La divulgadora tecnológica explica por qué paga la suscripción mensual de ChatGPT Plus
A veces le pido ayuda para enseñarle matemáticas o inglés a mi hijo de manera más entretenida, cuenta.
Hay periodistas que hablan de ciencia y tecnología. Y hay otros, como Andrea Obaid, que llevan más de dos décadas intentando traducir la innovación y los avances a un lenguaje más humano (hoy, a través de sus programas en Radio ADN).
Reconocida como una de las principales divulgadoras científicas de Chile, Obaid habla acá de sus hábitos tecnológicos, las herramientas que usa día a día, su relación con la inteligencia artificial y cómo cambió su manera de informarse, trabajar y comunicarse.
¿Cuál es el primer dispositivo tecnológico que usa al despertar?
«Sin duda, mi celular. Lo primero que hago es revisar correo, WhatsApp, Instagram y aplicaciones bancarias. Como periodista, es mi principal herramienta de trabajo e información. De hecho, casi no veo televisión: me informo principalmente a través de plataformas digitales. Eso sí, trato de poner ciertos límites. Después de las 9 de la noche dejo de responder mensajes y recién retomo al día siguiente. Es una forma de cuidar mis tiempos personales».
¿Qué app considera indispensable en su rutina diaria?
«ChatGPT Plus. Pago la suscripción mensual y se convirtió en mi asistente personal. Me ayuda a ordenar ideas, optimizar tiempos y desarrollar proyectos. También uso Claude para investigaciones más complejas y herramientas como CapCut, Gamma, Ideogram, DALL-E y NotebookLM. La inteligencia artificial me ayuda muchísimo, incluso en proyectos creativos. Estoy escribiendo un libro infantil de ciencia y he usado IA para desarrollar propuestas gráficas e ilustraciones. Eso sí, siempre hago chequeo de datos. Nunca se puede copiar y pegar lo que entrega una IA, porque también se equivoca».
¿Cómo usa la IA en su vida familiar?
«A veces le pido ayuda para enseñarle matemáticas o inglés a mi hijo de manera más entretenida; también para crear pruebas o recomendar videos educativos. Con mis hijos hemos usado la función de voz de ChatGPT de manera muy puntual. Ellos incluso le pusieron un nombre: 6-7. Le hacen preguntas como ¿qué había antes del Big Bang? o ¿qué hacer si se tiene un problema en el colegio?. Pero soy súper cuidadosa con eso. No quiero que confundan una inteligencia artificial con un amigo real. Siempre les explico que es una herramienta tecnológica y no una persona».
¿Qué otras tecnologías usa en su día a día?
«Uso Moisés AI, porque toco batería, que es uno de mis grandes hobbies. Esa aplicación permite separar las pistas de una canción; entonces puedo sacar la batería original de un tema de Green Day y tocar yo encima. También ando siempre con un kit tecnológico: cargadores, adaptadores, cables y memorias externas. Trabajo desde cualquier parte. Además, uso dos teléfonos: uno personal y otro para grabar contenido».
¿Estamos viviendo una revolución tecnológica?
«Totalmente. No creo que la IA vaya a quitarnos el trabajo, pero sí creo que las personas que sepan utilizarla tendrán una ventaja enorme respecto de quienes no sepan hacerlo. Por eso hay una necesidad urgente de alfabetización digital, especialmente para los adultos mayores, que muchas veces quedan más rezagados frente a estos cambios».
¿Y qué hacemos frente a la desinformación?
«Es uno de los mayores desafíos de nuestra época. Especialmente porque hoy es extremadamente fácil generar imágenes, videos y noticias falsas utilizando inteligencia artificial. El problema es que las personas toman decisiones basadas en esa información: decisiones sobre salud, vacunas, política o cambio climático. Además, también existen periodistas y científicos que desinforman. Hoy incluso se habla de los fake periodistas, profesionales reales que difunden información falsa o engañosa. Por eso creo que el rol del periodismo es más importante que nunca. Ya no basta sólo con informar. También tenemos que verificar, contextualizar y ayudar a distinguir qué es verdad y qué no».
¿Cómo maneja el uso de pantallas con niños pequeños?
«Con muchísima preocupación. Existe mucha evidencia científica sobre el impacto de las pantallas y redes sociales en niños y adolescentes. Está comprobado que generan adicción y afectan el desarrollo cognitivo. Por eso en mi casa existen reglas claras: no hay YouTube libre, no hay Roblox, no juegan online y el tiempo de videojuegos está limitado a una hora los fines de semana. También controlo muchísimo los contenidos. Hoy los niños pueden llegar muy fácilmente a contenidos violentos o pornográficos y los padres tienen que hacerse responsables de eso. Incluso eliminé la televisión tradicional de las piezas de mis hijos. Ahora sólo ven plataformas de streaming con perfiles infantiles».
¿Qué revolución tecnológica le gustaría que vivieran sus hijos?
«Me gustaría que la inteligencia artificial permitiera descubrir tratamientos para enfermedades que hoy todavía no tienen cura. Sueño con una tecnología capaz de detectar enfermedades mucho antes y ayudar a que las personas sufran menos, vivan más y mejor. Si hay una revolución tecnológica que me gustaría que ellos vivieran, es una donde la ciencia y la tecnología estén realmente al servicio de las personas».
«Existen reglas claras para mis niños: no hay YouTube libre, no hay Roblox, no juegan online y el tiempo de videojuegos está limitado a una hora los fines de semana». Andrea Obaid


