La argentina acudió a la Brigada de Cibercrimen de la PDI a poner la denuncia
La actriz y cantante estaba afuera de su edificio cuando un antisocial le sustrajo su teléfono.
El sábado en la tarde, varios de los contactos de Mariela Montero, y sus seguidores en redes sociales, se impactaron al ver fotografías y videos subidos de tono en su cuenta.
Específicamente, en sus estados de WhatsApp y en su perfil de Instagram se publicaron al menos tres videos donde se observaban sus partes íntimas, causando confusión y conmoción entre sus amigos y familia.
¿Qué le pasó? Mariela revela que, a eso del mediodía, estaba esperando un auto pedido en una aplicación, justo afuera de su edificio en Avenida Macul. Un momento donde, mientras estaba revisando si avanzaba el vehículo, sigilosamente se acercó una motocicleta en sentido contrario, cuyo conductor le arrebató suavemente el teléfono de sus manos.
‘Llegó este tipo y muy sigiloso, muy despacito me sacó el teléfono y se lo llevó. Yo no alcancé a reaccionar. Y debe haber parado unas dos a tres cuadras más allá, porque lo primero que hizo fue cambiarme las claves, me cambió todas las contraseñas', relató.
Lo peor es que, tras el asalto, el antisocial comenzó a contactar a su círculo más cercano, pidiéndoles dinero a cambio de no viralizar material privado e íntimo guardado en su celular y también exigiendo las contraseñas del aparato.
‘De inmediato empezó con la extorsión. En quince, veinte minutos que me había sacado el teléfono de las manos, el tipo habló con mi familia, pidiéndoles plata, comenzó a amenazar con que iba a subir mis cosas. Subió fotos hot a mi estado, a mis redes. Y comenzó a amedrentarme con todo. Después tiene que haber visto mis redes, que tenía cuenta verificada y muchos seguidores, entonces le escribió a mi novio que está en Argentina, dándole a entender que me tenía de rehén. Y le empezó a pedir el código de mi ICloud, o si no iban a subir mis fotos y videos'.
Y lo hicieron
‘Sí, fue una vulneración tremenda. Me dio vergüenza, yo no tengo ese perfil, no soy una mina que ande publicando ese tipo de fotos. Una cosa es compartir tu intimidad con tu pareja, pero que la compartan con todo el mundo es una vulneración total'.
La actriz agregó que ‘yo tengo muchos contactos, gente famosa. Entonces me da mucha vergüenza que empiecen a escribirles. Por eso, aviso públicamente que no crean los mensajes que pueden estar recibiendo de mí, donde incluso están pidiéndoles plata. Por ejemplo, a una productora le pidieron que me pagara por adelantado, a una cuenta de ellos. Es terrible'.
La argentina comentó que, durante todo el día, el delincuente estuvo subiendo y bajando sus fotografías más privadas. ‘Hasta que en un minuto se contactaron con mi hermano y él les pidió por favor que las borraran, les dijo oye, aquí hay una familia. Y el tipo medio que se apiadó, pero la mañana del domingo siguió mandándome imágenes, amenazándome con que las iban a subir a mi Telegram, a mis contactos. Yo no le contesté nada, que suba lo que quiera'.
¿Hizo la denuncia?
‘Sí, fue de inmediato a la comisaría de Macul y ya estoy esperando que se contacten conmigo de Cibercrimen. Me dijeron que esto era pan de cada día, y que al personaje éste lo tienen por las cámaras de seguridad, está medianamente identificado'.
Mariela confiesa que en las últimas horas ‘he vivido un infierno que no se lo doy a nadie, doy gracias a Dios que no estaba con mi hijo, que estaba con su papá, y pude quebrarme, llorar. Más allá de la vergüenza, de lo que pasó y lo tedioso que es hacer la denuncia y después ir a tratar de recuperar tu chip, me da mucha tristeza, angustia lo que pasó, porque no solo me robaron, sino que me están extorsionando. Es una doble violencia, lamentablemente hay que cuidarse mucho más'.
Las amenazas continuaron hasta el cierre de esta nota, y Mariela Montero acudió nuevamente a la policía. ‘Me sigue extorsionando, que va a seguir subiendo fotos, que le pase mis claves. Es una pesadilla. Desde el sábado al mediodía hasta ahora este tipo está insistiendo. Entonces fui de nuevo a la policía, a ratificar mi denuncia, pero tengo que esperar que llegue a la fiscalía, para que la PDI se contacte conmigo. Tengo que esperar como dos o tres días, mientras mi vida está completamente expuesta. No tengo más herramientas que fumármela y que este tipo llame, siga usando mis contactos. Es un nivel de angustia que no se lo doy a nadie', cerró.



