Servicios incluyen el borrado de fotos vergonzosas y viejos comentarios desubicados
La idea es que antiguas metidas de pata no terminen perjudicando su vida social y laboral.
Es que todos tenemos una huella digital, advierte Santiago Edelberg, gerente senior regional de Marca Empleadora de la consultora EY.
«La reputación digital no sólo refleja la vida privada, sino también puede ser un reflejo del profesionalismo, valores y habilidades. Por ejemplo, las publicaciones en redes sociales, los artículos que uno ha escrito, las interacciones en diversos espacios profesionales y la presencia activa en plataformas como LinkedIn pueden ofrecer una imagen más completa de la marca personal de una persona», destaca.
Todo está archivado
Manuel Avendaño, cofundador de la agencia de reputación online Eliminalo.cl (https://acortar.link/EQZat3), opina que actualmente los usuarios de redes suelen ser más mesurados: no se compara con la década del 2000, por ejemplo, donde plataformas como Fotolog eran un muestrario de vergüenzas y publicaciones sin filtro alguno. Pero aunque ese sitio ya no exista, todo sigue archivado por ahí.
«Una imagen que nos perjudique publicada hace 10 años puede aparecer en la primera página de los resultados si el motor de búsqueda de turno decide que es relevante para los usuarios», recalca.
¿Qué puede hacer uno para limpiar su reputación digital? Avendaño aclara que -pidiendo que se baje la información de los servidores- es posible eliminar enlaces, videos o comentarios negativos en buscadores gracias a la ley europea que protege el derecho al olvido y los datos personales. Google también dispone de un formulario de solicitud de eliminación de información según sea el caso; tiene 30 días para dar una respuesta y si es denegada el usuario puede apelar.
«Si una persona cumplió ya una pena, puede apelar con esa sentencia para que pueda insertarse en la sociedad, porque esos contenidos afectan el día a día. Los tiempos de respuesta no son lo más rápidos, varían entre 30 a 60 días», aclara el especialista.
El costo de sus servicios de limpieza digital varían según la complejidad del caso. «Hay un margen inicial entre $350.000 hasta $10 millones. Dentro del mismo servicio de eliminación se ofrece el monitoreo constante durante un año desde que se contrata, así nos aseguramos de mantener su reputación lo mejor posible», detalla Avendaño, quien incluso se encarga de responder comentarios negativos.
Barriendo redes
David Caro, fundador de la agencia Ad Influence, cuenta que otra estrategia son las campañas de limpieza de imagen de un cliente: «Lo que se hace es asociarlo con influencers que generan testimonios, reseñas o publicaciones que resaltan aspectos positivos de esta persona. Eso refuerza la confianza de la audiencia y sus seguidores, y se apalanca con la creación de contenido nuevo y positivo para desplazar contenidos negativos en la búsqueda».
Esta estrategia debe ir acompañada, recalca, de profundos cambios de hábitos en redes sociales: dar explicaciones honestas sobre un error, señala, también ayuda a mejorar la confianza.
Edelberg acota que aunque las opiniones firmes y los puntos de vista definidos pueden estimular conversaciones y debates enriquecedores, es crucial manejar los conflictos con discreción y buscar resolverlos en privado. «Se recomienda revisar periódicamente nuestras publicaciones pasadas y editar o eliminar aquellas que ya no nos representan o que puedan comprometer nuestra imagen profesional», aconseja.
Cómo nos afecta
Un mal comentario sobre una persona puede influir en la percepción que terceros tienen de ella: «Puede ser interpretado como un reflejo de carácter y ética profesional. Más allá de la naturaleza del cargo, la transparencia y la honestidad son claves», subraya Edelberg.
Caro añade que una publicación negativa compartida sobre una persona en redes, aunque sea de una fuente no fidedigna, tiene efectos sociales: «Puede afectar las relaciones interpersonales y jugar cómo es vista una persona: aparecer con una imagen negativa puede llegar a la exclusión o rechazo de ciertos grupos».
También hay impacto laboral, sobre todo en personas que buscan puestos de relevancia o de connotación pública: «Pueden no conseguir trabajos adecuados a su experiencia laboral, o perder negocios», recalca Avendaño.
Francisco González, gerente general de Vertical Hunter, agrega que a pesar de que los comentarios son personales, «mañana podrían ser una variable que algún reclutador o empresa considere, sobre todo para cargos de liderazgo o responsabilidad. Si se investiga en redes sociales, se puede conocer a la persona desde un lado más personal, como qué hace en su tiempo libre». Por eso, siempre recomienda tener cautela al compartir contenidos públicos.


