Fiscalía le imputó varios delitos, fue dado de baja y quedó en prisión preventiva
El ahora ex funcionario trabajaba en la guardia de La Moneda.
A las 5:17 AM del sábado 9 de mayo un incidente vial fue el preludio de una absurda persecución que se extendió por 35 minutos y terminó con la muerte de Omar Damián Solís Godoy (27 años). El acusado de provocar ese desenlace, Luis Orellana Cruz (31), era hasta este lunes cabo primero de Carabineros y guardia del Palacio La Moneda.
Este martes, el ex funcionario fue formalizado por el delito de homicidio simple en el Juzgado de Garantía de Talcahuano. Quedó en prisión preventiva en la comisaría de Pudahuel.
Según el relato del fiscal Juan Yáñez, esa madrugada Solís conducía su Volkswagen Golf, cuando al llegar a la intersección de Colón con Monseñor Alarcón, en Talcahuano, chocó por la parte posterior a un Nissan Qashqai. En su interior viajaban Orellana y su esposa, también carabinera, ambos de franco.
Solís arrancó, dando inicio a la frenética persecución. Tras ocho kilómetros, ingresó al pasaje San Luis con San Agustín, en el sector Los Cerros, donde chocó contra la reja de una casa y quedó inmovilizado. Siguiendo con el relato del persecutor, Orellana ubicó su Nissan justo detrás del Volkswagen, «impidiendo su movimiento», y se acercó caminando a la ventana del copiloto.
«Luego de gritarle e insultarle para que se bajara, Orellana le disparó con el arma de fuego que portaba a Solís, quien se encontraba sentado en el asiento del conductor indefenso». La bala, agregó el fiscal, ingresó por el parabrisas y se incrustó en la región torácica de la víctima, que falleció poco después en el Hospital Las Higueras de Talcahuano.
Los dos partes
Esa conclusión a la que llegó el Ministerio Público contradice abiertamente lo que el acusado informó ese día. De hecho, durante la formalización el fiscal Juan Yáñez leyó los dos partes-denuncias que emitió Carabineros ese 9 de mayo. En el primero, la Tenencia Higueras informó de un homicidio, reportado por el médico de turno del hospital donde fue atendido Omar Solís.
El segundo parte, de la Subcomisaría Los Cerros, narró que a las 5:25 de la madrugada la Central de Comunicaciones, Cenco, recibió el llamado de un hombre que afirmó que se encontraba herido de bala en avenida El Pescador, de Talcahuano. «La victima indicó que fue colisionado e inició una persecución para dar con el paradero del autor del choque y se identificó como carabinero».
En ese segundo parte se sumó el llamado de la esposa de Orellana al 133: «Estamos en la avenida El Pescador, mi esposo acaba de realizar clave 25 (disparo), él también es funcionario».
En ese mismo documento, los carabineros agregaron el testimonio que prestó el propio imputado en el sitio del suceso. Orellana les dijo que «al bajar (del Nissan Qashqai) se identificó como funcionario de Carabineros, exhibiendo su respectiva identificación. No obstante, el conductor del automóvil insistió en huir del lugar, gritándole sal de ahí o te mato, acelerando el auto, con clara intención de atropellarlo, momento en que (el funcionario) desenfundó su arma y le disparó».
Esa fue la versión que desacreditó la Fiscalía.
Desordenado
Juan Andrés Solís Godoy, el mayor de los tres hermanos, cuenta que a Omar le decían Chucky en la casa. «Porque era desordenado. Le hacía bromas a mi primo, a mi mamá, se escondía de todos. Era muy simpático y alegre. Tuvo hartas pololas, hartas, pero no alcanzó a tener hijos».
«Vivimos todos juntos en el mismo sitio, en el sector Michaihue (San Pedro de la Paz). Él con mis papás y yo en mi propia casita. Aparte tengo mi taller de pintura y nuestros planes eran arreglarlo y quedarnos los dos trabajando ahí», agrega.
Omar era de profesión tornero, aunque Juan Andrés afirma que su pasión eran los autos: «Se metió a trabajar con un primo, instalando y arreglando alarmas y cierres centralizados. También GPS y equipos de audio. Todo lo que es electromecánica. Le llovían las pegas. Salía a las 5 de la mañana a repartir plumavit, porque era su trabajo oficial, y como se desocupaba temprano ayudaba a mi primo. Nosotros vivimos cerca de un terminal de buses, a cada rato lo llamaban para pedirle que fuera a reparar vehículos».
Juan Andrés cree que esa madrugada su hermano quería comerse un completo en un carrito que se encuentra en la avenida Colón de Talcahuano, cosa que le gustaba hacer. «Yo sé que él cometió un error al darse a la fuga después de chocar al carabinero. Pero ¿lo mató por eso?», se pregunta. «Más encima mintió desde el principio», agrea.


