Camilo Aliste se acogió al artículo de eximente de responsabilidad penal
En un fallo histórico, el tribunal aceptó la tesis de la defensa debido a una violencia intrafamiliar que se arrastraba por años.
«El tribunal lo dejó con arresto domiciliario total, la fiscalía había solicitado prisión preventiva. Tenía dos agravantes: haber cometido el homicidio con arma blanca y dentro del domicilio del occiso. Eso equivalía a una pregnosis de pena de presidio perpetuo», relata Marcelo Aceituno, defensor local jefe de Maipú.
El defensor no quería que Camilo fuera a la cárcel. Ese mismo mes de diciembre la Corte de Apelaciones lo dejó con arresto domiciliario total.
Pasaron casi dos años. Tras la exhibición de las pruebas de la defensa, el 28 de noviembre del año pasado el 5° Tribunal cambió el delito a homicidio simple y condenó a Camilo Aliste una pena de tres años de presidio. Esta vez el defensor presentó un recurso de nulidad ante la Corte de Aeplaciones y recurrió al Tribunal Constitucional para que su defendido no fuera a un recinto penal.
El 7 de diciembre del año pasado la Corte de Apelaciones anuló la sentencia del 5° Tribunal y se fijó un segundo juicio para marzo de este año.
El jueves 11 de abril el 5° Tribunal Oral se volvió a pronunciar. «Acogió nuestra tesis de un estado de necesidad exultante», afirma Aceituno. «Esto no es un caso de legítima defensa. Esto es un eximente de responsabilidad penal contenido en el artículo 10 de la Ley de Femicidio aprobada el 2010 y se aplica en caso de necesidad exculpante».
En palabras más sencillas: «Una persona comete un homicidio en un contexto de violencia contra la mujer, pero no recibe una condena si se dan dos circunstancias especiales. Primero que es para evitar un mal grave. Segundo, debe existir un estado de riesgo permanente».
En el caso de Romina Ávalos, madre de Camilo, existió ese riesgo permanente. «Ella llevaba 12 años de violencia intrafamiliar. En los diez años que se mantuvieron juntos, Patricio Rodríguez recibió cuatro condenas por violencia intrafamiliar, lesiones y desacato; se ingresaron diez causas en su contra. Entre el 2019 y 2021, cuando ya estaban separados, ella presentó diez denuncias más. Acá el Estado no fue capaz de protegerla», asevera el abogado.
Antes de Camilo el eximente de responsabilidad penal se había aplicado a dos mujeres en Chile. «Esta es primera vez que se aplica a un tercero distinto a la víctima», destaca Marcelo Aceituno.
El hijo
El caso -que destapó el programa «Contigo en directo» (CHV)- ocurrió el 6 de octubre del 2021. Camilo Aliste tenía 19 años en ese entonces. Él recuerda que su madre se emparejó con Rodríguez el 2009, cuando tenía 7.
«Él siempre fue violento con mi mamá. Le pegaba, la empujaba, le gritaba. Yo me acuerdo de haberme acostado muchas noches llorando abrazado a mi mamá. Tenía tanta pena e impotencia».
El 2019 su madre se separó de su padrastro y se fueron a vivir con su abuela materna a un edificio contiguo al bock donde residía Rodríguez, en Maipú. Él dejó sus estudios de administración logística en el Inacap y comenzó a trabajar con su mamá como vendedor ambulante en la plaza de la comuna.
La madrugada del 6 de octubre la nueva pareja de su mamá le avisó que Romina había sido llevada a la fuerza por Rodríguez hasta su departamento, donde estaba retenida. Camilo corrió hacia el block vecino.
En este momento, Rodríguez estaba con arresto domiciliario total y prohibición de acercarse a Romina.
«Mientras me acercaba escuchaba los gritos de auxilio de mi mamá. Entré al departamento. Él estaba súper agresivo. Me amenazó con un cuchillo. Yo también tomé un cuchillo y le di dos puñaladas», recuerda.
Camilo espera que con la absolución de su caso pueda retomar su vida. «Quiero sanar mis heridas, estar bien. Todavía tengo la escena grabada en mi cabeza, no me la puedo sacar», dice.
La madre
En un principio Romina se autoinculpó del homicidio de su ex pareja. «Estuve dos días detenida, pero la fiscalía se dio cuenta altiro que no había sido yo. Camilo fue muy valiente. Fue solito y se autodenunció».
Ella dice que desde que el defensor le contó del veredicto a favor de su hijo pudo por primera vez contar la historia sin ponerse a llorar. «Yo me sentía muy culpable. Camilo nació cuando yo tenía 15 años. Siempre hemos sido muy apegados. Mi hijo tuvo que defenderme, el Estado no fue capaz. Él pasó gran parte de su arresto domiciliario en un centro siquiátrico».
Romina y su hijo se cambiaron de comuna. Él está trabajando como peoneta en un camión de reparto de compras. «Ahora estoy arreglando las piezas para que mis tres niños menores vuelvan a vivir con nosotros a fin de año. Mi hermano quedó con la tuición provisional mientras duró el juicio».


