Lista de sanciones históricas del fallecido ex presidente del Tribunal de Penalidades de la ANFP
Tuvo una relación distante con Harold Mayne-Nicholls y luego se enfrentó por la independencia de su cargo con Sergio Jadue, quien finalmente lo obligó a salir de Quilín.
Ángel Botto Oakley (77), fallecido este lunes en Viña del Mar, fue abogado, fanático de Santiago Wanderers y ex presidente del Tribunal de Penalidades de la ANFP entre 1994 y 2014. Sus cercanos lo recuerdan como alguien convencido de sus argumentos. ‘Amigo de sus amigos, hasta que te le atravesabas. No podías tocarle a su querido Wanderers', cuenta Eduardo Gandulfo (78), uno de sus mejores amigos y creador del ‘Show de Goles'.
Botto llegó a la ANFP en septiembre de 1993 y salió de ahí casi veinte años después, en junio de 2014. Entonces recibió un galvano por sus servicios y una credencial permanente para ingresar a los estadios y se le informó que la sala del tribunal, a partir de ese momento, llevaría su nombre. Tales reconocimientos no fueron obstáculo para que hablara francamente sobre el fútbol que le tocó vivir.
En una entrevista con ‘El Ágora', explicó su retiro porque no estaba de acuerdo con que los miembros de lo que pasó a llamarse Tribunal Autónomo de Disciplina fueran remunerados. ‘Eso puede colocar en entredicho su autonomía', afirmó Botto, precisamente. Entonces habló también de una relación más bien distante con Harold Mayne-Nicholls durante su presidencia en la ANFP, pero todavía más complejo para él fue el paso de Sergio Jadue por la sede de Quilín. Jadue intentó vulnerar varias veces la independencia del tribunal.
Entre sus fallos más recordados y polémicos, se recuerdan las once fechas de castigo que le aplicó en 2003 a Iván Zamorano por un pisotón al árbitro Carlos Chandía. También las nueve fechas de castigo a Juan Carreño por su memorable faena boxeril en 1998 contra medio equipo de Provincial Osorno. Aparte de sus diferencias con los dirigentes de la asociación y los clubes, Botto también tuvo una disputa contra los árbitros, a quienes les corregía sus errores en cancha, absolviendo a jugadores mal expulsados y actuando de oficio en caso de omisiones graves.
Una vez retirado, Botto volcó su pasión futbolera como comentarista deportivo en Radio Portales. ‘Pero sólo comentaba los partidos del Wanderers', acota Gandulfo. En una entrevista reciente con Radio Universidad de Chile liberó su artillería pesada en contra de Pablo Milad, el actual presidente de la ANFP, a quien calificó de ‘oportunista' y ‘hombre de pocas capacidades intelectuales'. En Radio Pauta, a mediados de 2024, hizo su balance: ‘Desde Abumohor hasta Reinaldo Sánchez tuve la mejor relación con los presidentes de la ANFP. Ellos entendían el valor de la independencia del Tribunal de Disciplina'.
Gandulfo tuvo una amistad de cuarenta años con Botto. Hace un par de semanas el abogado lo llamó por teléfono, cuando ya estaba internado por problemas respiratorios. ‘Era un wanderino extremo. Respiraba Wanderers. Entonces me preguntaba por el equipo. Había visto a la Sub 20 que ganó la Libertadores por el celular, porque no tenía tele en la pieza de la clínica. Estaba muy contento por eso, pero seguía preocupado por el club. Le dije que mejor se preocupara por su salud. Es que era un defensor acérrimo de Wanderers. Me decía que se iba a morir y que no volvería a ver al Wanderers campeón. Y yo le decía que ya lo había visto con los cabros de la Sub 20 y que cuándo se le iba a ocurrir que iban a ganar la Copa Libertadores', agrega Gandulfo.
‘El lunes lo pasé a ver. Estaba sedado. Estuve unos quince minutos. Sólo lo acompañé. Salí cuando llegaron su señora y sus dos hijos. Cuando iba manejando por calle Libertad me llamó Carlos Herrera, que trabajaba con él en la radio Portales, y me dijo: Ángel falleció', recuerda.



