Tenemos que liquidar todo al precio que salga, dice el martillero Exequiel Balmaceda, encargado del proceso
Son sofás, mesas, sillas y alfombras de primera selección, ya que la quiebra se decretó hace un mes y medio.
Casi 2.500 muebles y artículos de decoración de la icónica empresa Muebles Sur se rematan este lunes 15 a partir de 10:30 horas, luego de enfrentar un complejo momento económico que la llevó a la quiebra.
La emblemática marca, con más de 75 años de historia, solicitó en mayo su reorganización concursal por deudas superiores a $2.700 millones que se acumularon desde la pandemia, pero el proceso no tuvo buen resultado y se declaró la quiebra a comienzos de noviembre.
Sofás seccionales, mesas de centro, de arrimo y laterales, lámparas, juegos de comedor y de terraza, alfombras, sillas y artículos decorativos que se encontraban en las tiendas Sur Diseño (así se rebautizaron hace unos años) se agruparon en 464 lotes. La descripción está disponible en la web de la casa de remates CGR (www.cgrchile.com).
La estrategia de esta subasta es disponer los productos sin precio mínimo para adjudicarlos: se entregan a quien esté dispuesto a poner cualquier suma, siempre y cuando no haya otro interesado.
«El stock es bastante grande, decidimos que sea sin piso mínimo para que se venda todo. Tenemos que liquidar todo al precio que salga. Hay sillones que se vendían antes del cierre en $5.000.000, sillas de $400.000 o mesas de comedor de $1.000.000», destaca Exequiel Balmaceda, martillero a cargo del proceso. «Lo más pequeño que hay es un florero. También hay unas alfombras, pero lo que más abunda son sillas y mesas».
Si alguien ofrece $100.000 por un sofá que cuesta $1.000.000, ¿se lo lleva?
«Sí, se lo lleva si no hay más interesados. Porque igual puede haber posturas de $20.000 y que el precio vaya subiendo de $20.000 si hay interesados. En los remates ocurre de todo. Las personas se llevan cosas al precio que valen, otras al 10%, 20% o 30% del valor original porque depende mucho de cuánta demanda haya. En todo caso, es una buena oportunidad para quienes necesitan algún mobiliario y no son tan quisquillosos en la búsqueda. Hay muchos comedores, pueden esperar a que salga alguno barato».
¿En qué condiciones están los productos?
«Esta quiebra fue de un día para otro, entonces, estaban con mucho stock. No es que hubo una liquidación antes y quedó lo peorcito. Es lo que había en la tienda en el momento. Está todo nuevo, en excelente estado. Todo está exhibido como si fuera una venta de la tienda, porque a veces en los remates las cosas están sucias o se ven de lejos.
En este caso no fue así. Se montó todo en la sede de Alonso de Córdova, en Vitacura, para los días de exhibición y quedó todo muy bonito y fácil de ver. Todos los productos estaban con su etiqueta de cuánto costaba antes de la quiebra porque la empresa cerró de un día para otro».
El remate será solo online por un tema de espacio. El local tiene cinco pisos, pero según Balmaceda se hizo pequeño para todos los artículos.
Para participar, hay que depositar una garantía reembolsable. Se exige $250.000 para optar a comprar hasta $1.000.000, $1.000.000 para adjudicarse productos hasta $10.000.000 y $25.000.000 para rematar sin límites.
Renovación del diseño
La subasta pone fin a una historia de más de 75 años, iniciada por el catalán Cristián Aguadé, quien llegó a Chile tras la Guerra Civil española ayudado por Pablo Neruda. En nuestro país se casó con la pintora Roser Bru y formaron familia. Fundó Muebles Sur inspirado en un regalo de matrimonio: proyectos de mobiliario del arquitecto Germán Rodríguez Arias. Aguadé tenía un pequeño taller y ahí materializó las ideas de su amigo. La marca se fundó en 1950.
«Muebles Sur desarrolló un nuevo lenguaje en la historia del mobiliario hecho en Chile. Hasta ese momento, todo lo que había era muy conservador, imitaba los muebles ingleses y franceses», explica el diseñador Hernán Garfias, docente de la Facultad de Diseño de la Universidad del Desarrollo y premio Excelencia de Diseño 2013.
Cuando se casó a principios de los 80 -recuerda- todos los muebles que recibió como regalo fueron de Muebles Sur, algo muy distinto a lo que se obsequiaba por esos días.
«El dueño desarrolló un estilo muy fuerte y atractivo para los jóvenes de la época, que era el mobiliario estilo nórdico, con muy buenas maderas, muy buena tapicería, un mueble simple, fácil de instalar y a precios accesibles. No eran muebles baratos, pero tampoco eran tan caros como las imitaciones de los muebles antiguos que hacían los otros», relata.
En los años 80, la marca dejó de fabricar su oferta como consecuencia del libre comercio.
«Mantuvo las tiendas e importó muebles de España e Italia. Se hacían algunas piezas en talleres, pero muy pocas. Hicieron productos ni caros ni baratos, tenían un precio intermedio. Hacían buenas liquidaciones de fin de temporada, los jóvenes íbamos a comprar cosas con 50% de descuento», relata.
En 2017, tras problemas económicos, la propiedad cambió de mano. El nuevo dueño fue Christian Vidal Miserda y los puntos de venta cambiaron de nombre a Sur Diseño.
Garfias señala que la calidad cambió, los productos se empezaron a importar desde China.
«Llegaron muebles decorativos con dorados que no tenían nada que ver con lo que el cliente tradicional de Muebles Sur estaba habituado y que se pueden encontrar en cualquier retail», observa.


