Le salió competencia a Karla Rubilar en el Parlamento
Andan varios diputados revoloteando por ahí, porque si bien no ha terminado la sesión del día, en el patio del lado del hemiciclo se organiza, con toldos, discursos y comida, una ceremonia por el día de las secretarias. Y como el Parlamento está lleno de ellas, es imperioso conmemorar la fecha.
En un pasillo lateral circula Andrea Molina, diputada UDI, con una hermosa guagua en brazos. Si uno mira con atención, y cuando se mira a la diputada Molina hay que prestar atención, resulta que esa guagua es un clon de la honorable. Tiene el mismo color de ojos, ese extraño tono miel verdoso que caracteriza la mirada de Molina y hasta las mismas facciones.
Es Laura, de cuatro años, hija de la legisladora. Se aferra con fuerza a su madre mientras esta, por una de las ventanas que separa al pasillo de la celebración, conversa con algunas personas.
Molina sonríe ante el afecto que manifiestan todos por la pequeña, en un Congreso que parece amable con los niños luego de que la diputada Karla Rubilar asumiera como precursora de las mamás diputadas y abriera las puertas del Parlamento a su hija, también llamada Laura.
-Diputada Molina, qué linda su hija.
-Gracias. Cada vez que puedo vengo al Congreso con ella. También salimos a terreno, vamos al distrito. Se porta súper bien y como puedes ver, es muy regalona. Mira, solo quiere estar en brazos.
-Debe ser difícil compatibilizar trabajo y cuidado de la niña.
-Hay una persona que me ayuda a cuidarla, la nanita. De todas formas una las hace todas, las mujeres tenemos que tratar de compatibilizar nuestro trabajo con la familia.
-¿Entra ella al hemiciclo?
-Nooo. Es que no corresponde. Uno tiene que respetar los lugares donde trabaja. Ella me espera en la oficina. Nada que ver que entremos a legislar, je.


