El periodista iba en moto cuando fue impactado por otra motocicleta
El otro conductor hizo una maniobra indebida y terminó golpeando un poste. Cuando nos vimos las caras, nos dimos un abrazo, recuerda el comunicador.
Pasó muy rápido. Amaro Gómez-Pablos iba llegando a su departamento a las 23 horas de la gélida noche del martes. Intentó doblar hacia la derecha para entrar al edificio, en la calle Juan XXII de Vitacura, cuando sintió un golpe muy fuerte que lo lanzó por el suelo.
«Una moto venía detrás muy rápido y un chico de 28 años y sin documentos, me adelanta por la derecha y me impacta», relata el periodista horas después, mientras aún lamenta magulladuras en las piernas y una lesión en una muñeca que, espera, ceda con algo de reposo y antiinflamatorios.
La peor parte se la llevó el causante del accidente. El joven terminó por perder el control, estrellándose con un poste. Pese a que el afectado estaba con grandes muestras de dolor, sólo resultó con un esguince, moretones varios y un susto mayúsculo.
«Tras el choque me preocupé porque se incrustó de lleno contra un poste y cayó al piso aullando de dolor. Yo creía que él estaba todo quebrado», relata el periodista que prestó ayuda de inmediato al afectado.
Sin perder tiempo, Gómez-Pablos tomó el teléfono y llamó a los guardias municipales. Luego aparecieron los bomberos que inmovilizaron al lesionado quien luego fue trasladado a un hospital para constatar su situación médica. En el entretanto, los policías le realizaron una alcoholemia que dio como resultado que manejaba sobrio.
«Luego nos reencontramos en la comisaría de Vitacura, cuando nos vimos las caras, nos dimos un abrazo y mira, dentro de todo, los dos quedamos muy agradecidos por haber salido casi ilesos», recuerda Amaro.
¿Le dio un mensaje a ese joven?
«Sólo le dije mándale un beso al cielo y ten simplemente más cuidado porque a tus 28 años te queda mucha vida. Es un joven extranjero que se está forjando su camino en Chile».
¿Qué le dijo él?
«Es un muchacho honorable. Reconoció su imprudencia, me transmitió sus disculpas y se ofreció a arreglar los daños de mi moto y le dije no, tú estás apenas empezando así que tranquilo, ponte bien y punto. El tema para mí es el de siempre: celebrar la vida y recordar lo frágil que es. Le dije también que le diera gracias a dios porque esto fácilmente pudo costarle el pellejo».
Consecuencias
El joven extranjero, identificado como J. G., iba en una moto liviana, de las que se usan a menudo en las calles para el traslado de comida, aunque su conductor se dedica a otro rubro: en el área de administración de empresas. «Resultó con pérdida total porque era un amasijo de fierros contra el poste», asegura el comunicador.
Lo que quedó del vehículo terminó en custodia en el aparcadero metropolitano.
La moto de Amaro, en tanto, resultó menos aporreada. Su vehículo es una BMW 650 GT, «muy buena y que tengo hace 10 años». De motos, él sabe bastante: se moviliza en ellas desde que tenía 18 años. Esta vez, tras el incidente, terminó con magulladuras en una de sus piernas, que mueve con dificultad, y una mano.
Ambos conductores quedaron citados al juzgado de policía local para continuar con el caso de este accidente que, por suerte, no causó lesiones graves para sus participantes.
Retrocedimos
Ariel López, ingeniero en transporte y miembro del consejo asesor de movilidad del gore metropolitano, cuenta que la proliferación de motos en los últimos 10 años ha venido aparejada con conductores más imprudentes que se mueven hasta por veredas.
«De esa forma ponen en peligro a peatones y conductores. Además, a ellos mismos porque para un motociclista su cuerpo es su airbag», afirma.
López cree que hoy los conductores respetan menos las normas de tránsito. «Hemos retrocedido en cuando a la fiscalización. Hace 10 o 20 años había una fuerte fiscalización y se pasaban partes por no señalizar antes de doblar o no parar en un disco pare. Hoy sólo se pide el mínimo, que tengan los documentos. Se ha degradado la convivencia vial», añade.
Para peor, dice, quienes deben fiscalizar «ni siquiera se estacionan donde corresponde. Se suben a las veredas o se quedan en la pista de solo buses. No dan el ejemplo».


