Hay tantos relatos terribles que se genera una especie de histeria colectiva
Caso ejemplar: Bárbara Villalobos pudo aprobar en primera instancia con nota 6,0.
Bárbara Villalobos (25) egresó de Derecho en diciembre de 2022 y tres meses después comenzó a preparar su examen de grado. Lo rindió en enero de 2024 y aprobó en primera instancia con un 6,0. Su caso es particular: muchos egresados de su carrera no corren con la misma suerte, reprueban en primera instancia y pierden años estudiando para un segundo y hasta un tercer examen.
«Lo preparé durante 10 meses con apoyo: tuve que contratar a un equipo de interrogadoras que me iban evaluando y me hacían simulaciones de exámenes de grado una vez a la semana», cuenta.
¿Cómo es el examen?
«Se evalúan materias vinculadas al Derecho Civil, Procesal y un ramo que se le llama Cédula, que es básicamente un tema que uno elige y es la gran oportunidad para que el alumno hable sobre un tema que domina. La cédula dura unos 10 minutos; Civil y Procesal, de 15 a 20 minutos, respectivamente. Es corto, pero parece una eternidad. La comisión evaluadora se toma unos 10 minutos en deliberar».
¿Por qué se le teme tanto al examen oral?
«Primero, por la idea catastrófica de que es una instancia tan breve que va a definir el resultado de cinco años de carrera. Segundo, por el rol del boca en boca: se dicen tantas cosas y hay tantos relatos terribles que se genera una especie de histeria colectiva; es básicamente una leyenda lo que pasa con el examen de grado desde que ingresas en primer año».
O sea, lo más difícil es el aspecto sicológico.
«Sí, incluso más que la materia misma. Si uno fue un alumno con buenos hábitos de estudio y excelentes notas, aun así el examen de grado va a ser un tremendo peso emocional. Básicamente es exponerse a estudiar todo el día, evitando cualquier tipo de distracción, sumergiéndose en un proceso muy solitario, súper individual y competitivo. Muchos buenos estudiantes no obtienen buenos resultados en el examen de grado, lo que difiere por su paso de la universidad, debido a que este factor sicológico afecta de sobremanera el resultado».
¿Por qué cree que le fue bien a usted?
«Primero, porque tuve el privilegio de dedicarme exclusivamente a estudiar, sin trabajar paralelamente o cumplir otras funciones de madre o jefa de hogar. Segundo, porque tuve buen hábito de estudio y llegué bien formada para el examen de grado. Además, la Universidad Central, a diferencia de otros planteles, entrega un cedulario, que es un documento con todos los temas que van a evaluar en esta instancia. Antes no tenías un margen de lo que podían consultar en el examen, ahora al menos hay un parámetro».
¿Qué le parece que otras universidades estén reemplazando el examen de grado oral?
«El examen es hoy es el único parámetro para medir efectivamente que los abogados tengan las condiciones intelectuales para poder ejercer como tales. Derribarlo sería un gran perjuicio para la calidad de los abogados que están egresando. La discusión debería estar dirigida a mejorar este sistema, flexibilizarlo, pero que mantenga ciertos parámetros de exigencia que efectivamente verifiquen que quienes están saliendo tengan las facultades para ejercer, sobre todo hoy que se está poniendo en tela de juicio a muchos abogados con falta de ética y capacidades intelectuales. Es una buena medida tener esta especie de filtro con tanto abogado que está saliendo en Chile».
El abogado de la UC Pablo Olivera (25) preparó su examen durante ocho meses y se sacó un 6,0 como calificación final: también incluyó Derecho Civil, Derecho Procesal y una Cédula. «El examen suele durar entre 30 a 60 minutos. El proceso de estudio es solitario y extenso, requiere largas jornadas de estudio y alta capacidad de concentración y retención de información. Para algunos compañeros la mayor dificultad era la cantidad de contenido a estudiar, mientras que para otros era la ansiedad y los nervios de enfrentarse a la comisión».
Nueva modalidad
La abogada Fabiola Baradit (27) pasó por un proceso distinto a sus pares, ya que su universidad estableció hace tiempo una evaluación por escrito. «El examen consta de tres evaluaciones: dos a lo largo de la malla curricular y uno que debes dar al terminar la malla. Este último evalúa casos; se busca que los alumnos apliquen la normativa legal a una circunstancia concreta. Se hace tanto de forma teórica como práctica, lo cual facilita mucho el ejercicio de la profesión. Uno ya llega sabiendo cómo actuar y no solo recita la norma».
¿Qué le parece esta nueva forma de evaluar?
«Es mucho mejor que sólo un examen oral al final de la carrera. Si bien se hace estresante -ya que estás constantemente bajo la presión de aprobar en tres ocasiones el examen de grado- tienes una mejor base y costumbre de estudio. Todos los que estudiamos esta carrera sabemos lo tortuoso que es preparar un examen de grado; me parece bien que se pueda migrar a una modalidad que siga evaluando todos los conocimientos de una manera más humana, empática y no tan arbitraria como un examen oral, en donde con unas pocas preguntas -de no toda la materia- buscan que expliques todos los años de estudio y esfuerzo que llevas en el cuerpo».


