Rafael Ruiz se retiró tras dedicar 41 años al servicio público
Uno de los pediatras más queridos de Viña del Mar vivió su último día laboral en el Hospital Fricke y se hizo viral porque lo despidieron con aplausos, abrazos y llantos. Siempre traté de ponerme en el lugar de las familias, afirma.
El pasillo del Servicio Médico Quirúrgico Pediátrico del Hospital Gustavo Fricke parecía el epicentro de una fiesta de Año Nuevo. Globos, aplausos, challa y un trencito humano espontáneo. Varios funcionarios se paseaban con máscaras de cartón con la cara del homenajeado. Al centro, con su delantal blanco y una sonrisa ancha, el doctor Rafael Ruiz Flaño (67) caminaba emocionado, estirando los brazos.
El festejo fue por su ‘último marcaje': tras 36 años de impecable trayectoria en la salud pública de la Región de Valparaíso, el querido cirujano pediátrico marcó tarjeta por última vez tras jubilarse. El video de ese momento explotó en internet. En pocas horas se viralizó y se llenó de comentarios de ex pacientes y familiares. ‘Le salvó la vida a mi hijo', ‘nunca olvidaremos su empatía', le escribieron.
‘Es un orgullo destacar su trayectoria. El doctor es muy querido por todos. Deja un legado en pediatría, un ejemplo para los médicos que siguen esta travesía de llevar adelante la salud pública', comenta Juan Carlos Gac, director del hospital.
Su colega de toda la vida, el cirujano José Mena, entrega una pista de tanto arrastre: ‘Atendía entregándole su celular personal a las familias de niños complicados para estar conectados. Se orientó en coloproctología pediátrica, viendo enfermedades complejas del intestino grueso, colon y recto, como la malformación anorrectal o la enfermedad de Hirschsprung. Son patologías crónicas que obligan a acompañar al paciente por un largo plazo'.
Mena agrega que al equipo de 13 cirujanos pediátricos les sorprendió el impacto en la comunidad. ‘Pero pensamos que es la humanidad que la gente está necesitando: doctores humanizados y de buen trato. Esa es una de las características de Rafael: la cercanía, el respeto y la dignidad con que trataba a las personas. Cuando trabajas en el sistema público sabes que eres la única opción de esa persona y por lo tanto tienes que ser la mejor'.
Sin miedo
Ruiz tiene 67 años y lleva más de cuatro décadas ejerciendo la medicina. Se tituló en la Universidad de Chile en 1985 y comenzó trabajando como médico general de zona en el Hospital de Cabildo, donde fue director tres años. Ahí le empezó a gustar el ambiente de Viña. El año 90 ganó la beca de cirugía pediátrica en el Fricke y el 93 se quedó en la urgencia infantil. Trabajó en Quillota y en el Hospital Naval, hasta que concentró sus horas en el Gustavo Fricke. En un momento pasó por la salud privada, pero la dejó.
Además, coordinó durante años las Reuniones Interhospitalarias de Cirugía Pediátrica de la Quinta Región, instancia creada para que especialistas de distintos hospitales analizaran casos complejos y compartieran experiencias. La última la dirigió el mismo día que se retiró.
El propio homenajeado reconoce que la repercusión de su despedida lo tomó por sorpresa. ‘Fue absolutamente inesperado. No esperaba tantas manifestaciones de cariño. No buscaba esto en absoluto, pero dándole una vuelta, creo que tiene que ver con cómo uno se comunica con las mamás y con los pacientes. Siempre traté de ponerme en el lugar de las familias', reflexiona.
¿Por qué eligió quedarse en el sistema público?
‘Porque acá siempre sentí que estaba mi lugar. En la actividad privada, el médico opera solo y el estrés es altísimo si el paciente se complica. En el hospital público la demanda es mucho mayor y los recursos son acotados. Hay que priorizar, trabajar coordinadamente y tomar decisiones pensando en muchos pacientes. Son realidades distintas, pero trabajar en el sistema público entrega una experiencia enorme, trabajas con otros colegas, tienes apoyo, consejo y la carga disminuye'.
¿Recuerda algún caso que lo haya marcado?
‘Muchos, pero hay dos emblemáticos que hubo que operarlos más de una vez dentro de su primer año de vida. Cada intervención era de mucha angustia. Felipe hoy tiene 21 años; fue con su mamá a despedirme al hospital el otro día. Fue lindo'.
¿Qué consejo les dejaría a los médicos que están partiendo?
‘Les diría que sean honestos, empáticos, que no sean soberbios y que siempre recuerden que tienen al frente a una persona que viene a pedir ayuda. Hay que escuchar primero. Que no le tengan miedo al servicio público. En los hospitales se aprende permanentemente y se conoce de verdad la realidad de la salud en Chile'.
¿Se va con pena o feliz?
‘Con sentimientos encontrados. Estaba a punto de llorar. Fue muy emotivo'.
Por ahora, Ruiz no tiene grandes planes. En los próximos días viajará junto a sus seis hermanos durante tres semanas.


