Abuelo de Jacinta: «No me atrevo a ir a más 80 km/h en la autopista»

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Max Schnitzer impulsó la ley que lleva el nombre de la niña, que tenía cinco meses cuando falleció atropellada

Hace un año y medio promueve un proyecto queeleva las exigencias de salud para sacar la licencia de conducir.

La niña tenía cinco meses cuando murió en un accidente de tránsito, luego de que un conductor de 80 años confundiera el freno con el acelerador y la atropellara mientras paseaba en coche.

Hace un año y medio que la vida del desarrollador inmobiliario del Grupo Alpha y su familia cambió por completo. Vivieron el dolor de esta tragedia, pero también las trabas, burocracias y el trato poco humano hacia personas que pierde un ser querido.

Como una manera de vivir el duelo y que la partida cobrara sentido, Schnitzer impulsó de la Ley Jacinta, que originalmente consistía en más exigencias para que los adultos mayores obtuvieran su licencia de conducir. Pero tras reclamos de discriminación, los parlamentarios acordaron solicitar un certificado médico a todos quienes saquen el documento, propuesta que ha despertado críticas de especialistas por considerarlo innecesario y no ser relevante a la hora de prevenir accidentes.

El nuevo proyecto, que además contempla otros puntos como el embargo de los bienes a los causantes de accidentes (ver recuadro), será reingresado para su discusión a fin de mes.

«Es una oportunidad histórica para todos de tener una ley que disminuya la cantidad de fallecidos y que proteja a las víctimas. No tengo dudas de que vendrán cambios y mejoras. No queremos hacer una ley para nosotros por lo que nos pasó, sino para todos, y que mucha gente pueda aportar con su visión. Podría ser que el certificado lo solicite el médico de la municipalidad cuando lo estime conveniente. El poder legislativo ha tenido la valentía de buscar fórmulas para tener una ley empática para proteger a las víctimas. Solo en 2022 murieron 1.745 personas, fueron más que en 2021 (1.688 muertes)», detalla.

¿Cómo ha vivido el duelo siendo promotor de una ley?

«En lo personal, tenemos una pena enorme porque la Jacinta no está, no es una compensación tener una ley. Ella tenía todo por delante, una hermana amorosa, ahora un hermano, habría estudiado en un lindo colegio, podría haber sido hasta presidenta de Chile, pero fue truncada su vida y la de su familia por un conductor imprudente y temerario que no debería haber estado manejando porque omitió información sobre su salud (tenía cáncer).

Nunca buscamos esta exposición, estaríamos felices con ella y nadie nos va a devolver a la Jacinta. Pero viví el proceso completo, desde que entré a la urgencia de la clínica, vi a los 15 profesionales tratando de salvarle la vida. Después, la misa y volver a la casa después de 12 horas, sin la Jacinta. Y al día siguiente, ir al Parque del Recuerdo a elegir dónde enterrarla, acompañar a mi hija, a su marido, porque todo el proceso te deja knockout».

¿A qué se enfrentó?

«Estábamos preocupados del dolor y se vino defendernos del sistema, protegerte para que no te pasen por arriba. El Seguro Obligatorio de Accidentes Personales (Soap) demoró como diez meses en pagar y nosotros tuvimos que dejar cheques en garantía. Tuvimos que demostrar que mataron a mi nieta, que somos las víctimas, cuanto el sistema debería estar integrado al sistema de salud para ayudar a las familias. Deben existir protocolos. Cuando la clínica llamó a mi hija Camila para que pagara la cuenta, la llamaron como si la Jacinta estuviera viva, no sabían que había fallecido. Mi hija tenía una red de protección, muy contenida, pero ¿qué pasa con aquellos que no tienen esas herramientas?».

El conductor falleció, ¿se llegó a algún acuerdo de reparación?

«No me puedo referir a eso porque hay un pacto de confidencialidad. Pero por eso mi interés en proteger a las víctimas».

Después de lo ocurrido, ¿le cambió la perspectiva al manejar?

«Totalmente. Me retan porque de repente no me atrevo a ir por la autopista a más de 70 o 80 km/h, no soy capaz de hacerme responsable de un accidente o de quitarle la vida a alguien. Pero no soy solamente yo, toda la familia anda así. Se despierta la conciencia social con esto».

Schnitzer recuerda que ya tenía esa sensibilidad: hace 18 años le quitó las llaves del auto a su padre, de ese entonces 80 años.

«Mi papá quiso manejar hasta muy alta edad, era su último bastión de independencia. Pero manejaba de forma temeraria y lo seguía haciendo porque tenía licencia», cuenta.

 

Las otras medidas que propone la leyMax Schnitzer explica que la Ley Jacinta contempla seis puntos que buscan proteger a las víctimas. Una de ellas es el embargo de los bienes del imputado, para evitar que traspasen sus pertenencias para no indemnizar a los afectados, como sucede actualmente. También que el Soap opere de forma oportuna y rápida o que se establezca un protocolo de atención empático para los familiares de los fallecidos, similar al que tiene la Ley Dominga (para muertes perinatales).?»Y cuando hay un accidente fatal, se propone dar 12 meses de fuero laboral a los padres porque necesitan tiempo para tratamiento sicológico, para volver a tener ganas de vivir», detalla.?Y si quien comete un accidente se escapa, sea considerado un peligro para la sociedad y quede con prisión preventiva.

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