Se levanto de madruga por el cambio de mando y remató con la guitarra de Angus Young
El grupo de rock se presentó anoche en el Parque del Estadio Nacional tras casi 30 años sin realizar un show en Chile.
Si las autoridades del nuevo gobierno chileno están buscando ejemplos para demostrar que se debe aumentar la edad de jubilación, bueno, anoche les cayó del cielo AC/DC.
Son las 22:13 minutos y Angus Young, de 70 años, con su pelo blanco de canas, toca el clásico riff de guitarra de «Highway to hell», haciendo estallar al público que repleta el Parque Estadio Nacional. A su lado, Brian Johnson, de 78, le pone todo el corazón y lo que le queda de garganta a su interpretación y el público arde, literalmente, porque en las pantallas se muestra a la gente con un efecto de llamas. Obviamente, ya no son los de antes, pero aún les queda combustible para hacer bramar a sus fans.
Después de casi 30 años sin presentarse en el país, anoche el grupo terminó por saldar la deuda y así lo reconoció Johnson en la primera vez que le habló al público. «Hola, Santiago, ¿cómo están? Es bueno volver después de tanto tiempo», dijo en inglés, pero todos le entendieron.
En dos horas y media de show no se guardaron ningún hit y Angus, vestido con uno de sus típicos trajes de escolar de terciopelo, esta vez con los colores de la bandera chilena, demostró su capacidad física haciendo su tradicional paso en «Thunderstruck», en «Shoot to thrill» y varias veces más, ya que entre las 21.20 y las 23.50 interpretaron 21 canciones, incluyendo un extenso solo de Young, casi al final del concierto.
Mientras todo eso pasaba en el escenario, en el público Andrea Arístegui extendía su jornada a un total de 20 horas despierta. Todo por culpa del cambio de mando y de su fanatismo por el rock.
«Ha sido una locura, jajajá. Ahora estaba pensando que estoy reventada, pero aquí estamos, al pie del cañón. Me levanté a las cuatro de la mañana, porque me pasaban a buscar a las cuatro y media. A las cinco llegué al canal (CHV), me maquillé, me arreglé, y media hora después salimos a Valparaíso con el equipo», parte relatando la conductora del «Contigo en la mañana».
Pero ese fue sólo el inicio. «Llegamos allá a las siete y media, y empezó la transmisión del cambio de mando, que no paró, fue súper intensa», agregó.
De vuelta llegó al canal a las cinco de la tarde y «me fui a mi casa. Llegué a las seis, estuve veinte minutos echada en la cama, porque estaba reventada, y de ahí me comencé a arreglar. Luego, con Gonzalo (Montaner, su marido), le pedimos a nuestra hija mayor que nos deje en el Metro».
«Lo peor de todo, y que creo que fue lo que más me dejó reventada, fue el acceso al estadio porque nos hicieron dar la vuelta completa. Salí por Grecia con Pedro de Valdivia y terminé casi en el mismo lugar dando la vuelta entera para acceder. Pero nada, había que hacerlo y ya estoy feliz. Ahora, mañana (jueves) en la mañana, cuando me vaya al matinal, me voy a acordar de la caminata y de lo que fue esta jornada intensa».


