Adiós a maestros chasquillas: Así se acreditan los instaladores de gas reconocidos por la SEC

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Gásfiter Jennifer Medina aprobó curso y aumentó sus clientes porque les da más confianza

Fue durante la pandemia que Jennifer Medina (44), comenzó a familiarizarse con instalaciones domiciliarias de gas debido a la falta de personal que existía por esos días. «Mi pareja trabaja de gásfiter, le empecé a ayudar y me gustó», reconoce.

Ella es técnico en construcción, pero quiso profundizar más en este rubro. «Siempre me ha llamado la atención, además no es un trabajo tan pesado. Hacemos, por ejemplo, red de gas a baja presión, instalaciones de calderas o de calefón», comenta. «Es entretenido, uno hace el diseño y saca los cálculos de la potencia», agrega.

Después tomó un curso para convertirse en instaladora clase 3 y, posteriormente, se certificó. «Di el examen y me fue súper bien», destaca.

Asegura que la certificación le sirvió para aumentar su cartera de clientes. Hoy trabaja junto a su pareja en la Región Metropolitana, pero también los han llamado desde Rancagua o San Felipe (la ubican al +56948093135).

«La certificación abre más las puertas. Además los clientes suelen solicitar el certificado, el documento que acredita. Eso les da más confianza», aclara Jennifer.

Emprendimientos

Como ella, este martes se certificaron 44 instaladores de gas clase 3 de un curso que realizó Metrogas. Este nivel es el primero en la escala de instaladores acreditados que tiene la Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC), que incluye las clases 1 y 2 (ver tabla).

Las labores principales del especialista acreditado en clase 3 son realizar instalaciones interiores de gas de baja presión, mantención de artefactos, diseño de instalaciones y presentación de proyectos ante la SEC. Se trata principalmente de instalaciones domiciliarias, como calefón, cocinas o estufas.

«Nuestro programa de capacitaciones gratuitas para gásfiter abarca tres áreas principales: la primera se enfoca en gestión administrativa, la segunda en soporte de ventas y servicio, y la tercera, en lo técnico, la que incluye el curso conducente clase 3» explica Sebastián Díaz, jefe de calefacción de Metrogas.

El curso está orientado a instalar desde sistemas de calefacción, por radiadores o losa radiante, hasta proyectos que funcionan con gas natural a través de una caldera. También abarca instalación de estufas a gas natural.

«La certificación amplía las áreas de trabajo permitiendo intervenir en redes interiores de gas. Algunos trabajadores, después de obtener esta certificación, han emprendido sus propias empresas, lo cual es beneficioso para la industria en general al tener más técnicos certificados», asegura el ejecutivo.

Reconocen experiencia

Quienes hacen un curso de instalador después tienen que rendir el examen para certificarse. Uno de los lugares acreditados como centro de evaluación y certificación de competencias laborales de Chile Valora es la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).

«No cualquier persona puede realizar instalaciones de gas, tienen que estar habilitados a través de la licencia», advierte Mariela Quiroz, directora del programa competencias laborales de la UTEM. «Para dedicarse a trabajar de manera independiente realizando instalaciones de gas, necesita de esta certificación por los riesgos que pueda conllevar», añade.

Actualmente hay 440 personas acreditadas como instalador clase 3 en la Región Metropolitana, según el buscador de instaladores acreditados de la SEC, en la página Sec.cl o el link https://acortar.link/zsQl9Z .

«La metodología de evaluación consiste en un mix que incluye aspectos teóricos, que busca medir conocimientos técnicos y normativos, y otra evaluación de aspectos prácticos», plantea la directora. «La evaluación práctica es en terreno, si la persona tiene una instalación o un puesto de trabajo. También puede ocurrir en el laboratorio de la UTEM, que es donde hacemos de manera simulada una instalación de gas», agrega.

Ojo, que no es obligación hacer el curso o tener estudios en el área para rendir la evaluación. También pueden darla los gásfiter con experiencia. «El espíritu inicial de la certificación es formalizar los conocimientos de las personas que no tuvieron formación académica. Se puede rendir desde la experiencia laboral, que es necesario acreditar», aclara.

Desde que se agenda la prueba hasta que se entrega la licencia está demorando alrededor de dos meses y medio, calcula la encargada. El valor del proceso es de $250.000 en la UTEM.

Interesados pueden pedir información al correo [email protected] o al 227877410.

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