El lateral acaba de renovar contrato por un año con la Universidad Católica
En la Selección conocí a varios que jugaban en otros clubes y me decían que les caía mal cuando jugábamos en contra, pero cuando me conocían me hallaban más simpático, dijo.
¿La Católica ha sido el club de la vida?
«Toda la vida, desde que llegué a los 10 años, en una prueba masiva. Y de ahí no me moví más, salvo las veces que me fui a préstamo (Ñublense y Huachipato) y la venta a Rosario Central. Además es súper familiar, porque ahora mi hijo Alfonso también va a la escuelita de la UC. A veces, estoy en las tardes allá. Todo lo que me rodea es en base a la Católica».
¿Usted además terminó el colegio en la UC?
«Antiguamente había un colegio, que se llamaba Plan Escolar, donde rendí exámenes libres para terminar el Cuarto Medio»
¿Alguna vez pensó dedicarse a otra cosa?
«La verdad, no. Mi sueño era ser futbolista. No tuve esa duda. Eso sí, me llama la atención la producción de eventos, porque lo encuentro entretenido».
¿Ha hecho alguno?
«No, jajajá. Sólo en mi cumpleaños».
¿Quizás sea una opción para cuando se retire?
«Sí, yo no me cierro a nada. Una vez que te retiras, se te empieza a abrir un abanico de oportunidades y hay que estar preparado».
¿Usted es el que pone la música en el camarín?
«Normalmente, lo hacía yo, pero este año no. Vamos a tener que retomar».
¿Le quitaron el bastón de mando?
«Me dijeron que había que dejar entrar a las nuevas generaciones en la música y me cambiaron».
¿Quizás no les gustaba su música?
«Capaz, poh, pero era efectiva hace tiempo atrás. Yo soy de otro tipo de reggaeton, del más antiguo. Ahora a los más chicos les gusta más el nuevo. Y ahí se formaba una rivalidad y ahora se encargó otro, que no voy a decir quién es».
¿Cuáles eran sus canciones preferidas?
«Por lo general, ponía un poquito de cumbia, después reggaeton y merengue y terminaba con reggaeton antiguo, como Don Omar y Daddy Yankee».
¿Siempre se ha puesto música en los camarines?
«Desde que tengo memoria se ha puesto música en los camarines. Cuando llegué, en 2019, la ponía Luciano Aued, que le gustaba el rock argentino, cumbia y algo de reggaeton».
Por su juego aguerrido se ve serio, pero ¿tiene una faceta amable fuera de la cancha, parece?
«De hecho mucha gente me dice que le caía mal. En la Selección conocí a varios que jugaban en otros clubes y me decían que les caía mal cuando jugábamos en contra, pero cuando me conocían me hallaban más simpático. Soy pesado para jugar y se quedan con esa imagen, pero afuera es otra cosa. Me considero un tipo simpático. Siempre me dicen que soy livianito».
Pero dentro de la cancha es otra cosa.
«Ahí me transformo. Soy muy competitivo. Soy picota hasta para jugar carioca. No me gusta perder en ningún juego


