Héctor Sepúlveda quería un hipotecario de 10.000 UF a 25 años plazo
Tomó medicamentos y buscó otra empresa. En el rubro dicen que a los mayores de 50 se les exigen informes médicos antes de aceptarlos como clientes.
El anestesiólogo Héctor Sepúlveda, de 51 años, cuenta que este año le habían aprobado un crédito hipotecario por poco más de 10.000 UF en el Banco de Chile para comprar unos departamentos de inversión. Sin embargo, la aseguradora que le entregaría la cobertura de desgravamen -obligatoria en estas transacciones- se negó a hacerlo luego de ver sus exámenes médicos.
Por primera vez, después de haber invertido en más de 15 propiedades desde 2008, le pedían análisis de salud antes de asegurarlo.
«Me pidieron un montón de exámenes y me salieron algunos alterados. Eran resultados sin ninguna relevancia médica. Me pidieron ir al cardiólogo, a un endocrinólogo y al gastroenterólogo para que me dieran un informe de salud, y aun así me rechazaron», cuenta.
Recuerda que la glicemia en ayunas no salió del todo bien.
«Pero era muy poco, algo así como un punto por encima del corte. Un médico sabe que no tiene importancia porque podría haber ido con diez horas de ayuno en vez de ocho. El electrocardiograma también salió con una alteración que tiene mucha gente y que no tiene importancia clínica», explica.
Según Sepúlveda, si pides una resonancia de columna a 100 personas de 55 años, varios van a tener hernias, pero no significa que tengan dolor. Cree que los resultados se analizan con algún algoritmo o sistema automatizado, sin ningún análisis profesional.
«Me di cuenta de que tenía dos opciones: pelear con el sistema o entender cómo funciona y adaptarme para conseguir el crédito hipotecario», dice.
¿Qué hizo entonces?
«La ejecutiva de cuentas me recomendó buscar otra póliza. Como sabía que me iban a pedir los mismos papeles, me tomé los exámenes por mi cuenta y tomé medicamentos que no necesitaba antes del examen. Pero lo hice porque soy médico, no hay que automedicarse. Cuando estaban mis valores normales, me hice los exámenes del seguro».
¿Cuántos años de cobertura consiguió?
«Lo había pedido a 25 años y me lo bajaron a 23 años. Otro seguro me lo daba solo por 20 años. Y está bien, entiendo que no se puede estar hasta los 90 años pagando un seguro, es lógico. Hay que tomarse exámenes generales, ver si hay algo alterado, controlarse, comer sano, hacer ejercicio».
¿Quedó con temor de pedir de nuevo un hipotecario?
«No, fue más que nada la sorpresa, el mal rato y los papeles adicionales para firmar. Los mayores reparos que tengo son con las áreas financiera y legal, las que analizan tus papeles. No tengo un sueldo fijo y tengo que explicar que gano según la cantidad de trabajo que genere. Y como tengo otras propiedades, me dicen que tengo mucha deuda, cuando son rentas que recibo. Por eso creo que la clave es tener un ejecutivo de cuentas competente que entienda el proceso, que tenga experiencia y te asesore bien. Si me toca pedir un crédito de nuevo, me queda claro que no debo tener una aproximación tan ingenua porque es una pérdida de tiempo y estrés».
Las opciones
«No es una regla general, pero cuando el cliente tiene 50 años existen altas probabilidades de que le encarguen estudios médicos antes de aprobar el seguro de desgravamen», detalla Sandra Jerez, gerente general de la empresa de inversiones inmobiliarias Capital Inteligente.
Cerca del 30% de los más de 7.000 inversionistas que han asesorado tienen más de 50 años.
«Hemos visto a clientes sobre esa edad que compran bajo 8.000 UF y no les piden exámenes. Básicamente es porque mientras más alto el monto, mayor es el riesgo de la operación financiera», afirma.
Según su experiencia, quienes han tenido enfermedades catastróficas como un cáncer o problemas al corazón no se les suele asegurar en el primer intento, mientras que aquellos con patologías más masivas como la diabetes sí se les otorga cobertura, aunque con costos más altos que a un asegurado tradicional.
«La prima cuesta en general unas 0,7 UF y puede llegar a 1,2 o 1,8 UF mensuales», dice.
Marcelo Rubio, socio de la Asociación Gremial de Corredores de Seguros de Chile, explica que el seguro de desgravamen es un seguro de vida que cubre en caso de fallecimiento o accidente, por eso va en relación con la edad de la persona.
«Mientras mayor eres, las probabilidades de morir o tener accidente son más altas», sentencia.
No obstante, no por eso un adulto mayor no puede sacar un crédito hipotecario con seguro de desgravamen. Existe un límite de edad para dar cobertura.
«La suma de la edad más el plazo del crédito no debiese sobrepasar los 80 años. Si alguien tiene 70 años, se le puede otorgar un hipotecario a diez años plazo», ejemplifica.
Los bancos hacen una licitación de los seguros asociados a sus créditos y eligen la compañía que ofrece mejores precios, pero si esa empresa no quiere dar la cobertura, una opción es buscar en otras aseguradoras o tomar un seguro de vida.
«En esa póliza el beneficiario en caso de fallecimiento es el banco. Al ser una póliza individual, algunos bancos exigen que esté pagada de forma anticipada, por lo mismo son más caras. Pueden ser hasta cinco veces más costosas que un desgravamen», señala.
Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers, añade que quien tenga un seguro de vida vigente puede endosar al banco el pago hasta por el monto del saldo insoluto si es que la institución financiera lo acepta.
«El deudor puede ofrecer garantías adicionales para conseguir el hipotecario, como codeudores solidarios o pagos adicionales para disminuir el monto de la deuda o acortar el período del crédito», explica.


