Viña Kunza actualmente produce como máximo 80.000 botellas al año
Fernando González cuenta con 17 hectáreas, ubicadas a 10 kilómetros de Vallenar, a 35 dela costa y a 360 metros sobre el nivel mar.
Al sur del desierto de Atacama, en el valle del Huasco, a diez kilómetros de Vallenar, el agricultor Fernando González decidió dar un giro a su producción por la escasez hídrica.
«Tenía 250 hectáreas con cultivos de papas, otras 100 de maíz, además de otros. Fue imposible sostenerlas por la escasez hídrica. Tengo abandonadas prácticamente 300 hectáreas de la superficie agrícola, porque no hay agua», precisa.
«El promedio interanual de precipitaciones aquí es de 15 milímetros y, con mucha suerte, llegamos a 20. Hay años en que no llueve nada, puede pasar una década en que no cae ninguna gota en los territorios donde estamos, y solo llueve en la cordillera», cuenta.
Fue así como González, en 2017, se atrevió y probó en la zona las cepas syrah, malbec, grenage, petit verdot, pinot noir y Chardonnay. Como se dieron bien, a partir de ellas elaboró distintos vinos. Así nació viña Kunza, empresa donde participan sus hijos Matías y Macarena, cuyo nombre responde precisamente al idioma que hablaban los atacameños (https://goo.su/7aaUTKw).
Actualmente, además, tienen tres ensamblajes, un merlot y un pisco, de nombre Thomas Gray, en honor al bisabuelo del fundador de la viña y, para este año, esperan añadir al portafolio un carménère.
«Tengo 17 hectáreas de uvas, de las cuales cinco son de moscatel de Alejandría para el pisco y las otras viníferas de distintas cepas», precisa. Obtienen como máximo 80 mil botellas de vino. «Buscamos una producción menor de alta calidad y además tenemos una planta fotovoltaica para producir nuestra propia energía con las cuales hacemos funcionar las bombas de riego», afirma.
El valle del Huasco – explica González – tiene una influencia marítima muy marcada. La viña está ubicada a 35 kilómetros de la costa, a una altitud de 360 metros sobre el nivel del mar. «Esto nos permite una ventilación muy importante para la sanidad de las plantas, y diferencias de temperaturas muy marcadas», precisa.
Pese a que está ubicado a 10 kilómetros de Vallenar, donde se pueden registrar 30° o 32°, cuenta con una media de 22° en el día y de 6° en la noche, en primavera y verano. «Además, tenemos suelos calcáreos que nos permiten la producción de una uva vinífera para hacer vinos premium», afirma.
Según José Pablo Martin, enólogo, «los suelos calcáreos tienen un alto contenido de carbonato de calcio, siendo este un elemento muy importante en la calidad de uva, ya que les entrega una tipicidad muy especial. Los grandes vinos del mundo se producen en este tipo de suelo, como los de Francia, y en Chile hay muy pocos lugares con este mineral. Esto permite obtener vinos muy elegantes, con personalidad y sentido de origen, lo que tiene que ver con el lugar y con el clima, ya que es una zona del desierto fría, lo que absolutamente atípico, muy poco usual».
González precisa que «nos abastece el río Huasco y la transportamos a través del canal Buena Esperanza, que tiene 17 kilómetros, para que llegue al sector El Colmo, a 10 kilómetros de Vallenar. Este canal lo tenemos revestido en hormigón para evitar pérdidas por infiltración, es la única manera que hemos tenido de sobrevivir». «Esta zona tiene un potencial tremendo para seguir desarrollando la industria del vitivinícola», afirma Martin.
Para Carlos Reyes, crítico gastronómico y director de Viaje al Sabor, esta zona del norte se caracteriza históricamente por tener una producción de pisco, pero recientemente está posicionándose en el mundo de los vinos finos. «La falta de agua incide en el bajo de rendimiento, no hay cultivos extensivos como en la zona central y eso implica que las uvas tiendan a cuidarse más, lo que podría redundar en un mejor producto. Además, el aire fresco del mar penetra en los valles y eso refresca la fruta, concentrando más su potencial y redundando en una buena estructura del vino». Sin embargo, insiste, en que todo depende del manejo.


