El nadador chileno ganó medalla de plata en 100 metros espalda después de una cirugía a la vista
Alberto Abarza buscó en el agua a su rival, el brasileño Gabriel dos Santos. Luego de salir segundo en la prueba de 100 metros espalda S2 de los Parapanamericanos de Santiago, el chileno de 38 años abrazó a su amigo, de 21 años y quien le acababa de romper su récord parapanamericano después de ganar la prueba con un registro de dos minutos y dos centésimas. «Soy el más viejo del circuito. Fue entretenido. Nos quedamos siempre tomando café, tenemos una muy linda amistad. En el agua siempre nos abrazamos», contó el chileno.
Beto Abarza, que fue oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio en la misma prueba y entonces venció a su amigo Gabriel, poseía el récord parapanamericano desde Lima 2019 con 2:05.12. Este lunes completó el ida y vuelta en la piscina de 50 metros de largo en 2 minutos, 6 segundos y 98 centésimas. El brasileño, que nació con una enfermedad que le provocó el acortamiento de sus extremidades, destacó por la velocidad de sus piernas y Abarza le dio la pelea con su movilidad de brazos.
Los últimos meses fueron difíciles en términos de salud para Beto. Estuvo un buen tiempo sin entrenar producto de una cirugía a la vista. «Veníamos de dos meses sin entrenar, lo que pudimos hacer fue increíble. Veníamos de unos meses complicados, pensamos que no íbamos a alcanzar a llegar», aseguró el medallista chileno.
Abarza se sometió en agosto a una cirugía de vicio de refracción, un desbalance del sistema óptico. Él se describía en 2021 como «corto de vista», lo que es una consecuencia del síndrome que le diagnosticaron a los dos años de edad: Charcot-Marie-Tooth, una enfermedad neurodegenerativa que debilita progresivamente el cuerpo. Cuando tenía 24 años, un doctor le dijo que pronto iba a quedar postrado, pero él se mantiene compitiendo en el alto nivel.
¿Por qué decidió operarse ahora?
«Porque tengo una discapacidad que va avanzando. Entonces había que operarla ahora. Era el momento de darle prioridad a una competencia u otra. Quisimos ir al Mundial que nos dejaba más en vista de los pares a nivel Mundial para París 2024 y poder medirnos. Pudimos obtener tres medallas en Manchester y nos deja bien perfilado para los Juegos Paralímpicos el próximo año. Queríamos tomar los Panamericanos un poco más tranquilos y saber que aquí podíamos hacer la pausa».
¿Qué problemas tenía a la vista?
«No veía ya casi, entonces me costaba mucho. Me estaban doliendo mucho los ojos, despertaba con mucho dolor, había días que no podía ni siquiera moverme y había que operar la vista. En Tokio me pasó lo mismo, entonces cada vez lo postergábamos hasta que ya no podía más».
¿Qué cuidados tuvo que hacer?
«No pude nadar, no pude hacer ejercicios de peso, no podía hacer fuerza porque el ojito hay que cuidarlo. Pero bien, tratamos de mantenernos flotando, hacíamos un poco de agua. Nos cuidamos bien».
«Era algo importante, más allá de que pudiera ver en la piscina, era algo de salud. Compitió bien, estuvimos sin entrenar dos meses, eso es importante para un nadador. Pero también teníamos que hacer una pausa, no siempre el deportista tiene que estar en el peak», contó su hermana Millaray, quien es su asistente técnica.
Abarza se reencontró con su familia casi dos horas después de competir. «Me vinieron a acompañar mis hijas (Beccieé y Amaia), mi mamá, mis hermanos y amigas. Bien apapachado estuve», contó el nadador.
En Santiago 2023 Beto competirá toda la semana. También le toca en la categoría S2 en 200 metros libres (martes), 50 metros libres (miércoles), 50 metros espalda (jueves) y 100 metros libres (viernes).


