Caro revelaban la gravedad de su condición. Según el diario «El País» de España, su dieta consistía en un poco de bebida, un trozo de chocolate y dos pastelillos de fruta. Esperaba con impaciencia a que llegaran las cinco de la madrugada, hora a la que se concedía el derecho a beber unos tragos de Coca Cola light o dos tazas de té, que degustaba en una suerte de ritual eufórico.
La modelo culpaba de su infierno a una madre posesiva, que la recluyó de los 4 a los 11 años en una mansión en París, donde vivían con su padrastro. Pese a todo, decidió luchar, anunciando a principios de 2010 haber alcanzado «progresos»: 42 kilos de peso, todavía insuficientes para su metro 65 de estatura.


